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El regreso de Serena Williams se ha convertido en el gran foco de atención de Wimbledon. A sus 44 años y después de más de cuatro temporadas alejada de la competición oficial, la estadounidense volverá a disputar el Grand Slam gracias a una invitación de la organización, tanto en el cuadro individual como en el de dobles, donde volverá a formar pareja con su hermana, Venus.
La decisión es un giro radical respecto a su postura mostrada públicamente hace solo unos meses. En diciembre de 2025, después de que se diera a conocer su inscripción en el programa antidopaje de la Agencia Internacional para la Integridad del Tenis, negó públicamente que estuviera preparando su regreso. “No, no voy a volver, esto es una locura”, declaró entonces, desmintiendo los rumores. Sin embargo, Wimbledon será el escenario elegido para una vuelta en individuales cargada de simbolismo.
Este torneo está ligado a la trayectoria de Serena. La estadounidense conquistó siete títulos individuales sobre la hierba del All England Club y otros seis en dobles junto a Venus, convirtiéndose en una de las grandes leyendas del campeonato. Su último partido en Londres se remonta a 2022, cuando cayó en primera ronda ante Harmony Tan, por lo que volverá a pisar la pista después de más de 1.400 días de ausencia.
Estreno ante Maya Joint, número 53 del mundo
Serena regreso en junio a la competición profesional y desde entonces solo ha disputado dos partidos, ambos de dobles. Así, esta vez regresará a la competición individual enfrentándose a la australiana Maya Joint, de 20 años y número 53 del ranking mundial.
Más allá del componente deportivo, Serena ha explicado que una de las principales razones para volver es que sus hijas, Olympia y Adira, puedan verla competir por primera vez en uno de los escenarios más importantes del tenis. Además, fue la propia Olympia quien la animó a reunirse de nuevo con Venus en el cuadro de dobles, una pareja que conquistó 14 títulos de Grand Slam y tres medallas de oro olímpicas.
"No necesito ganar"
La presencia de Serena supone un enorme impulso para el torneo. Afronta esta nueva etapa sin la presión que su carrera, especialmente en los últimos tiempos, cuando perseguía su vigésimo cuarto Grand Slam, el récord que aún ostenta Margaret Court. “No necesito ganar, ya he conseguido mucho más de lo que la mayoría logra en toda una vida”, ha expresado recientemente.
La vuelta de Serena también llega en una edición histórica para Wimbledon. El torneo repartirá una cifra récord de 72 millones de euros en premios, un 20% más que la edición anterior, con 4,6 millones de euros para cada campeón individual. Pese al aumento de la bolsa destinada a premios, los tenistas permanecen en pie de guerra al considerar insuficiente el reparto de los ingresos generados por los Grand Slams, y se espera que ejerzan nuevas medidas de presión.
Con Serena Williams de nuevo sobre la hierba del All England Club, Wimbledon recupera a una de las mayores figuras de la historia del deporte y añade un atractivo mediático sin precedentes a una edición que ya se presentaba histórica.