Vida y estilo

Ruta circular fácil para disfrutar por el Baztan entre cascadas, minas y leyendas

En este escenario nace la Oinaskako Ibilbidea, una ruta circular de unos 6,5 kilómetros que parte de Elizondo y que, en apenas dos horas, permite descubrir tres joyas del valle: la cascada de Oinaska, el mirador de Elizondo y las antiguas minas de barita.
Vista panorámica de Elizondo. / Gonzalo Pérez

Hoy descubrimos una ruta circular desde Elizondo que combina naturaleza, historia y paisaje: la cascada de Oinaska. es un mirador con vistas a Baztan y las antiguas minas de barita. Un recorrido sencillo, bien señalizado y perfecto para disfrutar de una jornada de monte tranquila.

DATOS PRINCIPALES

· Kilómetros: 6,8 km

· Desnivel positivo: 312+

· Duración: corriendo 1:15h / Caminar - correr: 1:45h / Senderismo 2:15h

LLEGADA AL PUNTO DE PARTIDA

  • Desde Pamplona, saliendo por el norte de la ciudad cogemos la NA-121-A dirección Irún. En Oronoz la abandonamos para tomar a la derecha la NA-121-B que nos lleva a Elizondo.
  • Desde Vitoria, por la salida norte accedemos a la N-1 sentido Irún. En Alsasua tomamos la A-10 hasta Irurzun. En la localidad navarra por medio de la NA-411 y la NA-4230 llegamos a la NA-121-A y seguimos los pasos del punto anterior.
  • Desde Donostia salimos dirección Irún por la A-8 para antes de cruzar la frontera con Francia tomar a la derecha la NA-121-A a Pamplona. En Oronoz la abandonamos tomando la NA-121-B hasta Elizondo.
  • Desde Bilbao, cogemos la AP-8 hasta Irún. Allí tomamos la NA-121-A dirección Pamplona y en Oronoz cogemos la NA-121-B hasta Elizondo.

DESCRIPCIÓN 

El valle de Baztan siempre ha sido un territorio donde la naturaleza y la tradición se entrelazan con una fuerza especial. Sus montes húmedos, sus caseríos dispersos y sus bosques de hayas y robles han alimentado durante siglos historias de lamias, brujas, contrabandistas y seres mitológicos.

En este escenario nace la Oinaskako Ibilbidea, una ruta circular de unos 6,5 kilómetros que parte de Elizondo y que, en apenas dos horas, permite descubrir tres joyas del valle: la cascada de Oinaska, el mirador de Elizondo y las antiguas minas de barita. Un recorrido sencillo, perfectamente señalizado con puntos y flechas rosas, apto para cualquier caminante y perfecto para una mañana de senderismo con alma.

Elizondo, capital del Baztan, es un pueblo que respira historia. Sus casas señoriales de piedra rojiza –procedente de las canteras locales– se alinean junto al río Bidasoa, que aquí nace como un torrente claro antes de convertirse en el gran río que desemboca en el Cantábrico. El puente Txokoto, uno de los símbolos del pueblo, aparece en innumerables fotografías y leyendas. Se dice que bajo sus arcos se reunían antiguamente las lamias, seres femeninos de pies de pato que peinaban su larga cabellera con peines de oro. Quien las sorprendía podía recibir fortuna…, o perderse para siempre en el bosque. Desde el centro del pueblo, la ruta se interna suavemente hacia las afueras, dejando atrás el bullicio y adentrándose en un paisaje donde el verde domina cada rincón. El camino, bien marcado, comienza a ganar altura de forma progresiva.

CONSEJOS PARA REALIZAR ESTA RUTA 

Hidratación. No tenemos ninguna fuente por el camino, pero al ser una ruta corta y sencilla con llevar una buena reserva de agua desde el principio será suficiente.

Calzado. Quitando algo en la subida y en la parte mas de bosque en el descenso el terreno es muy cómodo. En la zona de la cascada es posible que haya roca que pueda resbalar.

Dificultad. Dificultad fácil tanto por la distancia, como por el desnivel y por supuesto por la orientación ya que no tiene perdida.

Los primeros dos kilómetros discurren entre robledales y hayedos, con el suelo cubierto de musgo y helechos que alcanzan casi la cintura. El clima húmedo del Baztan crea un ambiente casi mágico: la luz se filtra entre las hojas, el aire huele a tierra mojada y el sonido del agua acompaña cada paso. No es difícil imaginar al Basajaun, el señor del bosque de la mitología vasca, observando desde algún claro. Según la tradición, este ser gigantesco protegía a los caminantes y enseñó a los humanos los secretos de la agricultura y la metalurgia. A medida que se avanza, el murmullo del agua se hace más intenso. El sendero, siempre señalizado con puntos rosas, se estrecha ligeramente y se acerca al cauce del arroyo que alimenta la cascada.

Cascada de Oinaska

A los dos kilómetros desde Elizondo aparece la cascada de Oinaska, un salto de agua pequeño pero tremendamente fotogénico. El agua cae por una pared oscura cubierta de musgo, formando una poza clara rodeada de vegetación exuberante. El entorno es íntimo, recogido, casi secreto. No es una cascada de gran altura, pero sí una de las más bellas del valle por su armonía y su integración en el bosque. Tras disfrutar del lugar, el camino continúa ascendiendo suavemente hacia el mirador.

Un poco más adelante el sendero alcanza el mirador de Elizondo, un balcón natural desde el que se contempla todo el valle. Desde aquí se distinguen los caseríos dispersos, los prados verdes delimitados por setos, las montañas onduladas y el propio casco urbano del pueblo. En días de niebla, las nubes se deslizan entre las laderas creando un paisaje casi onírico. Este punto es ideal para detenerse y comprender la importancia histórica del valle. Baztan fue durante siglos paso de comerciantes, peregrinos y contrabandistas. De hecho, muchas de las sendas que hoy recorren los montes eran antiguas rutas de paso clandestino hacia Francia. También fue tierra de hidalgos, cuyos linajes dieron origen a palacios y casas solariegas que aún se conservan.

El descenso desde el mirador lleva, en torno al kilómetro 3,5, a las antiguas minas de barita, uno de los rincones más singulares de la ruta. La barita es un mineral pesado, de color blanco o rosado, utilizado históricamente en la industria química, en pinturas y en procesos metalúrgicos. Su explotación en Baztan tuvo su auge entre finales del siglo XIX y mediados del XX. Hoy, las bocas de mina, los muros derruidos y los restos de raíles oxidados se encuentran parcialmente devorados por la vegetación. El contraste entre la ruina industrial y el bosque vivo crea una atmósfera única. Es un lugar que invita a reflexionar sobre el paso del tiempo y sobre cómo la naturaleza recupera lo que un día fue suyo.

Los vecinos cuentan que los mineros trabajaban en condiciones duras, con humedad constante y escasa luz. Algunos relatos hablan de ruidos inexplicables en las galerías, atribuidos por los más supersticiosos al Tartalo, un cíclope de la mitología vasca que habitaba en cuevas y devoraba a quienes se adentraban demasiado. El tramo final de la ruta desciende suavemente entre prados y caseríos, ofreciendo una visión más abierta del paisaje. El camino vuelve a enlazar con las afueras de Elizondo, cerrando así un recorrido circular que combina naturaleza, historia y mitología en apenas dos horas.

La ruta de hoy es una ruta sencilla, accesible y sorprendentemente completa. En pocos kilómetros permite descubrir una cascada escondida, un mirador espectacular y un vestigio minero cargado de memoria. Pero, sobre todo, ofrece la oportunidad de sumergirse en el espíritu de Baztan, un valle donde cada piedra, cada arroyo y cada sendero parecen guardar un secreto antiguo.

PLANES ALTERNATIVOS 

Aquí presentamos un par de opciones extras con las que completar nuestra jornada de montaña:

· Visitar Elizondo: El Valle de Baztán es un lugar de ensueño y entre sus coquetos pueblos y valles destaca su capital, Elizondo. Una de las localidades más pintorescas del valle, con una historia apasionante que se refleja en sus caserones y palacios, en sus tradiciones y costumbres. Famosa localidad por la trilogía del Baztán, en el paseo también conocerás algunos de los principales sitios de las novelas y películas. Mas info en https://www.baztantours.com/

· Descubrir las cuevas de Zugarramurdi: esta localidad conocida como el pueblo de las brujas tiene en sus cuevas su bien mas preciado. Este impresionante complejo kárstico superficial es el escenario donde la leyenda sitúa la celebración de los akelarres, las fiestas rituales que la Inquisición juzgó como culto demoníaco a comienzos del S. XVII. La cavidad principal fue horadada por una corriente de agua, aún caudalosa en la actualidad, denominada la Regata del Infierno o Infernuko Erreka que la atraviesa conformándola como un amplio túnel cuyo eje se orienta de noreste a suroeste, alcanzando una longitud de 120 metros, y una amplitud de 22 a 26 metros en su extremo oriental y unos 12 metros en su salida o boca occidental, así como una altura media de 10 a 12 metros. El conjunto se completa con dos galerías más altas, de orientación similar a la galería principal, que se abren a la misma. Información y entradas en https://www.turismozugarramurdi.com/cueva-de-zugarramurdi/

Por supuesto que tanto en Elizondo como en Zugarramurdi podremos descansar y reponer fuerzas con los productos típicos de la zona. En Elizondo por ejemplo tenemos como típico la baztan zopa, una sopa elaborada con caldo de oveja y rebanadas de pan, que en lugar de tomarse con cuchara se hace con tenedor. La txuri ta beltz, que es una especie de morcilla de cordero y los talos. Para los mas golosos tenemos las cuajadas y el xamin goxo, una mezcla de yogur, leche condensada y jugo de limón. Por último, en muchas pastelerías del valle podrás comprar el hurrakin egina, una tableta de chocolate con avellanas muy característica de la zona.

01/05/2026