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Robótica en la salud: Las nuevas herramientas que están mejorando la atención médica

Dispositivos como ArmAssist, Alaya y SAAKI aumentan la eficacia terapéutica, garantizando una mayor seguridad para los pacientes
Varios médicos realizan una prueba con Alaya, el robot disñado por Cyber Surgery.
Varios médicos realizan una prueba con Alaya, el robot disñado por Cyber Surgery. / Cyber Surgery

Un robot que permite operar con precisión milimétrica, otro que ayuda a un paciente en su rehabilitación, un dispositivo que consigue que una persona que ha perdido un brazo pueda coger algo con su mano. Escenas que hace no tanto parecían ciencia ficción forman hoy parte de la rutina en miles de hospitales. La tecnología no ha entrado solo en la medicina sino que la está transformando desde dentro, cambiando la forma de diagnosticar, de operar, de tratar y, sobre todo, de entender la relación entre médico y paciente.

Su crecimiento ha sido vertiginoso. En 1963 se utilizaban en los hospitales de todo el mundo unos 100 millones de dispositivos médicos. Hoy son más de 3.000 millones. Un aumento que resume mejor que cualquier discurso hasta qué punto la tecnología se ha convertido en el nuevo motor de la medicina. Cada avance, cada nueva aplicación, es una pieza más de un engranaje que ya resulta imprescindible para sostener los sistemas sanitarios modernos.

Precisamente, la robótica es uno de los símbolos más visibles del cambio de era. En todas las ramas de la medicina hay dispositivos que han transformado profundamente el trabajo de los profesionales sanitarios. Pero si hay un campo donde su uso destaca especialmente es el de la cirugía.

En los últimos años se han diseñado robots que cuentan con un brazo destinado a la cámara y otros a los que se acoplan los instrumentos quirúrgicos. Desde una consola situada junto a la mesa de operaciones, el cirujano controla cada movimiento con absoluta precisión, mientras observa el interior del cuerpo a través de una imagen tridimensional, ampliada y en alta definición, que le permite operar con un nivel de detalle inalcanzable para la cirugía convencional.

Alaya permite realizar intervenciones menos invasivas, reducir tiempo en quirófano y una recuperación más rápida

Jorge Presa - CEO de Cyber Surgery

Gracias a este sistema, el cirujano puede abordar intervenciones de alta complejidad con un grado de precisión, control y libertad de movimientos muy superior al de la cirugía tradicional. En la mayoría de los casos, estas operaciones se realizan mediante pequeñas incisiones, lo que reduce de forma notable el impacto sobre el cuerpo del paciente, aunque en determinadas circunstancias también puede emplearse en cirugías abiertas. Durante toda la intervención, el especialista dirige y coordina al resto del equipo.

Euskal Herria, la vanguardia en medicina avanzada

En Euskal Herria hay varias empresas que trabajan en este ámbito con grandes resultados. Una de ellas es Cyber Surgery, una empresa guipuzcoana fundada en el año 2017, que se ha convertido en pionera en el ámbito de la robótica quirúrgica. Acaba de lanzar al mercado Alaya, el primer asistente robótico quirúrgico de columna desarrollado y fabricado en el Estado. Esto supone un punto de inflexión para la robótica quirúrgica, ya que facilitará las intervenciones en las que hay que colocar tornillos en la columna, tales como fracturas vertebrales, escoliosis o tumores.

Alaya puede implantar los tornillos en la zona marcada por los médicos a partir de un TAC con una precisión y una agilidad superiores a las de otros modelos. Lo hace gracias a un sistema de guiado y a un fijador óseo que se ancla a la vértebra del paciente. Ese punto de apoyo le permite detectar incluso los movimientos más sutiles de la columna, como los que provoca la respiración, y ajustarse al instante. Así mantiene la trayectoria correcta y contribuye a que la intervención sea segura, evitando daños en estructuras sensibles como los nervios.

“Este robot permite realizar intervenciones mínimamente invasivas, con menor riesgo de infección, menos sangrado y recuperación más rápida, además de reducir tiempos en el quirófano”, explica, Jorge Presa, CEO de la empresa.

Una muestra de cómo trabaja el robot Ayala

Una muestra de cómo trabaja el robot Ayala Cyber Surgery

El desarrollo de este robot quirúrgico ha seguido un riguroso proceso de investigación y validación. Según los responsables del proyecto, primero se realizaron pruebas en cadáveres para garantizar la seguridad y eficacia antes de poder aplicarlo en pacientes, y añaden una vez obtenidos los permisos, se llevaron a cabo los ensayos clínicos. El primer paciente fue operado en noviembre de 2022. Tras obtener los certificados pertinentes Alaya está disponible para su comercialización.

Los hospitales de Cruces y Donostia fueron fundamentales en este proceso: “Ellos nos ayudaron en el desarrollo del robot; allí se realizaron los primeros ensayos clínicos”, señala Presa. Gracias a su colaboración, añade, “hay ya pacientes en Euskadi que se están beneficiando de esta tecnología”, llevando así la innovación directamente a quienes más la necesitan.

El robot está preparado para ayudar en otras tareas más allá de todo lo que tenga que ver con la columna vertebral. “Está diseñado para que pueda ser una plataforma abierta, más allá de colocar tornillos en la columna. Esta es una zona en la cual la precisión es clave. Vimos que había un nicho de mercado interesante para desarrollar nuestra idea y decidimos empezar por aquí”, argumenta el CEO de Cyber Surgery.

Su objetivo ahora es llevar esta tecnología a todo el mundo. “Nuestro planteamiento no es local, sino desarrollar el producto primero en Europa, y llevarlo luego a Estados Unidos, sureste asiático y América Latina. Estamos cerrando acuerdos en Alemania y Bélgica, y avanzando en la certificación americana para que el dispositivo llegue al mayor número de pacientes en todo el mundo”, relata Jorge Presa.

Trabajamos para que el dispositivo llegue al mayor número de pacientes en el mundo

Jorge Presa - CEO de Cyber Surgery

La red hospitalaria de Osakidetza aplica ya este tipo de tecnología en el tratamiento quirúrgico del cáncer de pulmón, una patología con gran incidencia en la CAV, con más de 10.000 casos diagnosticados en 2024, la mayoría hombres de 46 a 75 años.

El avance de la cirugía robótica también llega a Nafarroa. El Hospital Universitario de Navarra contará con su propio equipo en 2026, tras la autorización del Gobierno foral al Servicio Navarro de Salud – Osasunbidea para contratar el suministro de material fungible con cesión del equipamiento durante tres años, prorrogables otros dos. La previsión es realizar unas 200 cirugías el primer año y alcanzar las 300 anuales en ejercicios sucesivos, en especialidades como Urología, Cirugía General o Ginecología.

Exoesqueletos

El uso de la robótica se extiende también a la rehabilitación y a la asistencia física directa. En este sentido, destacan los exoesqueletos robóticos y las prótesis biónicas. Un exoesqueleto consiste en una especie de armadura mecánica que se ajusta parcial o totalmente al cuerpo. Está formada por articulaciones, motores, sensores y, en algunos casos, sistemas hidráulicos que acompañan el movimiento natural del usuario. Su objetivo es claro: asistir, corregir o reforzar la movilidad, reduciendo el esfuerzo físico y facilitando gestos como caminar, levantar un brazo o mantener el equilibrio.

Su aplicación es especialmente relevante. Los exoesqueletos destinados a la rehabilitación se utilizan en pacientes que han sufrido un ictus, lesiones medulares o enfermedades neurológicas, ayudándoles a fortalecer la musculatura, mejorar el equilibrio y recuperar la marcha.

ArmAssist, dispositivo robótico portable para la rehabilitación diseñado por Tecnalia.

ArmAssist, dispositivo robótico portable para la rehabilitación diseñado por Tecnalia. Tecnalia

En esta línea, Tecnalia, centro tecnológico líder de Euskadi y todo un referente a nivel europeo, ha desarrollado un sistema robótico denominado ArmAssist, que ayuda a paliar el deterioro neuromuscular en estos pacientes y poder mejorar el seguimiento y la evaluación por parte del personal clínico. El sistema utiliza una base móvil para registrar movimientos de hombro y codo, y mide los avances del paciente. El dispositivo está acompañado de una plataforma para la telerrehabilitación que permite a los pacientes continuar la rehabilitación en su propio hogar.

“No hace falta una persona que esté guiando al paciente, el robot se encarga de ello. Lo bueno es que puede repetir la misma operación muchas veces, además de aportar al médico información muy valiosa para entender cómo va evolucionando el paciente y decidir qué tipo de tratamiento hay que darle al paciente”, cuenta Anthony Remazeilles, investigador de Salud y Tecnologías Médicas en Tecnalia, y experto en Robótica.

También existen modelos pediátricos, adaptados a niños con patologías como la atrofia muscular espinal, que permiten algo tan esencial como dar los primeros pasos y avanzar en su neurorrehabilitación.

ArmAssist se encarga de guiar al paciente y aportar información a los médicos para un tratamiento mejor

Anthony Remazeilles - Investigador de robótica en Tecnalia

Prótesis biónicas

A ello se suman las prótesis biónicas, una evolución que va mucho más allá de la funcionalidad básica de las prótesis tradicionales. Mientras estas últimas solo permiten movimientos mecánicos limitados, como un agarre simple, las biónicas incorporan electrónica y sensores capaces de traducir las señales musculares en movimientos naturales, ofrecer un mayor rango de movilidad, aportar propiocepción —el sentido de la posición de la extremidad— e incluso retroalimentación táctil. Su objetivo es acercarse a una integración casi orgánica con el cuerpo. Pero, su complejidad implica un coste más elevado y cuidados electrónicos más exigentes.

El proyecto SAAKI

La robótica no solo está presente en los quirófanos, también se cuela en las habitaciones de los hospitales para hacer más cercana la atención sanitaria. El Instituto de Investigación Sanitaria Bioaraba ha puesto en marcha el proyecto SAAKI, una iniciativa pionera que incorpora un robot social para mejorar la experiencia de las niñas y niños hospitalizados.

El robot, un Unitree Robotics G1 EDU, mide 130 centímetros, pesa 35 kilos y tiene proporciones similares a las de un menor de entre 9 y 11 años. Equipado con inteligencia artificial, sensores 3D y capacidades avanzadas de comunicación, está diseñado para interactuar de forma natural con los pacientes, explicar procedimientos médicos de manera sencilla, acompañar emocionalmente y participar en actividades educativas y grupales.

Presentación del robot SAAKI, obra de Bioaraba.

Presentación del robot SAAKI, obra de Bioaraba. Irekia

Bioaraba define este proyecto como un puente entre tecnología y humanidad. En una primera fase, el robot se integrará en el área de Pediatría del HUA Txagorritxu para evaluar su impacto emocional y su utilidad como complemento a la labor sanitaria. La iniciativa abre, además, nuevas líneas de investigación en rehabilitación pediátrica, educación sanitaria, terapia motriz y apoyo emocional.

Inteligencia artificial

Sin embargo, la robótica no sería los mismo sin la inteligencia artificial. Esta resulta de gran ayuda en el uso de prótesis biónicas y exoesqueletos. Las técnicas de aprendizaje automático son capaces de proporcionar inteligencia a estos dispositivos y conseguir que una persona que ha sufrido la amputación de una extremidad pueda controlar una prótesis mediante señales y realizar las tareas cotidianas. “La IA tiene un gran impacto en este campo ya que permite al robot entender el contexto y deducir posibles movimientos del paciente ayudándole en su día a día”, reconoce Remazeilles.

La IA puede identificar señales de enfermedades que pasan desapercibidas para los médicos

Anthony Remazeilles - Investigador de robótica en Tecnalia

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Gracias a esta tecnología se pueden analizar también grandes volúmenes de datos (historiales, imágenes, genómica) de forma rápida. “La IA puede identificar patrones sutiles y señales tempranas de enfermedades que podrían pasar desapercibidas para los profesionales de la salud”, apunta Anthony Remazeilles.

Esto permite obtener diagnósticos más precisos y personalizados, lo que es crucial para el tratamiento efectivo de enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes y las cardiovasculares. Además, la IA ayuda a disminuir los costes médicos al mejorar la eficiencia en el diagnóstico y reducir la realización de pruebas innecesarias.

2026-01-08T05:41:06+01:00
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