Gipuzkoa

Restaurando la última barca motora de Zarautz

Joxe Osa y Pello Iribar rehabilitan en Beduola (Zumaia) la motora ‘Jai Txiki’, el último barco de madera
Joxe Osa y Pello Iribar, junto al casco en restauración de la motora 'Jai Txiki' en el taller de Beduola, en Zumaia. / Pedro Amundarain

Existe una paradoja de la filosofía griega llamada el barco de Teseo que es la siguiente: si a un barco se le van reemplazando con el paso del tiempo todas y cada una de sus piezas por nuevas, ¿nos encontramos ante la misma embarcación o ante una completamente distinta y nueva? En Beduola, a orillas del río Narrondo de Zumaia, la respuesta flota de forma natural sobre el serrín y el aroma a roble. En este caso, el alma del barco, su trazado original y el oficio que lo vio nacer permanecen intactos.

Botada en 1980

Allí descansa la Jai Txiki, una motora de recreo y pesca de 1980 salida del taller del maestro Julián Ibáñez. Según registros históricos, es la última motora de madera construida por un zarauztarra para un vecino de la misma villa (Xanti Ajuria) antes de que el poliéster y la fibra de vidrio barrieran para siempre la carpintería artesanal en la costa. El barco vino de Getaria a Zumaia, donde ha permanecido estos últimos años. Fue adquirido por Pello Iribar hace siete años por un precio simbólico para evitar su desguace, y la alerta dada por el propio Iribar al colectivo Zarautz OndHareZ ante el progresivo deterioro de la motora ha activado su rescate de última hora.

Actualmente, las manos expertas de Joxe Osa y Pello Iribar, junto a otros voluntarios de Beduola, devuelven la vida a la embarcación madera a madera. “Llevamos desde principios de mes trabajando en esto y creemos que estaremos un mes más”, explican a este periódico a pie de taller mientras lijan y ajustan las piezas, cual cirujanos.

De zarauztarra a zarauztarra

“Fue un encargo de Zarautz OndHareZ y es bonito porque es el último barco que fabricó un zarauztarra para un zarauztarra. Es una pena que se pierda esto porque es patrimonio y en Beduola tenemos la oportunidad fantástica de poder realizar este trabajo”, destacan.

Estado de la 'Jai Txiki' antes de empezar a restaurarla. N.G.

El proceso de restauración no ha estado exento de sorpresas. Y es que, como suele ocurrir con los cascos de madera expuestos durante décadas al salitre, la pintura exterior escondía un deterioro más profundo del que se apreciaba a simple vista. “Lo más difícil ya lo estamos haciendo, que ha sido volver a poner la madera del barco, su esqueleto”, destacan desde el taller. “Aunque no parecía que estuviera en tan mal estado cuando estaba pintado, la verdad es que no estaba muy bien. Por eso hemos hecho de nuevo las piezas de madera y hemos rehecho el esqueleto del barco, por así decirlo. Lo difícil ya está encaminado”.

Oficio en extinción

Ajustar cada traca y cuaderna a la vieja usanza requiere una técnica en vías de extinción y una búsqueda minuciosa de materias primas. “No es fácil porque encontrar este tipo de materiales es difícil, los barcos ya no se hacen así y hemos tenido que refabricarlo como a la vieja usanza. En ningún sitio lo hacen así ya”, lamentan.

Más allá del valor material de la Jai Txiki, la restauración evoca una forma de entender la artesanía en la que la paciencia era la norma: “Es una pena que se pierdan este tipo de oficios, pero el mundo va así. Antes siempre que había un problema se le encontraba la solución pensando en ella, y no pensando en a ver a quién había que llamarle para arreglarlo”.

Dónde se quedará

Una vez finalizada la minuciosa restauración en Beduola, la prioridad urgente de Zarautz OndHareZ será conseguir un espacio cubierto donde resguardar la embarcación del deterioro, una petición que ya han trasladado al Ayuntamiento. Sin embargo, el colectivo no quiere que la Jai Txiki sea una mera pieza estática, sino “la mecha que reavive la memoria marítima de la villa”. Entre sus planes destacan la creación de exposiciones sobre los carpinteros, las motoras, las barcas..., la recuperación del vocabulario marinero tradicional y la puesta en valor de la historia del Portu Txiki.

La asociación zarauztarra también contempla integrar la motora en la vida social del municipio sacándola a la calle en los Sanpelaios, Euskal Jaiak o pruebas de remo y surf. Son conscientes de que queda un “camino ambicioso para implicar a las instituciones y lograr financiación”, pero asumen el reto “con la ilusión de devolver a Zarautz su patrimonio naval”.

23/10/2026