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El rescate de Hernán Gil tras ocho días bajo los escombros devuelve la esperanza a Venezuela

El hombre, de 43 años, quedó atrapado en la garita de vigilancia del sótano del edificio en el que trabajaba y su operación de rescate duró casi 72 horas
Hernán Gil es rescatado ocho días después de los terremotos. / EFE

Cuando las posibilidades de encontrar supervivientes eran ya mínimas, Hernán Gil desafió todos los pronósticos. El vigilante venezolano fue rescatado este jueves tras permanecer ocho días atrapado bajo los escombros de un edificio en Catia La Mar, en el estado de La Guaira. Culminaba así una compleja operación de salvamento que se prolongó durante casi 72 horas y que mantuvo en vilo a todo el país.

Su salida, inmovilizado sobre una camilla y rodeado por decenas de rescatistas, desató una ovación espontánea entre bomberos, voluntarios, periodistas y familiares que llevaban días pendientes de un desenlace incierto. "¡Viva Venezuela!", exclamó un rescatista chileno mientras el convoy sanitario trasladaba al hombre hasta la ambulancia que lo condujo hasta el Hospital de Clínicas de Caracas.

Por protocolo y para su observación, el hombre se encuentra ingresado en la UCI, pero en buen estado y consciente. De acuerdo con el personal de la clínica, la tomografía que le realizaron arrojó una luxación de clavícula izquierda, pequeñas bandas de atelectasia, hematoma subgaleal parietal izquierdo, leve sinusitis inflamatoria etmoidal y frontal.

Su garita se convirtió en su refugio

Gil había quedado sepultado desde el pasado 24 de junio, cuando el doble terremoto de magnitud 7,2 y 7,5 sacudió el norte del país. Trabajaba en la garita de vigilancia del sótano de un edificio cuando la estructura colapsó sobre él. Sin embargo, esa misma caseta terminó convirtiéndose en su refugio ya que, tal y como explicaron voluntarios de la Cruz Roja venezolana, actuó como un escudo que le permitió sobrevivir.

El operativo comenzó formalmente el pasado lunes y movilizó a cerca de un centenar de especialistas de Venezuela, Chile, Costa Rica, Portugal, Estados Unidos y El Salvador. Desde que lograron establecer contacto con Hernán el domingo, los equipos consiguieron mantenerlo hidratado y suministrarle medicación mientras buscaban la forma más segura de acceder hasta su ubicación.

La dificultad era enorme. Según explicó un portavoz de la Cruz Roja de Costa Rica, el vigilante permanecía en "un paso subterráneo en una caseta de seguridad con 140 toneladas de escombros encima". La complejidad del terreno obligó incluso a replantear la estrategia para abrir un nuevo acceso que evitara un derrumbe durante las maniobras.

A las puertas del edificio, los equipos de rescate posaron tras la operación de rescate sosteniendo las banderas de Venezuela, Chile y Costa Rica, una imagen que resumía el esfuerzo internacional desplegado desde la catástrofe hace más de una semana.

La mujer de Gil, Gusbimar González, llevaba una semana aguardando junto al edificio sin perder la esperanza. Había permanecido allí desde el día siguiente al terremoto, siguiendo cada avance de un rescate que mantuvo en vilo a toda Venezuela.

La liberación de Hernán Gil constituye el decimotercer rescate con vida realizado por los equipos internacionales desplazados a Venezuela, según Naciones Unidas. Entre 2.500 y 3.000 especialistas extranjeros han participado en las labores de búsqueda, una operación que entra ahora en su fase final, cuando las posibilidades de encontrar supervivientes disminuyen drásticamente.

03/07/2026