Vida y estilo

Renovación del menaje de cocina: señales de que tus utensilios ya no son seguros

Sartenes rayadas, táperes con olor o utensilios de madera agrietados son pistas claras de que los utensilios que usas en casa pueden suponer un peligro para tu salud
Utensilios de madera y de metal sobre la encimera de la cocina.
Utensilios de madera y de metal sobre la encimera de la cocina.

Actualizado hace 6 minutos

Abrimos un cajón cualquiera de la cocina y ahí están la espátula de madera de siempre, la sartén que ya no recuerda lo que es freír sin que nada se pegue y ese táper con la tapa deformada que sigues usando de aquella manera porque ya no cierra bien. Todos estos utensilios forman parte del menaje de cocina que usamos a diario y rara vez nos preguntamos si son seguros y cada cuánto tiempo deberíamos renovarlos.

El deterioro de estos objetos puede producirse por un uso inadecuado, como utilizar cubiertos de metal sobre superficies antiadherentes, estropajos demasiado abrasivos o cocinar a mucha temperatura, o simplemente por el paso del tiempo. Muchos materiales se degradan de forma casi imperceptible y, en algunos casos, ese desgaste no es solo una cuestión estética, sino que puede afectar directamente a la salud.

Táperes de plástico apilados con alimentos en su interior.

Táperes de plástico apilados con alimentos en su interior.

Sartenes

En torno a las sartenes, hay todo un mundo. Pueden ser de hierro fundido, acero inoxidable, aluminio con recubrimientos antiadherentes… y cada material tiene sus ventajas, pero también sus inconvenientes.

El primer aviso de que una sartén pide cambio llega cuando la superficie se raya, los alimentos empiezan a pegarse y cuesta limpiarlas; en ese momento entran en escena las bacterias con el peligro que esto supone. En el caso de las sartenes antiadherentes, los desprendimientos de teflón no suelen ser peligrosos porque es un material inerte, pero los expertos recomiendan no apurar hasta ese punto.

Otra señal clara es el abombamiento del fondo, habitual en sartenes de menor calidad si son sometidas a cambios bruscos de temperatura. Además del riesgo de quemaduras, el calor deja de repartirse de forma uniforme por toda la superficie y los alimentos pueden quedar mal cocinados en los bordes, aumentando el riesgo de intoxicación alimentaria. Si en tu cocina guardas alguna sartén en ese estado, quizá ha llegado el momento de desprenderte de ella.

Sartenes antiaderentes de hierro de diferentes tamaños.

Sartenes antiaderentes de hierro de diferentes tamaños.

Utensilios de madera

Cucharas, espátulas, tablas… la madera aporta calidez y es cuidadosa con los recipientes, pero no es el material favorito en seguridad alimentaria. Es porosa, retiene humedad y, con el uso, aparecen en ella surcos en los que se acumulan restos difíciles de eliminar. Algunas maderas, como el bambú o el arce, ofrecen mejores prestaciones, pero aun así conviene vigilar estos utensilios de cerca.

Pero, ¿cuándo hay que cambiarlos? Los expertos recomiendan renovarlos cada dos o tres años, pero sin perderlos de vista durante todo ese tiempo, ya que, si tienen grietas, astillas, deformaciones u olores persistentes, cuesta dejarlos limpios, cambian de color o ya no cumplen su función, se deben cambiar.

Táperes

El plástico sigue siendo el material más habitual en los táperes, pero también el menos recomendable. Se raya con facilidad, absorbe olores y pigmentos y puede deformarse con el calor. Esas microgrietas invisibles se convierten en refugio de bacterias y explican ese olor a plástico que acaba transfiriéndose a la comida.

Si aparecen rayones profundos, grietas u olores, toca renovarlos. Cada vez más expertos recomiendan sustituirlos por recipientes de vidrio, más duraderos, fáciles de limpiar y con un menor impacto ambiental.

Si te da pena desprenderte de ellos, puedes darles una segunda vida fuera de la cocina, utilizándolos para guardar objetos pequeños como tornillos, material de costura o rotuladores.

Los grandes olvidados

Estropajos y bayetas merecen un capítulo aparte ya que son, paradójicamente, los objetos más sucios de la casa. Húmedos, porosos y en contacto constante con restos de comida, acumulan bacterias incluso aunque parezcan limpios. Nutricionistas y organismos oficiales coinciden en que deben renovarse cada una o dos semanas como máximo.

Al final, el mantenimiento del menaje es más bien una cosa de sentido común y de prestar atención. Si algo ya no se limpia bien, huele raro o está estropeado, se cambia. Estos pequeños gestos previenen problemas mayores y convierten la cocina en un espacio más seguro, porque mantener en perfecto estado los utensilios con los que cocinamos también es una forma de cuidar de nuestra salud.

2026-02-28T16:37:00+01:00
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