Actualizado hace 4 minutos
Amenaza de tormenta fuera del frontón Burunda de Altsasu. Olor a humedad en el ambiente. Un relámpago. Poco después, el trueno. La luz se va durante apenas un segundo, mientras Joseba Ezkurdia y Javier Zabala se encuentran en plena disputa de un tanto. 8-6 en el marcador de la eliminatoria de cuartos de final del Cuatro y Medio de San Fermín. El navarro, mucho más entonado, afina una propuesta más tranquila y efectiva, con querencia por encontrar los ángulos, lo que es fundamental en la distancia, ante un adversario al que le cuesta arrancar. Un rayo en plena discusión. Oscuridad absoluta. Un parpadeo. Un apagón. Señales de tormenta. Ezkurdia acierta a golpear la última pelota, a pesar de la oscuridad, pero los jueces dictan vuelta.
El regreso siguió con el color de Ezkurdia: un saque –muy bueno, una puñalada–, un saque-remate –una apertura de bisturí–, un voleón a los pies y un error de Zabala. Joseba se retiró este domingo al primer descanso largo con media tarea hecha (12-6).
Zabala remonta a Darío en la eliminatoria del Cuatro y Medio de San Fermín disputada en el frontón Astelena de Eibar.
Los fantasmas
Pero el reloj se le quedó parado, parpadeando en el tanto doce, como el despertador de un dormitorio en una caída de tensión eléctrica. La tempestad era Zabala y el apagón corrió a cargo del navarro, desdibujado en la segunda mitad del encuentro. Fuera de sí. Se desmoronó. Zabala se anotó un par de tantos y el castillo de naipes de Ezkurdia se vino abajo. Él mismo reconoció al final del encuentro que comenzaron a aparecérsele algunos fantasmas que le anunciaban nubarrones, tal vez los mismos que chillaron de júbilo cuando Erik Jaka le remontó un 21-17 en el Manomanista. "Me han venido malos pensamientos. Me he salido del partido. Es algo que no me puede pasar con 35 años", reflexionó el arbizuarra. Hay días y días.
Zabala supera a Ezkurdia en la eliminatoria de cuartos de final del Cuatro y Medio de San Fermín en Altsasu.
Y el hecho es que Zabala se fue directo al cartón 22 gracias a una pelota algo más viva, con la que hizo daño. El logroñés demostró mucha entereza, tal y como sucedió el miércoles en el Astelena ante Darío Gómez, al que le endosó una voltereta para enmarcar: del 21-18 al 21-22.
Tacada letal
El riojano levantó 16 cartones sin apenas despeinarse. Acertó a la hora de sacar y dio velocidad a la pelota para arrebatarle el centro de la cancha a su contrincante, un especialista de talla gigantesca, tres veces campeón oficial. Acusó problemas de transporte el de Arbizu y la ansiedad se tradujo en unos cuantos errores impropios.