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Qué es un rebranding y para qué sirve

El mundo del marketing se renueva constantemente, apareciendo nuevos conceptos y estrategias para resolver las diferentes situaciones en las que se encuentra una organización. En ocasiones se requiere cambiar o transformar la opinión que los inversores o clientes tienen hecha sobre una empresa que ya se encuentra establecida en el mercado.

El rebranding es el sistema que permite hacer los cambios pertinentes y necesarios para volver a conectar con el público objetivo, ser reconocido de forma positiva en el sector, estableciendo una nueva fórmula de identificarse con la marca empresarial. De forma general, esta labor hará perceptible la personalidad de la organización y su marca gracias a un mensaje claro y contundente que especifique la visión y la misión, así como la diferencia fundamental que caracteriza a la compañía.

Caso de éxito

Un ejemplo espectacular de actividad rebranding sobre una marca se llevó a cabo sobre la cadena hotelera Sercotel, que aprovechó su 25º aniversario para presentar a bombo y platillo una nueva identidad; Secotel Hotel Group. Bajo esta nueva identificación se presentaban dos identidades con marcas nuevas y propias, una dirigida al segmento vacacional y otra para el urbano.

De este modo, esta empresa española confirma su gran apuesta por la internacionalización de su línea hotelera, comenzando el camino de la diversificación con la que conquistar nuevos mercados en el sector de la hostelería.

En qué casos es aconsejable hacer rebranding

Esta estrategia de renovación de imagen y marca debería llevarse a cabo cuando alguna de las situaciones siguientes se presenta en el camino de una organización, independientemente al sector sobre el que actúe.

La búsqueda de nuevas fronteras geográficas de expansión

Este sería el caso del ejemplo de éxito expuesto anteriormente, cuando una empresa busca expandirse más allá de su habitual espacio de actuación. El rebranding deberá llevar a cabo una adaptación parcial de la imagen y del servicio (o productos) ofrecidos, ya que se abre a nuevas formas de que la oferta sea recibida en otras culturas con distintas formas de percibir positivamente la marca.

Cuando entra en declive

Toda marca tiene un ciclo de vida, determinar el punto de madurez a partir del cual entra en declive es fundamental para comenzar a ejercer las técnicas de rebranding. De este modo, se podrá volver al punto de inicio, a la primera etapa de vida y posterior crecimiento.

Modificación del objetivo principal

Es posible que la marca ya esté posicionada en el mercado, sin embargo, este ha cambiado de paradigma o de dirección. Las tendencias han variado y la proyección a corto, medio o largo plazo son completamente diferentes de lo que venía siendo habitual. El rebranding, para estos casos, deberá hacer estudios para reposicionar la firma, contando con el público al que se quiere llegar y cómo han cambiado las experiencia y tendencias de consumo.

Perdida de consumidores y/o usuarios

Otro de los estadios donde se debe acometer una estrategia de rebranding es en aquellos casos en que los clientes ya no ofrecen la misma respuesta porque, como se ha comentado, la tendencia de consumo es diferente. Es el momento de actuar y volver a posicionarse en el centro de atención de estos consumidores tradicionales.

Para eliminar comparaciones

Otra excusa perfecta para hacer uso del rebranding es en aquellos casos en el que la marca sea demasiado parecida a otra. Se hace necesario encontrar un modelo que defina la marca con más personalidad, alcanzando una identidad corporativa propia sin posibilidad a confusión.

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16/02/2023