Dormir no es solo una actividad placentera, sino también una necesidad biológica que, en muchas ocasiones, queda relegada frente al frenético ritmo de vida actual. Entre horarios laborales, cenas tardías o tiempo de ocio, el momento de irse a la cama se retrasa cada vez más. Sin embargo, para la medicina tradicional china el descanso tiene una hora casi sagrada.
Así lo explica el especialista en medicina tradicional china Liu Zheng, licenciado por la Universidad de Medicina Tradicional China de Pekín. Durante su participación en el pódcast Un chino y medio, el experto lanzó una advertencia clara: acostarse demasiado tarde puede afectar al descanso y, según esta tradición médica, existe una hora límite que conviene respetar.
Las 23.00, la hora clave
La explicación tiene que ver con un concepto conocido en la medicina tradicional china como el reloj de los órganos. Según esta visión, cada órgano del cuerpo tendría un momento del día en el que su actividad sería mayor.
En ese ciclo, las once de la noche marcan un punto importante. "A las 23.00 empieza el horario de vesícula biliar", explica Zheng. De acuerdo con esta teoría, ese momento estaría relacionado con procesos de limpieza del sistema digestivo, especialmente del duodeno y del intestino delgado.
Por eso el experto insiste en que lo ideal es acostarse antes de esa hora o, como mínimo, tomarla como referencia límite. El objetivo es que el organismo pueda iniciar ese proceso con el cuerpo ya en reposo.
Además, recomienda ir a la cama sin que el sistema digestivo esté trabajando. "Si tienes alimento en el tracto digestivo, no descansas", explica. El motivo es que el sistema nervioso autónomo permanece en un estado de activación.
En ese sentido, Zheng recuerda un dicho popular en China: "Si el estómago está lleno, no vas a tener un sueño tranquilo". Es decir, aunque la persona consiga dormirse, puede que el descanso no sea reparador.
Una mujer ve pasar las horas sin poder dormir.
El momento del hígado
El reloj de los órganos no termina ahí sino que, según explica Zheng, el proceso continuaría durante la madrugada.
Entre la una y las tres de la mañana sería el horario del hígado, otro periodo clave dentro de esta teoría. En esa franja, el organismo realizaría distintos procesos de regulación, por lo que el especialista advierte de algo que suele pasar desapercibido: no basta con estar en la cama, sino que a esa hora la persona debería estar ya profundamente dormida.
"No se trata de ir a la cama a la una, sino de estar ya dormido profundamente a esa hora", señala durante la conversación. Según explica, si no se alcanza el sueño profundo antes de esa hora, el organismo no puede completar de forma adecuada esos procesos de regulación.
Un horario difícil en España
La teoría resulta sencilla sobre el papel, pero llevarla a la práctica no siempre es fácil. El propio Zheng reconoce que en España acostarse tan temprano resulta complicado. "A las 22.00 horas ya tenemos que ir a la cama. Aquí, en España, es casi imposible", comenta.
Las cenas tardías, los horarios laborales o la costumbre de prolongar la actividad por la noche hacen que muchas personas se acuesten pasada la medianoche. Por ese motivo, el experto suele recomendar cambios progresivos. En lugar de modificar el horario de forma brusca, propone adelantarlo poco a poco.
Por ejemplo, si alguien está acostumbrado a acostarse a las doce de la noche, el primer paso podría ser hacerlo a las 23.30 para después ir acercándose gradualmente a las 23.00.
Pequeños hábitos
Los especialistas en salud coinciden en que el descanso es una pieza clave del bienestar. Dormir bien ayuda a restaurar la energía, favorece la memoria y contribuye al equilibrio del organismo.
Por eso, más allá de la teoría del reloj de los órganos, muchas recomendaciones coinciden en lo esencial: mantener horarios regulares de sueño, evitar cenas pesadas y reducir el uso de pantallas antes de dormir.
Estos pequeños gestos cotidianos, mantenidos en el tiempo, pueden marcar la diferencia entre levantarse con sensación de agotamiento o afrontar el día con energía. Y, según la medicina tradicional china, todo puede empezar con una decisión tan sencilla como respetar una hora límite para ir a la cama: las once de la noche.