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Conscientes de que el aumento de las temperaturas y la frecuencia de las olas de calor son ya una realidad que empieza a condicionar la vida urbana, el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Gernika-Lumo presentó ayer las conclusiones del proceso participativo impulsado para definir la futura Red de Babesleku Klimatikoak, una infraestructura preventiva pensada para reducir los efectos del calor extremo en la población, especialmente en los colectivos más vulnerables.
El proyecto plantea la creación de una red formada por 46 espacios repartidos por todo el municipio: 36 refugios exteriores, principalmente parques y plazas con sombra, vegetación y ventilación natural; 6 refugios interiores, ubicados en edificios que mantienen condiciones térmicas confortables; y 4 espacios potenciales, que podrían incorporarse a la red mediante mejoras o acuerdos futuros. Todos ellos quedarán definidos mediante fichas técnicas individualizadas, identificados con señalética, y recogidos en un folleto informativo que incluirá planos de localización y recomendaciones frente a las olas de calor.
“La red no es una solución de emergencia, sino una herramienta cotidiana de prevención y cuidado”, explicó el concejal de Medio Ambiente, Jon Lejarraga, durante la presentación. “Queremos que cualquier persona sepa que, a menos de diez minutos de su casa, tiene un espacio donde resguardarse del calor en condiciones dignas y seguras”.
El diseño de la red sigue las directrices establecidas por Ihobe, que definen siete requisitos fundamentales para que un espacio sea considerado refugio climático: accesibilidad universal, entrada libre y gratuita, proximidad, confort térmico —con temperaturas interiores inferiores a 26 grados—, horarios adecuados durante los meses de calor, disponibilidad de servicios básicos y una señalización clara. En el caso de los refugios exteriores, se priorizan espacios con sombra, vegetación y ventilación natural, aunque de forma excepcional se han incluido algunos que carecen de fuentes o aseos para reforzar la cobertura territorial.
La red estará operativa entre mayo y octubre de este año, con especial atención a las horas centrales del día, cuando el riesgo térmico es mayor. Para los refugios interiores —como la ermita y el centro social de Santa Luzia, la Plaza del Mercado, el frontón Jai-Alai o la Asociación de la Tercera Edad— se plantea la necesidad de establecer protocolos específicos que garanticen su apertura durante las horas de máximo calor en los días en los que se activen alertas por ola de calor. En el caso del polideportivo Santanape, el documento propone analizar la viabilidad de mantenerlo abierto entre las 14.00 y las 17.00 horas en esos episodios, pese a su cierre habitual en verano.
Proyecciones climáticas preocupantes para Gernika-Lumo
Este proyecto se enmarca en el programa europeo LIFE Urban Klima 2050, coordinado por Ihobe y respaldado por la Unión Europea, y responde a unas proyecciones climáticas especialmente preocupantes para el municipio. Los estudios indican que, a finales de siglo, la temperatura media estival podría aumentar hasta 4,1 grados, con máximas absolutas que podrían alcanzar los 40,5 grados. A ello se suma la alta tasa de envejecimiento de la población y el efecto de isla de calor urbana, que dificulta el enfriamiento natural del entorno construido.
La red se organiza en cuatro grandes áreas geográficas —Santa Luzia (sur), Erdigunea (centro), Errenteria-Lorategieta (noreste) y Santa Ana (noroeste)— e incluye espacios emblemáticos como el Parque de los Pueblos de Europa, la Plaza del Mercado o el frontón Jai-Alai. Otros lugares, como el parque de Errekazarra o la calle Industria, han quedado fuera por el momento por falta de sombra o problemas de accesibilidad, aunque el documento identifica su potencial de mejora.
De cara al futuro, el Consistorio prevé ampliar la red mediante convenios con otras instituciones, lo que permitiría incorporar edificios estratégicos como el Museo de la Paz, la Casa de Juntas, el Museo Euskal Herria o diversas iglesias del municipio, actualmente catalogadas como refugios potenciales.
“Este proyecto no sustituye a la atención sanitaria”, recordó Lejarraga, “pero sí puede evitar situaciones de riesgo y ofrecer un primer espacio de alivio durante episodios de calor extremo”. La presentación supuso así el paso de la escucha ciudadana a la concreción técnica de una red que sitúa la adaptación climática en el centro de la planificación urbana.