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El titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 2 de Pamplona ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza para el hombre acusado de acabar con la vida de su esposa, una joven de apenas 28 años, en su vivienda de Sarriguren. El auto judicial no solo confirma la extrema violencia del ataque, sino que arroja luz sobre un escenario de control asfixiante y celos patológicos que precedieron a la tragedia.
Un ataque de "violencia extrema" en el domicilio conyugal
Los hechos, que han conmocionado a toda Navarra, se desencadenaron el pasado 20 de febrero, alrededor de las 19:00 horas. Según relata la resolución judicial, en el transcurso de una "acalorada discusión" en el domicilio familiar situado en la avenida Reino de Navarra, el investigado tomó un cuchillo de grandes dimensiones. Lo que siguió fue un ataque de una brutalidad sobrecogedora: el hombre asestó al menos 34 puñaladas a su esposa, causándole la muerte de forma casi inmediata.
El informe forense es demoledor al describir la saña del agresor. Las heridas no fueron solo numerosas, sino de una "gran profundidad", llegando incluso a seccionar huesos y cuatro costillas. Dos de las cuchilladas fueron calificadas como "mortales de necesidad" al entrar directamente en la cavidad cardíaca y seccionar el corazón de la víctima. Lejos de detenerse, el hombre también arremetió contra su propia madre -suegra de la fallecida-, a la que acuchilló provocándole heridas de tal gravedad que tuvo que ser intervenida quirúrgicamente en el Hospital Universitario de Navarra.
Control y celopatía
Más allá de la agresión física, el auto judicial revela un trasfondo de "celopatía" y una necesidad extrema de control por parte del detenido hacia su mujer. El juez destaca que el investigado mantenía una "vigilancia persistente y agresiva" a lo largo de la relación.
Uno de los detalles más inquietantes que consta en la causa es un informe pericial del pasado 7 de febrero, apenas dos semanas antes del crimen. En esa fecha, el marido obligó a su esposa a someterse a una prueba de polígrafo. El objetivo del investigado era escrutar los "comportamientos pasados" de la mujer desde el inicio de su compromiso, una muestra inequívoca del delirio de control al que estaba sometida la víctima.
Cuatro menores en situación de desamparo
La tragedia de Sarriguren tiene, además, víctimas colaterales de una vulnerabilidad extrema: los cuatro hijos del matrimonio. Lo más desgarrador, según confirman las fuentes judiciales, es que el hijo mayor, de tan solo 9 años, presenció la mortal agresión. La Policía Foral ha aportado a la causa tanto las grabaciones del escenario del crimen como la declaración prestada por el pequeño, que se convierte en una prueba fundamental del horror vivido en el salón de su casa.
Ante estos hechos, el magistrado ha tomado medidas drásticas para proteger a los menores. Ha suspendido la responsabilidad parental del investigado y ha derivado a los cuatro niños a los servicios sociales para que resuelvan su situación de desamparo. El futuro de estos menores queda ahora en manos de la Administración, mientras su padre se enfrenta a penas que podrían sumar décadas de cárcel.
Riesgo de fuga y penas de hasta 25 años
Durante la comparecencia de este lunes, el imputado ha optado por acogerse a su derecho a no declarar. Mientras la Fiscalía solicitaba la prisión inmediata, la defensa intentó sin éxito obtener la libertad provisional con medidas cautelares alternativas. Sin embargo, el juez ha sido tajante al señalar el evidente riesgo de fuga debido a la gravedad de los delitos imputados: asesinato y tentativa de homicidio.
El delito de asesinato, dada la naturaleza de los hechos, está castigado con penas de entre 15 y 25 años de prisión, a las que habría que sumar entre 10 y 15 años por el intento de homicidio de su madre. Mientras el proceso judicial avanza, Sarriguren no olvida. Este mismo lunes, cientos de vecinos se concentraban en la Plaza de los Fueros para clamar contra la violencia machista y mostrar su repulsa por un crimen que ha dejado una cicatriz imborrable en la localidad.