Vida y estilo

Prisión para una señora por insultar de madrugada con un megáfono a sus vecinos durante dos años

La mujer conectaba el equipo a todo volumen tres días por semana durante la noche y al amanecer
Una señora grita a través de un megáfono. / rawpixel.com

Un altavoz a todo volumen se puede convertir en un elemento de tortura, especialmente por la noche, cuando la mayoría de las personas buscan conciliar el sueño. Hace unos meses se conoció cómo un vecindario de Murcia tuvo que soportar de madrugada seis horas ininterrumpidas de la canción Cumpleaños feliz sonando a muchos decibelios desde la megafonía de un colegio cercano. Aquello fue involuntario, pero ahora llega una historia en el que la protagonista es una mujer armada con un megáfono que ha hecho algo equivalente (o peor), pero mantenido a lo largo de mucho tiempo.

Guerra acústica nocturna

No se trata de una película de terror ni de un experimento social de YouTube, sino de la vida real en un barrio cualquiera, en esta ocasión de la localidad taiwanesa de Kaohsiung. La señora, apellidada Chen, emprendió una guerra acústica nocturna contra sus vecinos y ha terminado condenada a una pena de cárcel. La realidad es que se la ganó a pulso.

Chen decidió que sus discrepancias con los vecinos, a los que acusaba de hacer mucho ruido, no se resolverían con palabras conciliadoras o con gestos sutiles, sino a son de megáfono a todo volumen. Y no ponía música o sonidos relajantes, sino que se dedicaba a gritar y a proferir insultos desde su balcón durante decenas de minutos, desde muy entrada la noche y a primeras horas del amanecer, para perturbar el sueño de varios hogares.

Según los registros judiciales, Chen montaba su equipo de sonido dos o tres veces por semana, sin importarle si la calle dormía o no, desde mayo de 2023. Los vecinos, entre irritados y desvelados, escuchaban como su implacable repertorio de improperios se filtraba por ventanas y paredes: era el despertador más desagradable que se puede imaginar.

Los afectados tardaron en pasar de la incredulidad a la acción, pero finalmente lo hicieron: después de casi dos años de guardia vecinal insomne y al ver que era imposible negociar con ella, presentaron denuncias conjuntas ante las autoridades locales. En medio de esa guerra de decibelios, un tribunal determinó que usar un megáfono para lanzar groserías a altas horas de la noche no sólo es de mal gusto, sino que viola el derecho de los demás a descansar y vivir en paz.

El veredicto de la Justicia fue contundente: sus molestias se hacían acreedoras a tres meses de prisión, aunque la señora podrá evitar la cárcel pagando una multa de 90.000 dólares taiwaneses (unos 3.600 euros), y aún cabe recurso.

22/02/2026