Política

Pradales no admitirá dilaciones ni que se desnaturalice el proceso de transferencias

Rechaza las “prácticas obstruccionistas” de Moncloa y sitúa el autogobierno como el mejor antídoto frente a los extremismos
Encuentro con el lehendakari, Imanol Pradales, organizado por Deia
Encuentro con el lehendakari, Imanol Pradales, organizado por Deia / Gaizka Portillo

Como en un juego de espejos, el reto al que se enfrentó la sociedad vasca tras la muerte de Franco hace 50 años no es menor al que se le presenta ahora con el auge de la extrema derecha en el Estado español y una situación internacional cada vez más enrarecida. Al menos, el lehendakari Imanol Pradales ha llamado a no bajar el nivel de exigencia respecto al periodo en que empezaron a cimentarse las instituciones vascas en base a dos hitos fundamentales, la aprobación en referéndum del Estatuto de Gernika el 25 de octubre de 1979 y la recuperación del Concierto Económico en 1981.

“Debemos actuar con la misma altura política que hace cinco décadas”, ha dicho durante su intervención en la jornada organizada por DEIA en el Palacio Euskalduna bajo el título 'Nuevas capacidades políticas para la casa vasca'. Ha reivindicado en primer lugar el pacto, que define según él toda una “tradición política” con la que dijo identificarse, y ha añadido que el mismo “para ser auténtico, tiene que ser entre iguales”. En el arranque de su discurso ha reivindicado, por tanto, la capacidad de Euskadi para autogestionarse y la relación bilateral con el Estado.

Como ejemplo de ello ha dado lectura al artículo primero del Estatuto de Gernika, que reza así: “El Pueblo Vasco o Euskal Herria, como expresión de su nacionalidad, y para acceder a su autogobierno, se constituye en Comunidad Autónoma”, haciendo hincapié en ese “se constituye”. “Nadie nos constituye –ha insistido–. Alaveses, guipuzcoanos y vizcainos decidimos, en aquel momento histórico, constituirnos como comunidad autónoma en el Estado sobre la base del pacto estatutario”.

Ante una “audiencia brutal”, por la cantidad y diversidad de cargos públicos que han abarrotado la sala de Euskalduna Jauregia, tal y como ha apuntado el anfitrión y conductor del evento, el director de DEIA Iñaki González, el lehendakari ha reivindicado que el pacto estatutario “contribuyó a la estabilidad democrática en el Estado en un momento histórico muy complicado”. Ha añadido que “nos ha traído bienestar, progreso y proyección, a pesar de que algunos lo hayan despreciado y minusvalorado de manera continua”.

De forma coherente con el armazón teórico que desplegó previamente, ha defendido que “el Estatuto es un pacto político, no una carta otorgada, es un acuerdo bilateral firmado entre iguales”. Admite, eso sí, que “es un estatuto de mínimos”, fruto de la Transición y aprobado en “unas circunstancias muy concretas, en los primeros pasos de una democracia amenazada por el ruido de sables y la violencia política”.

De este modo, y toda vez que permanece incumplido desde que fue aprobado por las competencias que el Estado todavía adeuda a Euskadi vía transferencia, Pradales ha señalado que el Estatuto “no puede reinterpretarse de manera unilateral, ni mucho menos desnaturalizarse”. Todo lo contrario, “lo que debe hacerse por encima de todo es cumplirse, y para eso es necesario el compromiso político de quien mantiene esta deuda con Euskadi”.

Respuesta prometedora

En este punto se ha referido a la situación actual del acuerdo estatutario, por la que mantuvo una reunión con el presidente español, Pedro Sánchez, el pasado 27 de enero en Moncloa. En ese marco se certificaron los “avances positivos por la transferencia de algunas competencias” en los 18 meses de legislatura transcurridos en Euskadi, pero también “los incumplimientos en materias esenciales para el bienestar de los vascos”, sobre todo el acuerdo suscrito con Sánchez para completar el Estatuto antes del final de 2025.

En su intervención de esta mañana, Pradales ha admitido que, en su encuentro, “la respuesta de Sánchez fue prometedora”, pero ha expresado a continuación su “preocupación y exigencia al Gobierno español para que aborde las negociaciones de una forma más rigurosa y planificada”. También que cumpla los “acuerdos alcanzados y firmados” y que lo haga con “seriedad y diligencia”.

Ha recordado que entre los objetivos a la vista está un primer paquete de competencias que incluye la gestión de los aeropuertos, renovar los acuerdos en la Comisión Mixta del Concierto, incluyendo el inicio de las negociaciones para la Ley quinquenal del Cupo, y afrontar retos de futuro en materia de salud, seguridad, conectividad, industria o migración. “Esto no son obsesiones identitarias, es más y mejor bienestar”, ha defendido, por lo que ha vuelto a rechazar la “práctica dilatoria y obstruccionista” de Moncloa.

En este proceso negociador, el lehendakari ha añadido que “no vamos a dar por buenas ni competencias desnaturalizadas, ni reinterpretaciones interesadas, ni dilaciones injustificadas”. “El cumplimiento del Estatuto de Gernika es una deuda pendiente del Estado con el pueblo vasco”, ha dicho, lo que tendrá como próximas paradas en el camino la Comisión Bilateral de Cooperación y la Comisión Mixta del Concierto previstas antes de Semana Santa.

La casa y la causa vasca

Imanol Pradales ha reivindicado esta ingente labor porque “el autogobierno es el mejor refugio ante las dificultades”. Ha defendido de forma insistente que “ante los tiempos oscuros que pueden llegar, siempre defenderemos la casa y la causa vasca”, y ha añadido que “la historia nos demuestra que los periodos de mayor progreso y estabilidad en el Estado coinciden con aquellos en los que se ha respetado y fortalecido la casa vasca”.

Advierte por ello contra “el auge de la extrema derecha, autoritaria y unionista que niega la propia existencia de la nación vasca”, así como la “derecha conservadora desnortada y obsesionada con su flanco derecho, cada vez más alejada de posiciones moderadas y cautiva de los postulados reaccionarios”.

2026-02-12T09:23:03+01:00
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