Vida y estilo

¿Por qué no tienen la misma duración el vuelo de ida y el de vuelta?

Los trayectos de oeste a este suelen ser más cortos y esto se debe a un determinado fenómeno atmosférico
Una mujer mira por la ventanilla de un avión.

Si has cruzado alguna vez el charco en avión habrás podido observar que el viaje de ida tiene una duración mayor que el de vuelta, pudiendo alcanzar incluso una diferencia de una hora. En el caso de un vuelo Madrid-Nueva York, la ida duraría alrededor de ocho horas y veinte minutos y la vuelta, siete horas y veinticinco minutos. Cuanto más corto sea el recorrido, por ejemplo un vuelo Barcelona-A Coruña, menor será la diferencia (unos diez minutos).

¿Y cuál es el motivo si los kilómetros que hay que recorrer son los mismos? La razón hay que buscarla en el viento. Se debe a un fenómeno atmosférico conocido como corriente de chorro (Jet Stream), un flujo de aire que tiene lugar a unos 10.000 metros de altura y que da la vuelta a la Tierra alcanzando velocidades superiores a los 300 kilómetros hora.

Frank Taylor, autor de uno de los primeros artículos que explicaba qué son estas corrientes de chorro, las llamó "ríos de viento que vuelan alto". Se producen cuatro, dos en cada hemisferio y tienen lugar en la zona que separa la troposfera (capa de la atmósfera en contacto con la superficie terrestre) de la estratosfera y siempre, aquí está la clave, en dirección este.

'Jet Stream' o corriente en chorro sobre el Océano Atlántico. NASA

Los vientos predominantes en las zonas templadas de los dos hemisferios van de oeste a este (es decir, de América a Europa y África en el Atlántico, y de Asia a América en el Pacífico). A cierta altitud estos vientos son muy fuertes y algunos aviones aprovechan esas corrientes para viajar hacia el este. También hay que señalar, que en el ecuador no hay corrientes de chorro, por lo tanto los aviones tardarán menos en un vuelo de oeste a este siempre y cuando viajen hacia el norte o hacia el sur, relativamente lejos del ecuador.

Estas corrientes de chorro varían constantemente y, aunque cualquier avión puede utilizarlas, no siempre son aconsejables. Su mayor inconveniente, las turbulencias, en ocasiones producidas por la fricción de dos masas de aire que tienen velocidades y temperaturas diferentes.

Un avión pasa por el sol en un día nublado. Freepik

Movimiento de rotación de la Tierra

Hay quien atribuye erróneamente esta diferencia de duración de los vuelos al movimiento de rotación de la Tierra. Esta gira sobre su eje de oeste a este en sentido contrario al de las agujas del reloj, si se tiene en cuenta el polo norte como punto de vista.

Si fuera así, los aviones que tardarían menos serían los que van de este a oeste, justo al revés de lo que ocurre en la realidad. Además, si eso fuera cierto, nos elevaríamos unos kilómetros en una aeronave, esperaríamos a que el suelo se moviera bajo nuestros pies y cuando tuviéramos nuestro destino debajo nos posaríamos, algo que parece poco factible.

'Jet Stream', 'arma de guerra'

El Jet Stream fue descubierto por el meteorólogo japonés Wasaburo Ooishi en los años 20 del siglo XX. Lanzó primitivos globos sonda en el monte Fuji y cuando se elevaban a la altura adecuada comenzaban a recorrer Japón a toda velocidad. Esto le hizo concluir que allí había unas fuertes corrientes de aire. Los militares no tardaron en fijarse en este descubrimiento y trataron de sacarle partido. En 1944 lanzaron globos con bombas dirigidas a Estados Unidos. Pretendían llegar a las costas de California surcando el Océano Pacífico gracias a las corrientes de chorro. Los globos recorrieron 8.000 kilómetros montados en las corrientes, pero la ofensiva al parecer no tuvo ningún éxito. 

08/09/2022