Muchos esperan a diciembre para comprar sus décimos de la Lotería de Navidad, pero otros comienzan a buscarlos mucho antes. La tradición arranca prácticamente cuando los décimos salen a la venta y lleva a algunos aficionados a adquirir participaciones durante sus vacaciones o en lugares que visitan de forma ocasional.
Aunque las compras se intensifican a medida que se acerca el sorteo del 22 de diciembre, hay quienes prefieren asegurarse su número favorito con meses de antelación. Algunos repiten la misma combinación cada año, mientras que otros eligen los números que encuentran durante sus viajes o que relacionan con fechas y acontecimientos especiales.
Los números que despiertan más interés
Entre las combinaciones que llaman la atención de los compradores figuran números curiosos, como el 00000, el 00001, el 00013 o el 99999, además de las terminaciones y secuencias asociadas a cumpleaños, aniversarios y otras fechas señaladas.
La actualidad también puede influir en las preferencias. Tras la victoria de la Selección de Luis de la Fuente frente a Argentina por 1-0 en la final del Mundial de fútbol de 2026, disputada el 19 de julio, la combinación 19726 puede despertar interés entre quienes quieran recordar la fecha del triunfo.
Ferran Torres, autor del gol de la victoria, junto a sus compañeros en la final del Mundial.
Otra fecha destacada en el calendario de este año es el 29 de noviembre de 2026, jornada para la que se han convocado elecciones generales anticipadas. Algunas personas pueden buscar combinaciones relacionadas con acontecimientos de este tipo, aunque no existe ninguna garantía de que esos números tengan más posibilidades de resultar premiados.
De hecho, conviene recordar que todos los números tienen la misma probabilidad de salir premiados. Que una combinación sea llamativa, popular o esté vinculada a un acontecimiento no aumenta sus opciones de ganar el Gordo.
¿Por qué hay quien compra décimos con tanta antelación?
Más allá de la superstición o de la ilusión por ganar, la psicología puede ayudar a explicar por qué algunas personas prefieren comprar cuanto antes. Una de las claves es el temor a perder una oportunidad que quizá no vuelva a presentarse.
La llamada ansiedad anticipatoria aparece cuando una persona experimenta inquietud o preocupación ante algo que podría suceder en el futuro. En estos casos, puede manifestarse al encontrar un décimo que llama la atención y que lleva a pensar: "¿Y si toca y no lo he comprado?".
La duda puede ser especialmente intensa cuando el número se vende en un lugar al que el comprador difícilmente regresará, como un destino vacacional. Adquirirlo de inmediato elimina la incertidumbre y proporciona una sensación momentánea de tranquilidad.
El miedo a perderse una oportunidad
Este comportamiento también puede relacionarse con el FoMO, siglas de Fear of Missing Out, una expresión que describe el temor a quedarse fuera de una experiencia u oportunidad que otras personas sí podrían aprovechar.
En el caso de la lotería, la posibilidad imaginada de que un número termine premiado puede pesar más que el coste de comprarlo. Así, algunas personas prefieren adquirir el décimo para evitar el arrepentimiento que sentirían si no lo hicieran.
La investigación sobre la toma de decisiones ha estudiado fenómenos relacionados, como la dificultad para tolerar la espera. Un estudio publicado por la Asociación Estadounidense de Diabetes analizó la relación entre estos procesos y distintos indicadores de salud psicológica en adultos que padecen la enfermedad. Sus resultados ayudan a entender por qué la espera y la incertidumbre pueden resultar difíciles para algunas personas.
La Lotería de Navidad vuelve a despertar el interés por los números vinculados a fechas señaladas.
Cuándo conviene prestar atención al comportamiento
Comprar décimos meses antes del sorteo no constituye por sí solo una señal de alarma. La situación cambia cuando el gasto se vuelve difícil de controlar, se compran boletos por encima de las posibilidades económicas o la persona siente una necesidad constante de jugar para aliviar su preocupación.