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Pilotos de reducción de la jornada, un modelo que sigue sin arrojar resultados concluyentes

Tanto a nivel estatal como en Euskadi, se han estado impulsando en los últimos años programas para testear esta modalidad que, sino se desarrolla en un marco de política generalizada, puede generar más desigualdad
Los pilotos pueden ahondar en la desigualdad entre hombres y mujeres si no se aplican de forma masiva a través de leyes y políticas públicas generales / EP

En 2022, la Comunitat Valenciana lanzó de manera pionera en el Estado español un proyecto piloto mensual en Valencia para testear la reducción de la jornada laboral a cuatro días. La iniciativa, que consistió en aplicar una rebaja del horario de trabajo a 32 horas semanales, afectó a unas 360.000 personas trabajadoras de la ciudad.

Las conclusiones obtenidas tras esta experiencia, arrojaron en general datos positivos en los niveles de salud y bienestar de los participantes, así como respecto a otros factores relativos al ahorro energético y la reducción del tráfico.

Mejora de las pymes

Posteriormente, el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, a través de la fundación pública EOI, lanzó en 2023 una convocatoria para la mejora de la productividad en pymes industriales, a través de un ensayo de rebaja de la jornada laboral a cuatro días sin recortar el salario.

Un total de 41 empresas - cuatro de ellas de la CAV - de 13 comunidades autónomas presentaron su solicitud para participar en el programa por una duración mínima de dos años, computable desde la concesión de la ayuda.

En un primer momento, el presupuesto anunciado fue de 9,65 millones de euros, con un importe máximo de 200.000 euros y gastos subvencionables asumidos por la pyme solicitante durante el primer año del proyecto. De esta partida inicial, la EOI resolvió que cinco empresas fueran las beneficiarias en recibir los casi 530.000 euros destinados finalmente al piloto.

Cuarto trimestre de 2025:

  • Las horas efectivas trabajadas aumentaron en el Estado español un 18,7% respecto a niveles de prepandemia, mientras que los días de trabajo efectivo se incrementaron un 15%.
  • Por sexos, el porcentaje de días cotizados por mujeres ha crecido más que el de los hombres en este periodo. Mientras que en el cuarto trimestre de 2019 las mujeres cotizaron el 47,4% de los días, en la actualidad representan el 48,2%, en tanto que los hombres han pasado del 52,6% al 51,8%.
  • Por actividad, las de alto valor añadido lideran el crecimiento de días efectivos desde 2019, antes de la pandemia. El sector de la educación ha aumentado los días efectivos cotizados un 41,9%, mientras que en el de la información y comunicaciones y actividades profesionales, científicas y técnicas han crecido un 35,2% y un 27,5%, respectivamente.

Fuente: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones

La empresa Ingreen Innovación, única pyme vasca seleccionada para el programa, lleva desde el 1 de enero de 2023 implementando la reducción de la semana laboral sin recortar el salario. En un principio, la empresa lo hizo como iniciativa propia al margen del proyecto del Ministerio. No fue hasta septiembre de 2024 que empezaron con la convocatoria de Industria, que se prolongará hasta septiembre de 2026.

Aunque ambas iniciativas son ligeramente diferentes, las dos coinciden en trabajar cuatro días a la semana. En la propia, a la que se ha adherido toda la empresa y que se sigue desarrollando de manera integral en todas sus sedes a nivel estatal, se trabaja 36 horas semanales - de lunes a jueves, nueve horas al día -.

Si al final de la semana no se han acumulado las 36 horas obligatorias, cada persona puede trabajar el viernes de manera individual e interna, sin involucrar ni al resto del equipo ni a clientes.

Programa de RSC

A esto se le une un programa de responsabilidad social corporativa (RSC) en el que un viernes al mes, durante una hora y media (seis al mes), un trabajador se compromete a participar en algún proyecto de voluntariado con alguna entidad o asociación con la que previamente la empresa hubiese firmado un acuerdo.

"No son horas de trabajo pero sí son horas de empresa", añade Alex Garate, CEO de la pyme ubicada en Bilbao y que cuenta con oficinas en Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, además de una sucursal en Perú.

La diferencia principal con el piloto del Ministerio es que, en la iniciativa de Industria, la rebaja se materializa en 32 horas efectivas de trabajo más una de RSC a la semana (cuatro al mes), en un ajuste de la jornada al horario de ocho horas diarias.

"Esta reducción no inviabiliza proyectos empresariales", asegura el CEO, que vincula el rendimiento tanto al tiempo de trabajo como al tipo de servicios prestados. "La eficiencia de las horas laborales sí ha amentado. Ahora todo está orientado a proyecto. Esto es algo que sí hemos tenido que cambiar", continúa.

En cuanto a la actividad de Ingreen, dedicada a la prestación de servicios de consultoría y desarrollo en la integración de la metodología BIM, la digitalización y la sostenibilidad en el sector de la construcción, no se ha visto afectada tras la medida.

"No hemos visto un impacto reseñable en las cuentas. Si tenemos buenos contratos, la empresa va bien, tengamos esta modalidad de trabajo u otra. Somos capaces de regular las necesidades de los proyectos con la disponibilidad de la plantilla", añade el CEO, concluyendo que "el impacto de una buena o mala contratación es mucho mayor que el de las horas semanales desplegadas".

6,5 millones de euros

Por su parte, en Euskadi y Nafarroa también ha habido iniciativas similares que no han salido adelante o de las que aún no han trascendido resultados concretos.

Así, durante la legislación 2015-2019, la plataforma Banatu, formada por movimientos sociales, sindicales y ecologistas en Nafarroa, intentó impulsar un proyecto de reducción de la jornada voluntario en la administración pública navarra. Entonces, con el cuatripartito al frente, la consejera Beaumont no cedió y la medida, que no prosperó, tampoco fue retomada por los posteriores gobiernos.

A su vez, y siguiendo la ola del proyecto de Industria y del ejemplo valenciano, la exvicelehendakari Idoia Mendia lanzó en 2023 un proyecto piloto voluntario de semana laboral de cuatro días. Entonces, la exconsejera de Trabajo y Empleo intentó llevar la iniciativa a la Mesa de Diálogo Social, que contó con el rechazo de Confebask al considerar que la coyuntura económica de crisis e incertidumbre no permitía ese tipo de proyectos.

Finalmente, Mendia asignó el proyecto a Fabrika, una fundación de la patronal guipuzcoana Adegi, a la que se destinó 6,5 millones de euros de los presupuestos para el diseño y la puesta en práctica del piloto en 2025. El acuerdo fue muy mal recibido tanto por la patronal (Cebek y SEA), como por los sindicatos. Así, ELA pidió entonces al Gobierno Vasco que retirara la partida dedicada a Fabrika y que asumiera las decisiones de la reducción de jornada.

Este rechazo provocó que la medida estuviera rodeada de una opacidad y falta de transparencia que aún perdura. Así, a día de hoy, solo ha trascendido que la fundación se encuentra realizando el testeo en fase experimental en 20 empresas guipuzcoanas, sin que se haya anunciado cuáles son. Previsiblemente, desde Fabrika esperan tener conclusiones a partir del primer trimestre de 2027.

Un problema de estas experiencias piloto cuando son voluntarias es la desigualdad que generan ya que siempre se acogen a ellas más mujeres, al igual que ocurre con las reducciones por menores a cargo, que afectan al 98% de las trabajadoras

"Nosotros ofrecimos nuestros servicios para apoyar y asesorar en el piloto, y hablamos con todos los sindicatos. Sin embargo, tenemos la idea de que el Gobierno Vasco decidió que fuera la patronal quien promoviera esta idea, y no se diera en el marco de una política más general. Tanto en el proyecto de Industria, como en el caso valenciano, los piloto los ha promovido el propio Gobierno", afirma Jon Bernat Zubiri, doctor en economía por la Universidad de Grenoble y profesor de la Facultad de Relaciones Laborales de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU).

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A su juicio, uno de los problemas que tiene la política de pilotos es la tardanza en obtener resultados, además de la desigualdad que genera cuando se trata de programas voluntarios. Así, la tendencia es a que se reduzca la jornada quien menos cobra -las trabajadoras-, una disparidad que, en el caso vasco, supone una diferencia media de salario de 5.000 euros brutos al año entre hombres y mujeres.

"Si se lleva a cabo una medida para experimentar y que haga de avanzadilla de una política de reducción de la jornada generalizada, puede funcionar. Sin embargo, hacer un piloto y que se quede en una cosa voluntaria para algunas empresas y, en el caso de Euskadi, gestionado por la patronal, es algo que debería hacerse en condiciones de transparencia. Nosotros defendemos que debe haber una cierta vocación de generalidad, que estas iniciativas se enmarquen en una política general, no que se trate de una medida de empresa a empresa," concluye el profesor.

24/05/2026