Aitor Esteban solicita una muestra "clara" de voluntad por parte de la sociedad y de los propios deportistas para conseguir la oficialidad de la selección vasca de fútbol, un objetivo que admite que tardaría en cumplirse y que se enfrenta a los escollos que ha interpuesto en el camino la propia federación española en el transcurso de los años. El presidente del EBB del PNV se pronuncia de esta manera ante el protagonismo que se ha concedido desde determinados sectores políticos a la victoria de la selección española en el Mundial de fútbol, una cuestión que Esteban no vincula ni interpreta como una señal de un cambio sociológico en Euskadi. De hecho, cree que las camisetas verdes ganarían a las rojas si hubiera que hacer un "concurso".
En cualquier caso, huye de la retórica del enfrentamiento que "han buscado algunos", y desvincula cualquier incidente de la trayectoria del PNV. "Otros igual no pueden decir lo mismo por lo que han ido sembrando", deja caer. Esteban realiza estas reflexiones en una amplia entrevista que publicarán este domingo los medios de Grupo Noticias tanto en su edición impresa como online, donde el líder jeltzale aborda los escollos que han impedido la reunión entre el lehendakari Pradales y el presidente Sánchez, y se pronuncia sobre otros asuntos como su relación con el líder del PSE, Eneko Andueza, y con el PP de Alberto Núñez Feijóo.
El contexto
El PNV encauzó un primer paso hacia la oficialidad de las selecciones vascas con el Gobierno español de Pedro Sánchez, a través de una modificación de la Ley del Deporte que abrió la puerta al reconocimiento de aquellas disciplinas con arraigo histórico y social. Esa percha permitió la oficialidad de la selección de pelota, y se espera que también lo haga en el futuro con la de surf. Esteban recuerda, en otro momento de la entrevista, que este paso se dio sin el apoyo de EH Bildu (que lo consideró insuficiente). El presidente del EBB solicita ir más allá de la concepción clásica de que los partidos son quienes tienen que lograr este reconocimiento, y reclama un respaldo social claro para dar más empaque a la reivindicación.