Formado desde los 17 años en la escuela de Cristina Rota, el actor Pablo Álvarez ha construido su trayectoria de manera progresiva con trabajos en producciones como El Cid o Memento Mori. Ahora afronta uno de los personajes más relevantes de su carrera, Will, en El mapa de los anhelos, una miniserie que sigue a Greta, una joven que, tras la muerte de su hermana Lucy, recibe un juego creado por ella antes de morir para ayudarla a enfrentarse a su dolor y descubrir su propio camino.
El mapa de los anhelos supone su primer gran papel protagonista. ¿Qué sintió cuando le confirmaron que Will era para usted?
Fue una alegría. La verdad es que costó mucho, porque fueron muchos viajes a Barcelona y estos procesos siempre son largos. Aunque en el segundo y el tercer casting ya lo tenían claro, yo fui prudente, pero estaba muy contento.
Pablo Álvarez se ha formado en la escuela de Cristina Rota.
Alicia Falcó y usted hicieron una prueba juntos durante el proceso de selección. ¿La conexión entre ustedes apareció desde ese primer encuentro o fue algo que tuvieron que construir durante los ensayos y el rodaje?
Sí, el casting con Alicia fue muy guay. Después tuvimos muchos ensayos y empezamos a construirlo todo juntos, también con las directoras, que nos aportaron diferentes puntos de vista e indicaciones que nos ayudaron mucho. La verdad es que trabajar con Alicia fue muy fácil y muy cómodo. Creo que es algo que la gente también ha percibido durante estas semanas, porque hay química y funciona muy bien.
Will y Greta construyen su relación desde la ternura y no desde la toxicidad. ¿Cree que todavía faltan personajes masculinos jóvenes que muestren su sensibilidad sin que eso se presente como una debilidad?
Sí, totalmente. De hecho, es lo que más he repetido este mes en prensa. Lo que más me gusta de El mapa de los anhelos es que los personajes no buscan la toxicidad ni un amor tóxico, sino que intentan sanar por sí mismos y trabajar sus problemas personales para después poder estar juntos o llegar a entenderse. Para mí, buenos referentes en este sentido son Paul Mescal, Pedro Pascal o Ryan Gosling, que siempre construyen personajes con mucha sensibilidad. Hoy en día es muy importante mostrar también esa faceta en los hombres. A mí me conmueve mucho y creo que está muy bien reflejada en la serie.
La serie adapta una novela de Alice Kellen con una comunidad de lectores muy fiel y exigente. ¿Sintió más responsabilidad de la habitual al interpretar a un personaje que miles de personas ya habían imaginado?
No, la verdad es que no. Entiendo el punto de vista de los fans porque yo también soy fan de otras cosas y siempre estás pendiente de todo. En este caso, creo que la esencia se ha mantenido y que la adaptación se ha resuelto muy bien. Es cierto que las adaptaciones tienen que introducir cambios para que la historia funcione mejor, porque el lenguaje audiovisual y el literario son diferentes. Pero mientras se mantenga la esencia del proyecto, creo que el resultado puede quedar muy bien.
Este papel puede marcar un antes y un después en su carrera. ¿Qué le gustaría que cambiara a partir de ahora y qué clase de personajes le haría especial ilusión interpretar?
En el momento en el que estoy, lo que más deseo es seguir trabajando y que los personajes que interprete sean relevantes y tengan buenos conflictos. Tampoco soy mucho de crearme expectativas porque no me gustan. Ahora mismo, con poder pagar las facturas y la hipoteca y mantenerme en esta profesión, tengo suficiente. Cuando mi carrera vaya mejor, ya me pondré divino a la hora de elegir personajes, pero ahora no. Ahora lo importante es trabajar y hacer bien todo lo que me llegue. El día de mañana, ya veremos. Las expectativas no van mucho conmigo porque después aparecen la ansiedad y esas cosas.
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¿Cuándo descubrió que quería dedicarse a la interpretación y qué fue lo que le atrajo de este oficio?
Fue algo progresivo. Entré a estudiar en la escuela de Cristina Rota con 17 años y, poco a poco, fui enamorándome de la profesión.
¿Cómo gestiona la incertidumbre que acompaña a una profesión en la que nunca sabes cuándo llegará el siguiente proyecto?
No hay una fórmula para eso. Supongo que se consigue trabajando la paciencia.
¿Qué importancia tiene para usted seguir formándose incluso cuando ya está encadenando proyectos profesionales?
Para mí es fundamental. Me gusta mucho la formación y creo firmemente en ella. De hecho, no he dejado de formarme entre proyectos y, siempre que puedo, cuento con mi coach. Con ella preparo los textos y realizo el análisis de cada uno. Soy muy partidario de la formación y de la preparación, porque creo que, cuando llegas preparado a un proyecto, puedes abordarlo mejor.
¿Cómo consigue que las críticas, las audiencias o las reacciones en redes sociales no condicionen la opinión que tiene sobre su propio trabajo?
Pues igual que la paciencia: trabajando en ello. No sé, quizá pueda responderte dentro de unos años. Ahora mismo estoy aprendiendo a gestionarla, así que intento no pensar demasiado en ello y centrarme más en el trabajo.