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Otra forma de entender el desarrollo infantil y el autismo

La terapeuta ocupacional Judith Abelenda defiende el modelo DIR®/Floortime, un enfoque que pone el acompañamiento a la infancia
Judith Abelenda impartirá en septiembre la formación oficial. Fotos: Cedidas
Judith Abelenda impartirá en septiembre la formación oficial. Fotos: Cedidas / Cedida

Actualizado hace 3 segundos

Hay niños que apenas sostienen la mirada, otros que parecen vivir ajenos a cuanto ocurre a su alrededor y otros que responden al mundo con un llanto que nadie consigue explicar. Durante años, muchas de esas conductas se han interpretado como un problema que había que corregir. Sin embargo, cada vez son más los profesionales que defienden que, antes de intervenir, conviene comprender qué hay detrás de cada gesto, de cada silencio y de cada forma de relacionarse.

¿Y si un berrinche no fuera solo un berrinche? ¿Y si un niño que evita el contacto no estuviera rechazando a quien tiene delante, sino respondiendo a la manera en que percibe el mundo? El modelo DIR®/Floortime parte precisamente de esa premisa: dejar de mirar únicamente el diagnóstico para aprender a leer el desarrollo de cada niño desde sus diferencias individuales y desde el papel esencial que desempeñan las relaciones y el juego en su crecimiento.

Judith Abelenda defiende un enfoque centrado en comprender el desarrollo del niño.

Judith Abelenda defiende un enfoque centrado en comprender el desarrollo del niño. Cedida

Ese cambio de mirada será el eje de la formación internacional que los próximos 26 y 27 de septiembre acogerá Vitoria-Gasteiz. La terapeuta ocupacional Judith Abelenda, Formadora Líder del modelo DIR®/Floortime y con más de cuarenta años de experiencia en desarrollo infantil, impartirá el curso oficial DIR®101, dirigido tanto a profesionales de la salud, la educación y el ámbito social como a familias interesadas en comprender mejor cómo aprenden, se comunican y se desarrollan los niños.

En un contexto en el que los diagnósticos de trastorno del espectro del autismo han aumentado en los últimos años y crece la necesidad de respuestas, la especialista propone mirar más allá de las etiquetas y entender que cada niño sigue un recorrido único, condicionado por su forma de procesar el entorno, por sus experiencias y, sobre todo, por los vínculos que construye con quienes le rodean.

EL CURSO

El curso, avalado por el Interdisciplinary Council on Development and Learning (ICDL), ofrecerá una introducción al modelo DIR®/Floortime, un enfoque desarrollado por el psiquiatra infantil Stanley Greenspan que entiende el desarrollo desde tres pilares inseparables: el nivel evolutivo del niño, sus diferencias individuales y la calidad de las relaciones que establece con las personas de su entorno.

Lejos de tratarse de una formación exclusivamente dirigida al ámbito del autismo, está concebida para profesionales de la salud, la educación y el ámbito social, así como para madres, padres y cualquier persona interesada en comprender cómo se construye el desarrollo infantil.

Cuando entendemos cómo se desarrolla un niño, cambia por completo la forma en que intervenimos con ellos

“Es un curso introductorio que presenta los principios fundamentales del modelo. No es una formación habilitante, sino un espacio para entender de qué trata y aprender a mirar el desarrollo desde otra perspectiva”, explica Abelenda. 

La especialista subraya que el objetivo es proporcionar herramientas que permitan interpretar mejor las necesidades de cada niño y trasladar ese conocimiento a la vida cotidiana: “El curso ofrece unas gafas para observar, comprender e interpretar cómo ocurre el desarrollo social y emocional. Después, todo eso puede llevarse a la práctica: en casa, las madres y los padres; en el aula, los maestros; y también en el trabajo de los profesionales”.

La especialista cuenta con más de cuarenta años de experiencia en desarrollo infantil.

La especialista cuenta con más de cuarenta años de experiencia en desarrollo infantil. Cedida

En su opinión, comprender el desarrollo supone un cambio profundo en la forma de acompañar a la infancia. “Cuando entendemos cómo se desarrolla un niño, cambia por completo la forma en que intervenimos. Dejamos de centrarnos únicamente en enseñar habilidades para empezar a crear las condiciones que permiten que esas habilidades emerjan”.

Esa mirada, añade, permite adaptar la intervención a las características de cada menor. “Cada niño tiene diferencias individuales que lo hacen único. Cuando las conocemos y entendemos cómo procesa el mundo, podemos relacionarnos con él de una manera adecuada para facilitar que avance en su desarrollo social y emocional”.

COMPRENDER

Uno de los aspectos sobre los que más insiste Abelenda es la necesidad de comprender qué hay detrás de las conductas que preocupan a las familias. A su juicio, muchas veces se interpreta el comportamiento de un niño sin conocer las diferencias individuales que condicionan su forma de percibir el entorno. “Tendemos a atribuir causas conductuales cuando no podemos ver lo que realmente subyace a esa conducta”, afirma.

Para ilustrarlo, recuerda el caso de una niña que sufría intensos berrinches y cuyo entorno atribuía el problema a una cuestión emocional o a una supuesta mala gestión por parte de su madre. “Podemos detectar que esa gran frustración que siente ante la vida no tiene que ver directamente con un problema relacional, ni siquiera conductual”, explica. En este sentido, la especialista defiende que identificar esas diferencias permite intervenir de una manera más ajustada.

Todo eso se aprende en la relación. Se aprende durante el primer año de vida, cuando la madre y el padre juegan con el niño

“Se trata de hacer visibles aspectos que, a simple vista, son invisibles en el desarrollo. Cuando conseguimos visibilizarlos, podemos abordar el problema. Si no los vemos, simplemente los ignoramos y, con el paso del tiempo, esas dificultades se perpetúan y terminan siendo cada vez más graves”.

AUMENTO DE DIAGNÓSTICOS

La especialista también reflexiona sobre el incremento de los diagnósticos de trastorno del espectro del autismo (TEA), un fenómeno que, en su opinión, no puede explicarse por una única causa. “Creo que confluyen varios factores. De hecho, es también lo que refleja la literatura científica internacional. Hay varios procesos ocurriendo al mismo tiempo”, señala.

Entre ellos menciona una mayor capacidad para detectar antes las diferencias en el desarrollo, los cambios en los criterios diagnósticos y el hecho de que muchos niños que décadas atrás recibían otras etiquetas diagnósticas hoy sean identificados dentro del espectro del autismo.

A ello suma un factor relacionado con el acceso a apoyos educativos y sanitarios: “Muchos niños que presentan dificultades, pero que se encuentran en un nivel subclínico, no reciben apoyos. En ocasiones, las familias necesitan un diagnóstico formal para que esos recursos les sean concedidos”.

Abelenda añade además una reflexión desde su experiencia profesional: “Creo que también hay cierto sobrediagnóstico. En ocasiones se diagnostica demasiado deprisa. Los profesionales disponen de muy poco tiempo y, a veces, un diagnóstico se establece tras una valoración de apenas diez minutos”. Aunque reconoce la complejidad del fenómeno, concluye que “el aumento de los diagnósticos tiene un origen claramente multicausal”.

2026-07-13T06:12:34+02:00
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