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La primera jornada de huelga en Osakidetza deja este viernes dos lecturas muy distintas sobre su repercusión. Mientras el Servicio Vasco de Salud sitúa el seguimiento global en el 14,8%, las centrales convocantes califican la respuesta de la plantilla de “masiva” y “contundente”. El paro, convocado por SATSE, ELA, LAB, CCOO, UGT y ESK para reclamar mejoras laborales, registra una mayor participación en los turnos de mañana y tarde, con porcentajes oficiales del 15,42% y el 17,01%, respectivamente. En el turno de noche, la cifra desciende al 0,1%. La distancia entre ambos balances acompaña a una jornada de movilizaciones en las tres capitales vascas, con centros de Atención Primaria cerrados y servicios hospitalarios afectados.
En su balance, Osakidetza cifra el seguimiento global en el 14,8%, con diferencias entre territorios. Álava registra la mayor participación, con un 17%, seguida de Bizkaia, con un 14,53%, y Gipuzkoa, con un 13,92%. Por turnos, el porcentaje es más elevado por la tarde que por la mañana, aunque la participación vuelve a ser desigual entre provincias. En Álava alcanza el 23,93% durante la tarde, frente al 16,47% de la mañana. En Bizkaia pasa del 15,29% al 16,47%, mientras que en Gipuzkoa desciende del 14,95% al 14,43%. En el turno de noche, el seguimiento es del 0,4% en Álava y del 0,17% en Gipuzkoa, mientras que en Bizkaia no se registra participación.
Frente a estas cifras, los sindicatos defienden que la repercusión es importante, especialmente en la Atención Primaria, donde numerosos centros de salud comienzan la jornada con las persianas bajadas o funcionan únicamente con los servicios mínimos. La movilización también se traslada a las calles. En Vitoria, más de un millar de personas recorren el centro de la ciudad tras una pancarta con el lema “Negoziazioa defendatu orain: mejoras laborales, mejor sanidad pública”. En Bilbao, varios cientos de trabajadores participan en la manifestación del mediodía, mientras que San Sebastián también acoge una concentración.
La incidencia del paro se deja notar especialmente en los ambulatorios. En Vitoria, los centros de Aranbizkarra, Zaramaga y La Habana trabajan con las persianas cerradas, mientras que en Bizkaia amanecen sin actividad ordinaria los de Sagarminaga y La Merced, en Bilbao, y los de Igorre, Lemoa, Zeanuri, Aulesti, Güeñes y Gizaburuaga. Los sindicatos señalan que en numerosos centros únicamente se mantienen los servicios mínimos.
La incidencia también se extiende a los hospitales, aunque los servicios mínimos condicionan la capacidad de secundar la huelga. Los convocantes califican de “muy importante” el seguimiento en Basurto, mientras que en Txagorritxu señalan el cierre de quirófanos, el almacén, las consultas de Pediatría, las extracciones y el laboratorio central. En el Hospital Santiago también quedan paralizados servicios como la lencería, los quirófanos, la unidad del sueño, compras y admisión.
Una negociación pendiente desde hace 17 años
Detrás de la movilización está la reclamación de un nuevo acuerdo regulador que actualice las condiciones laborales de los cerca de 47.000 trabajadores de Osakidetza. Las centrales consideran que las propuestas trasladadas por la dirección en la Mesa Sectorial, cuya última reunión se celebró esta misma semana, no responden a las necesidades de la plantilla y denuncian que todavía no se producen avances de suficiente calado. La reivindicación no se limita a una mejora salarial, sino que abarca también la jornada, la conciliación, los permisos, la igualdad, el relevo generacional, la salud laboral y el euskera.
Desde SATSE, su responsable en Álava, Miriam Montaña, define el paro como un “mensaje claro” de los trabajadores a Osakidetza y advierte de que “el balón está en su tejado”. A su juicio, “con buenas palabras y promesas no van a conseguir nada”. En la misma línea, Sonia Iriarte, de ELA, atribuye la respuesta de la plantilla al “enfado de muchos colectivos con Osakidetza”. “Hay muchos fuegos encendidos, es hora de que Osakidetza ponga encima de la mesa una negociación real”, reclama.
También desde LAB, Maitane de Anitua califica la convocatoria como “la huelga más potente que ha habido” en el servicio vasco de salud y confía en que tenga un “efecto real” en la negociación. Virginia Ros, delegada de CCOO, insiste en la necesidad de abrir una negociación que incluya a la totalidad de los colectivos sanitarios, mientras que June Zabaleta, de UGT, denuncia unos servicios mínimos que considera “abusivos”, al entender que dejan a miles de trabajadores sin posibilidad de ejercer su derecho a huelga.
Los sindicatos también ponen el foco en el gasto destinado a las horas extraordinarias. Según sus cálculos, Osakidetza emplea tres millones de euros al mes en abonarlas en los hospitales, una cantidad a la que habría que sumar la correspondiente a otros niveles asistenciales. Por ello, consideran “inexplicable” que no exista todavía una propuesta salarial mientras el Gobierno Vasco está cerrando sus presupuestos para 2027.
Si no se producen avances en la negociación, los sindicatos mantienen las siguientes convocatorias: el 9 de diciembre en Álava, el 10 en Bizkaia, el 11 en Gipuzkoa y una nueva huelga en todo Osakidetza el día 14. La solución, defienden, depende de la voluntad política del Gobierno Vasco. Frente a las críticas, el servicio vasco de salud sostiene que la negociación para renovar el Acuerdo Regulador “avanza conforme al calendario establecido con la parte sindical” y que ambas partes acuerdan abordar su contenido título a título.