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Orduña pone este domingo el broche final a los actos de carnaval con la celebración de Lapiko Domeka. Se trata de una reminiscencia de una antigua tradición que tenía lugar el domingo posterior a las jornadas oficiales de Aratuste. De acuerdo con la memoria oral conservada en la ciudad, era el día dirigido a quienes no podían participar en Eguen Zuria (Jueves Gordo), Aratuste Domeka y Aratuste Martitzena (Domingo y Martes de Carnaval) por razones laborales.
De manera especial, estaba asociado a criadas y sirvientes (neskameak y otseinak), en un contexto en el que el trabajo doméstico y de servicio recaía mayoritariamente en mujeres, que encontraban en esta fecha una de las escasas oportunidades para disfrutar de un ambiente festivo propio. Con el paso del tiempo, la celebración dejó de organizarse y quedó relegada al recuerdo hasta su recuperación en la última década gracias a la labor y el interés de la agrupación Getxa Goi Txistu Taldea.
Concierto en la Foru Plaza y kalejira
El actual Lapiko Domeka se restableció, desde hace catorce ediciones, en formato de concierto en la Foru Plaza el fin de semana posterior al Carnaval, para evitar la concentración de actos en las jornadas centrales. La iniciativa se ha consolidado ya como una convocatoria estable dentro del calendario cultural local y, en esta ocasión, tendrá lugar a las 13.15 horas de este domingo con la presencia, además, de txistularis de Bermeo. Y es que, la jornada ha convertido en un punto de encuentro para agrupaciones de otras localidades de Bizkaia y del entorno y ha contado, en pasadas ediciones, con la participación de músicos de Laudio, Basauri, Amorebieta o Barakaldo.
Getxa Goi invita, todos los años, a otras agrupaciones musicales a participar en el concierto de esta fiesta
Tras la actuación en la plaza, la programación continuará con una kalejira por el centro histórico de Orduña. Para el alcalde de la ciudad, Iker Santocildes, la celebración de Lapiko Domeka “no es solo una cita cultural, sino una expresión de nuestra identidad como ciudad” ya que significa “poner en valor una tradición propia que habla de comunidad, de reconocimiento al trabajo y de respeto a nuestras raíces”.
Santocildes también ha subrayado que la jornada permite “visibilizar el papel de tantas mujeres y trabajadores que durante generaciones sostuvieron la vida cotidiana de Orduña mientras otros celebraban el Carnaval” y ha defendido que “cuidar el patrimonio inmaterial es una manera de fortalecer la cohesión social y proyectar una ciudad con personalidad y arraigo”.
De hecho, el concierto mantiene una línea de trabajo definida por Getxa Goi, que incluye el recuerdo de aniversarios relevantes para la ciudad, el homenaje a personas y colectivos significativos en el ámbito musical y la recuperación del cancionero tradicional de Orduña, fruto de un proceso continuado de recopilación y difusión del patrimonio cultural inmaterial.