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Durante años, el retablo mayor de la parroquia de San Pedro de Bergara ha permanecido en silencio, sostenido en lo que los técnicos han definido como "un preocupante equilibrio inestable”. Hoy, desmontado pieza a pieza y protegido bajo estrictas medidas de conservación, ha superado la fase más urgente de una intervención que ha evitado el riesgo real de derrumbe.
La composición artística del altar mayor –de madera policromada, datada entre 1546 y 1548– está protegida como Bien Cultural con categoría de Monumento por el Gobierno Vasco. Forma parte, además, del Conjunto Monumental del Casco Histórico y constituye una joya renacentista del patrimonio religioso guipuzcoano.
La diputada de Cultura, Goizane Álvarez, escucha las explicaciones de Maite Fernández, de Artez Restauración.
La Diputación Foral de Gipuzkoa mantiene un programa de seguimiento periódico de retablos históricos, y el de Bergara llevaba varios años en alerta roja. Los estudios técnicos realizados por Zetabi Arkitektura Bulegoa, con la colaboración de Tecnalia, lo confirmaron. La estructura presentaba un deterioro severo: ataques activos de hongos e insectos xilófagos -organismos que se alimentan de la celulosa de la madera, como carcoma o termitas- y graves debilidades en su sistema constructivo.
La 'sorpresa' llegó al analizar su arquitectura interna. No se trata de un retablo al uso, donde los pilares lo sostienen directamente, sino que cuenta con una subestructura en la parte trasera que, gracias a antiguos anclajes, había evitado el desplome.
Carpintería de armar
En julio comenzó la instalación del andamio y el primer análisis en profundidad. Desde entonces, se ha desarrollado una operación delicadísima: desmontaje controlado de hornacinas, figuras, frisos y cornisas -estas últimas, en madera de tilo-, así como un exhaustivo inventario pieza por pieza. El maestro carpintero Bittor Etxeberria llevó a cabo el desmontaje siguiendo técnicas tradicionales de carpintería de armar, fundamentales dada la fragilidad del conjunto y de su subestructura.
Una de las figuras desmontadas del retablo renacentista.
Análisis de los resultados
En paralelo, el equipo de Artez Restauración —con Maite Fernández y Aida Payá al frente— ha realizado limpiezas superficiales, catas y pruebas de consolidación para determinar qué tratamientos serán viables. Los resultados se estudian junto al personal técnico de Gordailua, centro de colecciones patrimoniales de bienes muebles de Gipuzkoa. Hasta ahora, esta primera fase ha incluido el apeo inmediato y desmontaje, la documentación 3D, la limpieza preliminar y elaboración de fichas individuales de cada pieza y la evaluación de patologías activas.
Temperatura a 20 grados
El siguiente hito está previsto para mayo-junio, cuando la temperatura interior del templo alcance aproximadamente los 20 grados. Entonces se aplicará el tratamiento de anoxia -conocido como ‘burbuja para xilófagos’-, un sistema ecológico y hermético que elimina insectos mediante la privación de oxígeno, sin productos químicos. El objetivo es frenar la actividad biológica y evitar que la degradación avance.
La lona instalada con la imagen del retablo en su ubicación en el altar mayor.
Lona a escala real
Mientras el retablo permanece desmontado y colocado en un expositor en la misma iglesia, en su ubicación original cuelga una lona de 10 x 6 metros con su imagen impresa a escala real. La solución mantiene visible el conjunto y mantiene su dimensión social y divulgativa. Las misas, por su parte, se están celebrando en la capilla del Cristo de la Agonía, los primeros viernes de mes y los sábados.
La inversión de esta primera actuación asciende a 250.405 euros, de los que 100.000 aporta el ente foral y los 150.405 restantes el Gobierno Vasco. Tras esta fase inicial, el próximo paso consistirá en continuar con el estudio para avanzar en la restauración del retablo con criterios patrimoniales, definiendo hasta dónde se extenderá la recuperación estética, cuyo presupuesto se estima considerable y, por tanto, requerirá el compromiso de financiación para su ejecución.
Visita este miércoles a la parroquia de San Pedro por autoridades y profesionales que se encargan de los trabajos de conservación del retablo.
Un derecho cultural
Este miércoles, la diputada de Cultura, Goizane Álvarez, ha visitado el retablo junto al alcalde de Bergara, Gorka Artola, profesionales implicados y el párroco. Álvarez ha subrayado el carácter prioritario de los trabajos que se están desarrollando: “El patrimonio no es un lujo para mirar de lejos: es memoria colectiva y un derecho cultural de la ciudadanía. Cuando un bien protegido entra en una situación de riesgo, la respuesta institucional tiene que ser inmediata y rigurosa”.
La intervención técnica está dirigida por los profesionales Aitor Zubia y Uzuri Larrañaga, de Zetabi, que han contado con la ayuda de Josu Benito de Tecnalia.
Intervenciones anteriores
El retablo mayor de San Pedro de Ariznoa no es solo un conjunto escultórico de gran formato con un programa iconográfico centrado en la Pasión y los cuatro evangelistas en el banco. Es una suma de fases históricas, adaptaciones y capas de tiempo que ahora han salido a la luz durante el desmontaje. Su futura restauración dependerá de la financiación y del compromiso institucional. Pero, de me momento, desmontado ha dejado atrás el riesgo inmediato de caída.