La labor del pediatra va mucho más allá de evaluar un síntoma aislado de manera inmediata. Entrevistada en Las mañanas de Onda Vasca, la pediatra Noemí Molina ha explicado que, para comprender realmente el estado de salud de un menor, es imprescindible analizar su evolución, hábitos y entorno socioeducativo de forma global,: "El motivo de consulta no es más que la puerta de entrada". Un malestar común como el dolor abdominal continuado puede estar condicionado por factores como el descanso o las dinámicas escolares, aspectos que solo emergen mediante un diálogo fluido con los padres y el propio niño.
La escucha activa permite hacer mejores diagnósticos y evitar pruebas o tratamientos innecesarios. Sin embargo, la falta de tiempo en las consultas puede suponer un obstáculo para desarrollar este enfoque de manera óptima. Molina sostiene que atender de forma puntual representa tan solo una "fotografía del momento en el que nos encontramos", mientras que la pediatría de atención primaria requiere observar "esa gran película". Este seguimiento continuo en el tiempo es lo que permite a los profesionales conocer el estado basal del niño y, de este modo, identificar variaciones leves en su desarrollo que de otro modo pasarían desapercibidas.
Esta metodología de trabajo se enfrenta actualmente a importantes carencias estructurales en el sistema sanitario. Estudios recientes señalan que casi dos millones de niños en España no tienen pediatra asignado y hasta 600.000 niños no tienen asignado un médico de referencia debido a la alta rotación o a la suplencia por parte de médicos de familia. Ante esta situación, Molina defiende un modelo de consulta basado en el acompañamiento y en la resolución de necesidades reales frente a la tendencia común de demandar pruebas diagnósticas injustificadas.