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La vitrocerámica es uno de los elementos del hogar que más se ensucia en el día a día y, al mismo tiempo, uno de los que más preocupa a la hora de limpiarlo correctamente. Con el objetivo de despejar dudas y desmontar falsos mitos, la OCU ha publicado un vídeo en el que analiza 12 métodos distintos de limpieza, comparando remedios caseros y productos específicos para comprobar cuáles son realmente eficaces y cuáles no ofrecen los resultados esperados.
Según explica la organización, muchas personas utilizan vinagre, bicarbonato o mezclas caseras con la idea de dejar la vitrocerámica impecable, pero los resultados no siempre son los esperados. De hecho, el estudio concluye que no todos los métodos limpian ni abrillantan igual, algo que se ha podido comprobar mediante pruebas controladas en laboratorio.
Los productos específicos marcan la diferencia
Uno de los principales problemas de la vitrocerámica es la acumulación de grasa y restos de comida que se adhieren a la superficie tras cocinar. En este punto, la OCU es clara: si el objetivo es eliminar suciedad de verdad, los remedios caseros no son la mejor opción. En las pruebas realizadas, los resultados más eficaces se obtuvieron con limpiadores específicos, especialmente con quitagrasas y pastas de limpieza diseñadas para este tipo de superficies.
Estos productos consiguen retirar restos incrustados con mayor facilidad y sin necesidad de frotar en exceso, algo clave para evitar rayaduras o daños en la placa. La organización subraya que utilizar productos adecuados no solo mejora el resultado final, sino que también ayuda a prolongar la vida útil de la vitrocerámica.
El brillo
Más allá de eliminar la suciedad, muchas personas buscan que la vitrocerámica quede brillante, sin velos ni marcas. Para comprobar qué método funciona mejor en este aspecto, la OCU probó la limpieza con alcohol, vinagre y limpiacristales. El resultado fue claro: el limpiacristales fue el producto que ofreció mejor acabado y mayor brillo.
Este hallazgo sorprende a quienes confían habitualmente en el vinagre como solución universal, ya que, aunque puede ayudar en determinadas situaciones, no fue el método más eficaz en la prueba de la OCU para lograr un acabado visual impecable. El limpiacristales, en cambio, permitió eliminar restos finales y dejar la superficie más uniforme.
Persona limpiando la vitrocerámica.
La OCU insiste en que no todo depende del producto utilizado, sino también de la frecuencia de limpieza. Según sus recomendaciones, lo ideal es realizar una limpieza ligera después de cada uso, evitando que la grasa se acumule y se endurezca. De este modo, la limpieza semanal más profunda resulta mucho más sencilla y requiere menos esfuerzo.