Economía

Ni 20 grados ni 24: esta es la temperatura ideal para poner la calefacción en otoño y ahorrar en la factura

De acuerdo con muchos expertos, hay una cantidad exacta con la que estar cómodos y encontrar el equilibrio dentro de la casa
¿Apagar la calefacción o mantenerla al mínimo? Descubre la clave para ahorrar en la factura
¿Apagar la calefacción o mantenerla al mínimo? Descubre la clave para ahorrar en la factura / Freepik

Actualizado hace 37 minutos

Ya entrados en otoño, muchas personas tratan de conseguir el equilibrio perfecto en casa: por un lado, soportar el frío de la mejor manera posible y, por otro lado, ahorrar dinero y energía a partes iguales. Por lo tanto, queda una duda en el aire: ¿cuál es la temperatura perfecta a la que poner la calefacción? Una cuestión que, de acuerdo con numerosos expertos, tiene una cifra exacta con la que estar cómodos en el hogar.

La temperatura perfecta para el hogar

Hay muchos especialistas en climatización y energía que señalan que en un hogar, para que mantenga una eficiencia energética durante los meses de otoño e invierno, debe tener una temperatura que varíe entre los 19 y los 21 grados.

El motivo principal para que haya esta temperatura en una casa es el económico. Cada aumento de grado que aumenta el termostato a partir de este límite sube el consumo de energía entre un 5 % y un 10 % por cada grado extra.

De hecho, un mayor sobrecoste durante los meses de frío tiene una gran influencia en la factura mensual. Así las cosas, ajustar el termostato a 21 grados es una de las decisiones más inteligentes que hay para ahorrar energía y dinero por igual.

Eso sí, conviene recordar que esto dependerá de otros factores como, por ejemplo, el tipo de vivienda, el aislamiento térmico de las paredes, la zona geográfica o el sistema de calefacción, de ahí que haya que adaptar las rutinas a estos pequeños detalles.

Una persona ajusta la temperatura de su calefacción

Una persona ajusta la temperatura de su calefacción Pexels

¿Cómo gastar menos en calefacción?

Aprovechar correctamente el uso de la calefacción en invierno exige varios hábitos. Uno de ellos es aumentar el termostato al máximo para que la casa se caliente rápidamente: es preferible una temperatura constante y suave.

Del mismo modo, es mucho mejor tener el encendido en ciertas horas, así como cerrar las puertas de las habitaciones o estancias vacías o evitar tapar los radiadores con ropa húmeda o muebles, pues detienen el flujo del calor.

Por otro lado, nada como aislar las ventanas aplicando burletes, alfombras, abrigándose con mantas ligeras y, como no podía ser de otra manera, comprobando el estado del termostato con el objetivo de no abusar de la tarifa eléctrica.

Además, sacarle el máximo partido a los recursos naturales es fundamental en estas situaciones: subir las persianas durante las horas de más sol y bajarlas al atardecer para aguantar el calor, ventilando la vivienda tan solo unos minutos gracias a la corriente cruzada.

Una persona ajusta la calefacción

Una persona ajusta la calefacción Pixabay

Otros trucos que no están de más

Dejando a un lado las recomendaciones que hemos visto antes sobre ahorrar con la calefacción, tenemos otros que se pueden poner en marcha para lograr este objetivo. Uno de ellos es cambiar los radiadores: para sustituirlos, es mejor que sean de aluminio, puesto que calientan mucho más rápido en comparación con los tradicionales.

Asimismo, para mantener una temperatura estable en la casa hay remedios sencillos, como colocar suelos de madera o PVC. Al margen de los clásicos modelos de piedra o cerámica, tenemos otras alternativas en el mercado, como colocar moquetas.

2026-10-07T09:01:04+02:00
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