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Desde pequeña tuvo claro que lo suyo era diseñar. Tras sus estudios en Barcelona y un máster comenzó un largo periplo en programas de coworking, hasta que finalmente su marca Sai Suo, de moda de alta calidad, a medida y con detalles artesanales, cuenta con un espacio físico en la calle María de Lezo número 2, en el centro de Errenteria.
¿Cuándo decidiste dar el paso de abrir tu propio espacio y qué es exactamente lo que ofreces en Sai Suo?
Oficialmente abrí la tienda en 2024, aunque el proceso comenzó en 2023 con el alquiler y la adecuación del local para que encajara con mi visión. Sai Suo es un espacio multidisciplinar. Mi formación es de diseñadora de moda y, aunque mi meta es consolidar mi propia marca y colección, el camino me llevó de forma natural hacia la enseñanza. Antes de tener este local, ya daba clases en otras academias y trabajaba en Torrekua, un espacio para emprendedores. Sin embargo, sentí la necesidad de ser completamente autónoma y profesionalizar aún más mi imagen, por lo que creé este espacio donde combino las clases de costura y patronaje con un servicio de confección a medida.
Parece que las clases de costura han tenido una acogida excelente.
Sí, la respuesta ha sido muy buena. Actualmente gestiono 15 grupos, lo que se traduce en unas 30 horas semanales dedicadas exclusivamente a la enseñanza. La diversificación ha sido fundamental para la viabilidad del negocio: las clases cubren los gastos fijos y el sueldo, lo que me permite que los encargos a medida sean los que generen un beneficio adicional. De hecho, el resto del tiempo lo dedico a la costura a medida para bodas, eventos especiales y también para el ámbito del espectáculo, como vestuario para danza y teatro, un sector con el que ya colaboraba anteriormente.
En cuanto al servicio a medida, ¿qué perfil de cliente acude a tu taller y qué es lo que buscan?
Suelen ser personas que buscan algo diferente y artesanal. Por ejemplo, vienen muchas novias que no quieren el estilo clásico o que ni siquiera desean casarse de blanco. Lo que realmente buscan es artesanía, un oficio que desgraciadamente se está perdiendo y en el que quedamos muy pocas profesionales jóvenes, sobre todo por la dificultad que implica ser emprendedora autónoma en este sector.
Matxain, con su colección de prendas pre-order.
¿Qué es lo que más valoran las clientas?
Mis clientas valoran el fitting, el ajuste perfecto; una prenda hecha a medida sienta genial porque está construida específicamente para tu cuerpo y a tu gusto, algo que las grandes marcas industriales no pueden ofrecer.
¿Crees que la sociedad actual valora realmente el trabajo que hay detrás de una prenda artesanal?
Es difícil. Vivimos en una cultura muy influenciada por los precios de grandes cadenas como Zara o Shein, y a veces cuesta que la gente entienda por qué una prenda a medida tiene un coste más elevado. Al ser un oficio muy feminizado, a veces no se percibe con la profesionalidad que se merece. No es algo que se aprenda en un mes; es un trabajo artesanal que requiere técnica y tiempo, igual que el de un sastre, aunque históricamente a la modista se la haya situado en un nivel inferior.
¿Cómo definirías tu sello de identidad como diseñadora?
Me identifican los colores pastel y el uso de tejidos naturales como linos y algodones, además de las prendas de punto... También apuesto por el concepto de Kilómetro, impulsando el oficio desde mi pueblo, Errenteria, para dar visibilidad a la artesanía local frente a las grandes empresas que dominan las ciudades. A la hora de elegir las telas también compro telas hechas aquí, aunque sean más caras. Errenteria se conoce por las galletas, aunque también hubo empresas textiles muy importantes, que fueron cerrando.
Exterior de su estudio.
¿Cuáles son tus planes de futuro para la marca?
En el futuro, mi intención es lanzar colecciones cápsula más pequeñas. Actualmente trabajo bajo el modelo de pre-order, donde tengo prendas de muestra y las confecciono a medida si el cliente las solicita, lo cual es más sostenible pero requiere mucho marketing. Ahora funciona mucho el boca-boca. Cuando alguien compra una tela en un comercio de Errenteria y busca una modista o una diseñadora para confeccionar la prenda suelen recomendarme. A alguien que está pensando en hacerse algo a medida le diría que se anime a probar. En mi taller escuchamos lo que la clienta quiere y realizamos un asesoramiento psicológico y estilístico.