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El termómetro en las calles de Mineápolis marca unos gélidos -26 grados centígrados, pero la indignación que recorre las arterias de la ciudad parece estar siendo capaz de aumentar no solo la tensión, sino también la temperatura. La capital de Minnesota se encuentra en un punto de ebullición social tras el asesinato de Alex Pretti, un enfermero de 37 años y ciudadano estadounidense, a manos de agentes federales del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El suceso, que ha forzado la salida fulminante del polémico comandante Gregory Bovino, ha dejado a una comunidad herida que ya no se conforma con cambios de mando: ahora exige responsabilidades penales.
La situación se volvió insostenible para la Casa Blanca durante la madrugada. Tras semanas de una retórica agresiva, el presidente Donald Trump anunció el relevo de Gregory Bovino, hasta ahora rostro visible del despliegue federal y de la represión contra las protestas. En su lugar, Washington envió a Tom Homan, el denominado “zar de la frontera”, en un intento por “desescalar” una crisis que ha puesto a la administración contra las cuerdas.
La salida de Bovino sucede después de su propia afirmación, sin pruebas, que Pretti intentó “masacrar” a los agentes. Sin embargo, los vídeos de seguridad y de testigos presenciales cuentan una historia radicalmente distinta: Pretti, desarmado, fue abatido por la espalda mientras intentaba alejarse de la escena. Este asesinato es el segundo que sacude a la ciudad en menos de un mes, tras la muerte de la manifestante Renée Good el pasado 7 de enero, también por disparos de agentes migratorios.
Una vigilia permanente
En la intersección al sur de la ciudad donde cayó Pretti, el profesor Evan Freese administra un altar improvisado que se ha convertido en el corazón de la resistencia. “La salida de Bovino es un gran paso, pero debemos seguir en las calles”, comentaba Freese a agencias de comunicación mientras repartía café caliente entre los voluntarios que desafían el frío extremo. “Ya no basta con que se vayan; queremos justicia. Las acciones de ICE se salieron de control de una forma que nos golpea profundamente”.
Y es que, a pesar de que el alcalde Jacob Frey y el gobernador Tim Walz mantuvieron conversaciones directas con Trump para coordinar la retirada de gran parte de los 3.000 agentes federales movilizados, la desconfianza es absoluta. Por eso, los manifestantes mantienen rodeados los hoteles donde se hospedan los oficiales, vigilando que la promesa de retirada se cumpla de forma efectiva.
Cita judicial al director del ICE
Además, mientras la ciudad llora a sus muertos, en los tribunales el clima es igual de tenso. El juez federal, Patrick Shilitz, ha citado al director interino de ICE, Todd Lyons, bajo la amenaza de un procedimiento por desacato debido al incumplimiento sistemático de requerimientos judiciales sobre los inmigrantes detenidos en la zona.
Esta opacidad institucional coincide además con un alarmante informe de relatores especiales de la ONU. Según los expertos Siobhán Mullally, Gehad Madi y Margaret Satterthwaite, existe “una grave violación de los derechos de los niños” no acompañados en los procesos migratorios de EE.UU., donde hay 26.000 niños que han perdido representación legal y están en riesgo de deportación debido a la suspensión de asistencia legal sin ánimo de lucro y de la financiación para abogados de estos menores desde febrero de 2025.
Además, entre enero y agosto de 2025, el tiempo promedio que un menor pasa bajo custodia aumentó del mes a los seis meses y el porcentaje de menores liberados con sus familias pasaron de un 95% a un 45%.
En este sentido, los relatores denuncian prácticas mafiosas dentro del sistema, como presionar a menores para que acepten un pago de 2.500 dólares por su “autodeportación” bajo la amenaza de permanecer detenidos indefinidamente hasta los 18 años, momento en el que serían transferidos directamente a las cárceles de ICE.
Para los habitantes de Mineápolis, la llegada de Tom Homan no garantiza un cambio de política, sino simplemente un cambio de estrategia. Por ello, diversas organizaciones sociales han convocado una movilización masiva para este viernes por la tarde. El objetivo es transformar el luto en una reforma estructural que impida que agentes federales actúen con impunidad en suelo estadounidense contra sus propios ciudadanos.