Unas 4.000 personas se manifestaron este sábado en la capital de Túnez contra las políticas del presidente Kais Saied, en una movilización convocada por organizaciones sindicales, profesionales y civiles. Bajo el lema "Túnez primero y el pueblo por encima de todas las consideraciones", los participantes reclamaron cambios políticos, denunciaron el deterioro de las condiciones de vida y exigieron mayores garantías democráticas.
La protesta reunió a ciudadanos que recorrieron varias calles de la capital al grito de "¡Empleo, libertad, dignidad nacional!". Durante la marcha, los manifestantes reclamaron el final de la etapa política del actual mandatario, al que algunos participantes calificaron de "dictador", y denunciaron la situación económica y social del país magrebí.
Kais Saied en una imagen de archivo.
Los sindicatos y la oposición reclaman cambios políticos
La Unión General de Trabajadores de Túnez (UGTT), el principal sindicato del país, encabezó la convocatoria junto a otras organizaciones sociales y civiles. Durante la marcha se escucharon consignas como "La dimisión es la solución para un sistema fallido", dirigidas contra el Gobierno de Saied.
Los manifestantes denunciaron la concentración del poder político, la falta de independencia de la Justicia y las limitaciones a la libertad de prensa. Asimismo, reclamaron un sistema de gobierno que rinda cuentas y responda a las necesidades de la población.
La convocatoria contó con el respaldo de varias formaciones opositoras, entre ellas el Partido de los Trabajadores, el Partido Socialdemócrata, el Partido Socialista y Corriente Democrática. Estas organizaciones habían llamado el pasado jueves a participar en la protesta tras una reunión en la que analizaron la situación política, económica y social del país.
En una declaración conjunta, los partidos alertaron del deterioro de las condiciones de vida, atribuido al aumento constante de los precios, el desempleo y el abandono de los servicios públicos. También denunciaron la falta de perspectivas de futuro para buena parte de la ciudadanía.
La crisis económica alimenta el descontento social
La manifestación se enmarca en un contexto de creciente malestar por la situación económica y las restricciones políticas que, según los convocantes, afectan a Túnez. Las dificultades para acceder al empleo, la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro de los servicios públicos se han convertido en algunos de los principales motivos de preocupación social.
Las protestas ya comenzaron en 2021.
El pasado 25 de julio, coincidiendo con el Día de la República, alrededor de 3.000 personas salieron a las calles para denunciar años de pobreza, desempleo, marginación y represión. En aquella jornada, los participantes reclamaron el final de lo que describieron como siete años de deterioro bajo el actual régimen político.
Diversas organizaciones consideraron entonces que aquella movilización podía marcar el comienzo de una nueva oleada de protestas contra el Gobierno. La convocatoria de este sábado refuerza la visibilidad del descontento y la voluntad de distintos sectores de mantener la presión sobre las autoridades.
De la Primavera Árabe a la concentración de poder
Túnez inició en 2011 una transición democrática tras las revueltas de la Primavera Árabe, que provocaron la caída del entonces presidente Zine el Abidine Ben Ali y convirtieron al país en uno de los principales referentes de aquel proceso de cambio político en el mundo árabe.
Sin embargo, esa evolución sufrió un giro en julio de 2021, cuando Kais Saied asumió poderes excepcionales y concentró buena parte de las competencias del Estado. Posteriormente, impulsó cambios en el sistema político y constitucional que han generado críticas de partidos opositores y organizaciones de la sociedad civil.