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“Tengo la sensación de que la pasión por lo que hago es un poco heredera de una cierta pasión por el mundo del arte”, afirma Miguel López Uriarte, quien adquirió como traspaso hace casi 20 años su actual tienda -Mil Rosas- en la capital vizcaina.
Cabe destacar que este proyecto fue creado por Esther Sainz en el 96, por lo que el bilbaino nacido en el 80 tomó las riendas hace casi dos años con la intención de respetar la idea original, aunque reflejando también sus gustos. A día de hoy, es una floristería especializada en rosas, materiales preservados y arte floral.
En Mil Rosas llevan a cabo todo tipo de encargos: escaparates, ramos, etc.
Respecto a su atracción por este mundillo, López admite que “el arte floral no es algo con lo que sueñas de pequeño”. De hecho, cree que “aquí no ha habido una gran cultura sobre este tema específicamente”. Considera que para llegar a un momento en el que sea posible expresarse a través de este arte con “cierta rotundidad y confianza es fundamental conocer bien los materiales con los que trabajas” (en su caso: rosas frescas y preservadas, diferentes rellenos posibles, bases sobre las que pueden ir...). “Tardé tres años en la floristería, hasta que un día me lancé a hacer algo”, explica.
Centros y escaparates
“El trato a través del cliente es una fuente de conocimiento fantástica”, incide Miguel sobre su proceso de aprendizaje. Y es que cuenta que este hecho hace que tengas que “amoldar muchas especificaciones”, mientras intentas “crear algo que también te represente”. Respecto al “tiempo invertido en cada trabajo es un poco subjetivo”.
Como él cuenta, no es lo mismo hacer un escaparate -en el que lo más normal es invertir varios días- que un centro sobre una base específica -”que siempre puedes tenerlo hecho en horas”. Puntualiza que “el tamaño del trabajo final es una cosa fundamental” en la variación del tiempo invertido. No obstante, “las referencias anteriores” ayudan a “desarrollar el trabajo con más celeridad”: “No es lo mismo haber hecho 1.000 centros florales que haber hecho 10”, evidencia.
Mil Rosas Bilbao se ubica en Ercilla Kalea, nº 26.
El mundo fresco y el preservado
Fundamentalmente, en Mil Rosas siempre trabajan con dos materiales, además de que siempre utilizan rosas de calidad -que son un símbolo de su marca-, aunque también pueden hacer trabajos a petición del cliente con otras cosas. Por un lado, los materiales frescos -cortados-, y por el otro, los preservados. “Son dos mundos muy distintos”, destaca Miguel. En el fresco, las flores y los distintos materiales usados (eucalipto, ruscus, hipérico...) deben contar con una esponja humedecida, mientras que en los preservados se puede usar desde metal, madera, cerámicas... “Cualquier elemento susceptible de ser usado”, resume Miguel.
Por eso, y como consejo para alguien a quien le apetezca comenzar en este mundillo, Miguel recomienda contar con algo de ayuda al principio -a poder ser de alguien que tenga algo de experiencia-, pues “son materiales muy específicos”. De igual manera, cree que tener la voluntad de “hacer algo bonito” es lo más importante.
“Hay mucha gente que lo hace en sus casas y en sus jardines, cogen elementos del campo, y no tiene mucho misterio”, expone. Y es que para él se trata de “no desanimarse” si lo primero que se hace no sale bien, “porque eso es ley de vida”. Aun así, confiesa que cuando empezó le hubiera venido bien saber “más sobre el mundo de las flores”, pues eso habría “acortado” sus “tiempos de aprendizaje”.
Utilizan tanto materiales frescos como preservados.
De la Sociología a las flores
Cuando comenzó en el mundo de las flores, Miguel venía de estudiar Sociología -pese a que no le gustaba especialmente-, y aunque se sentía atraído por el arte, la literatura y la pintura, en ese momento el arte floral le era desconocido. Ahora, sin embargo, encara el futuro “con mucha ilusión”.
Tras haber trabajado casi 20 años con la antigua dueña, en Esther Floristería, quien le enseñó “todo” lo que sabe, marcó “su línea estética” cuando pasó a ser el propietario.
“Ves que la acogida es muy buena, que cada vez tienes más clientela joven..., eso para mí es un orgullo. Quiero seguir explorando las posibilidades y hacer cada día cosas un poquito más locas. Disfrutar de ese momento creativo que tenemos tanto mi compañero Jesús como yo, que hemos formado un equipo fantástico. Y seguir disfrutando de nuestro trabajo, que es el trabajo más bonito del mundo”, concluye Miguel López.
Miguel López tiene casi 20 años de trayectoria
Vestidos de flores y réplicas del Guggenheim
Creaciones peculiares han hecho “muchas” en Mil Rosas Bilbao (Ercilla Kalea, nº 26). Desde vestidos hechos al completo de flores hasta animales formados con alambres y rellenos de las mismas.
De entre las creaciones que les han gustado especialmente, Miguel López destaca un escaparate que replicaba el Guggenheim con plancha de aluminio: “Fue un trabajo dificilísimo de hacer: torsión correcta, que quedase limpio..., fue uno de los escaparates más complicados, si no el más complicado que hemos hecho”. Lo que más le enorgullece a Miguel es recibir un feedback positivo de trabajos específicos para clientes y marcas: “Ya sea desde un centro para un altillo con especificaciones muy elásticas hasta un trabajo para Rolex, o un evento deportivo”.
Así afecta el 3D en redes
Para el equipo de Mil Rosas, mostrar sus creaciones tridimensionales en varios colores en sus redes sociales (@milrosasbilbao y su página web) es algo un poco limitante, pues es díficil que se aprecien bien en una pantalla. “Nuestros trabajos tridimensionales, con las texturas de las flores, hojas, palos que usamos..., son difíciles de reflejar en toda su rotundidad en un vídeo”, detalla Miguel López. Además, hay que tener en cuenta “cómo incide la luz”, pues resalta ciertas cosas, mientras que otras permanecen desapercibidas.
En Mil Rosas llevan a cabo creaciones tridimensionales.
Como parte de una anécdota, Miguel cuenta que un chico vino a comprar una rosa roja a su expareja, que le había dejado la semana pasada. Miguel le recomendó que fuese fucsia, para que fuera más alegre, ya que el rojo se asocia a situaciones más serias... Volvió tiempo después a comprarle más cosas, ya que había conseguido lo que quería. “Hemos vuelto a estar juntos, fue una idea fantástica. Le encantó”, le dijo el chico. Miguel sonríe: “La satisfacción y la alegría que te da un cliente cuando te dice ese tipo de cosas es infinita”.