Actualizado hace 5 horas
La era Pellegrino Matarazzo va consumiendo sus primeros capítulos. Ahora, tras los dos encuentros de Liga, notable ante el Atlético de Madrid, decepcionante ante un Getafe lleno de bajas a pesar de la victoria en la última jugada por demérito del portero local, toca la Copa del Rey, competición en la que la Real Sociedad pretende un recorrido largo. Será mañana (21h.) contra Osasuna, todo un clásico ya en este torneo.
Al fin y al cabo, el sorteo le benefició al jugar estos octavos de final en Anoeta y contra un equipo, a priori, de menos calidad que el txuri urdin, como es Osasuna. Eso sí, si la Real repite el rendimiento de Getafe estará más cerca de caer eliminada que de pasar de ronda, porque los navarros también tienen sus bazas y, aunque lleguen de perder en Girona, esta es otra competición en la que la presión es más para unos que para otros.
Pellegrino Matarazzo tiene ante sí el reto de prestigiar una competición que hasta la llegada de Imanol la Real no le daba la importancia que requería, al menos sus entrenadores. Es de suponer que hará cambios en la formación titular, ya que el fin de semana que viene le viene el Barcelona, que acaba de ganar la Supercopa y que está jugando un extraordinario fútbol.
Precisamente, son los próximos encuentros los que pueden marcar esta mini resurrección de la Real, ya que después del Barça visitará Donostia el Celta de Vigo y, después, será la Real la que juegue en San Mamés ante el Athletic. De cómo salga el equipo de esta parte de la temporada, se podrán sacar conclusiones más fiables. También del trabajo de Matarazzo.