La movilización de alumnos de secundaria y universitarios continúa este jueves en Francia con bloqueos y marchas en varias ciudades, aunque el número de centros afectados se ha reducido un 30% respecto al miércoles. El Gobierno intenta rebajar la tensión con un cambio de tono y prepara medidas para responder a las reivindicaciones educativas y al malestar social.
El 94% de los institutos franceses permanecían abiertos total o parcialmente este jueves, según los datos del Ministerio de Educación. De los aproximadamente 3.700 centros del país, 224 estaban cerrados por completo y otros 151 funcionaban de manera parcial, unas cifras inferiores a las registradas el día anterior a la misma hora.
La movilización, sin embargo, ha proseguido durante la mañana con bloqueos de institutos y campus, mientras que por la tarde están previstas manifestaciones en distintas ciudades. En París, las organizaciones estudiantiles convocaron dos marchas: una en la plaza de la Bastilla, a las 15:00 horas, y otra en Châtelet, a las 14:00.
Diez medidas de emergencia
Los estudiantes de los institutos franceses -que escolarizan a unos 2,2 millones de adolescentes- reclaman un aumento de los recursos destinados a la educación y han presentado, junto con organizaciones universitarias, un documento con diez medidas de emergencia. “Nada nos detendrá hasta que haya 10.000 millones de euros sobre la mesa”, afirmó el presidente de la Unión de Estudiantes de Secundaria, Ryad Rani, en la televisión BFM-TV; una cantidad que corresponde precisamente a esas "diez medidas de emergencia" publicadas el lunes.
Entre sus principales demandas figura la contratación masiva de profesores y personal administrativo, además de que se garanticen las sustituciones de docentes, una reivindicación vinculada a la falta de clases que denuncian desde el comienzo del curso. Según el sindicato Snes-FSU, al menos uno de los profesores previstos faltaba al inicio del curso en el 53% de los colegios e institutos públicos.
El Ministerio de Educación calcula que durante el curso 2024-2025 no se impartió el 10% de las horas lectivas en los institutos. El ministro de Educación, Édouard Geffray, considera que cubrir todas las ausencias resulta “estadísticamente casi imposible”, aunque anunció este jueves que próximamente detallará un plan de reemplazos.
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Los alumnos piden también reducir el número de estudiantes por aula. La media en los institutos alcanzó los 30 alumnos por clase en 2025, frente a los 27 registrados en 2010. Geffray ha reconocido las dificultades que persisten en la organización de los centros desde la reforma educativa de 2019, que modificó la elección de especialidades y la distribución de los alumnos, las clases y los horarios.
Otra de las reivindicaciones centrales es revisar Parcoursup, la plataforma de acceso a la universidad. Los estudiantes cuestionan su falta de transparencia y sus efectos selectivos que, a su juicio, beneficiarían a alumnos procedentes de determinados centros.
La mejora de las instalaciones constituye otra de las demandas más repetidas. El Ejecutivo recuerda que los institutos dependen de las regiones y señala que se han respaldado 6.200 proyectos de rehabilitación energética. Las olas de calor registradas en los últimos años han puesto de manifiesto, según el Gobierno, la falta de adaptación de muchos edificios escolares al cambio climático.
Las organizaciones universitarias Fage, Union étudiante y Unef reclaman, además, cambios en Parcoursup y en Mon Master, el sistema utilizado para seleccionar a los alumnos de másteres. También piden 250.000 plazas adicionales en las universidades y una mejora de las becas para los estudiantes con menos recursos.
Cambio de tono del Gobierno
El primer ministro, Sébastian Lecornu, cambió de tono la víspera y reconoció que el malestar y la angustia de los jóvenes “no surge de la nada”. Afirmó que el Gobierno no puede permanecer indiferente ante sus preocupaciones y anunció que a finales de octubre presentará medidas para abordarlas.
El Ejecutivo ha puesto en marcha cinco líneas de trabajo centradas en la sustitución de profesores ausentes, las condiciones materiales de los centros, la organización del tiempo escolar, una mayor transparencia de Parcoursup y la participación de los estudiantes en la vida de los institutos. La plataforma de consulta abierta por el Ministerio de Educación había recibido más de 40.000 aportaciones, según Lecornu.
Así, la nueva jornada de protestas supone una prueba para el Gobierno, que trata de combinar el diálogo con los jóvenes con respuestas a un malestar social más amplio, que no deja de verse agravado por las constantes escenas de tensión durante intervenciones policiales en los piquetes. En uno de estos escenarios, un estudiante de 15 años herido en Lens, en el norte de Francia, sufrió la amputación de una mano tras la explosión de una granada aturdidora. Otros dos jóvenes perdieron la visión de un ojo o sufrieron graves lesiones en la boca y la mandíbula.
Lecornu afirmó que las fuerzas del orden no tienen instrucciones de enfrentarse a los estudiantes y defendió una actuación proporcionada para garantizar la seguridad y el acceso a los centros educativos. El Gobierno ha asegurado, no obstante, que los agentes se han enfrentado en algunos momentos a situaciones de extrema violencia por parte de los manifestantes.
Ante los incidentes, madres y padres se han sumado a las movilizaciones para respaldar las reivindicaciones y proteger a sus hijos. Las marchas de París se desarrollan bajo fuertes medidas de seguridad, mientras el Ejecutivo intenta contener una protesta que, pese al descenso de los bloqueos, mantiene abiertas sus principales demandas.