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El fotógrafo Eduardo Arrillaga ha organizado una exposición sobre los 18 años que lleva plasmando en fotografías el Día del Txiki de Elgoibar.
Promesa cumplida
La muestra, que responde al nombre de “Agindutako 1.000 erretratuak” cumple la promesa que cada año hace el fotógrafo a las personas que fotografía el Día del Txiki.
“Todos los años me preguntan cuándo van a poder ver las fotos. Les digo que algún día lo harán, y ese día ha llegado”.
20 pósteres e imágenes vía QR
La exposición se compone de una serie de 20 pósteres con fotografías de las distintas ediciones, además de un cartel genérico y otro dedicado a la txaranga Mauxitxa.
La muestra se podrá admirar en la hamburguesería Pilón a partir del 4 de noviembre, coincidiendo con la inauguración, que comenzará a las 19.00 y se acompañará de un lunch.
Además de los pósteres, los que acudan tendrán acceso a un código QR que les permitirá disfrutar de 1.200 fotografías más.
La txaranga Mauxitxa reina en las calles de Elgoibar cada 25 de agosto.
Miles y miles de fotografías
Pese a su número, esas 1.200 imágenes son, en realidad, una pequeña parte de todo lo que ha fotografiado Arrillaga desde que se embarcó en el proyecto de plasmar en fotografías el Día del Txiki.
“Una vez que di el salto a la fotografía digital, en 2014, cada Día del Txiki podía sacar unas 3.000 fotografías. Si a las que se he sacado desde entonces se le suman las que realicé con las cámaras analógicas, son miles las imágenes de la fiesta que he obtenido”.
Primera experiencia, en 1992
Las primeras experiencias de Arrillaga como fotógrafo en el Día del Txiki datan de 1992, año en el que inicio el proyecto de fotografiar también la sokamuturra de Elgoibar.
Años después, el trabajo sobre la sokamuturra llegó a convertirse en un libro,
Sin embargo, el proyecto de fotografiar el pasacalle de Mauxitxa de aquel aspirante a fotógrafo, que acababa de finalizar su estudios de fotografía, se topó con las ganas de diversión propias de la juventud.
“Entre fotografiar el Día del Txiki y disfrutar con la cuadrilla, me decanté por la segunda opción”.
Agua, vino y, sobre todo, alegría, mucha alegría, en el pasacalle del Día del Txiki.
Un parón de 15 años
Esta decisión dio lugar a un parón que se mantuvo hasta 2007, año en el que recuperó la idea inicial y volvió a fotografiar el Día del Txiki.
Desde entonces, no ha faltado ningún año, con la salvedad de los dos de suspensión por la covid-19 y un tercero en el que las fiestas coincidieron con su recuperación de un accidente con patines en el bidegorri entre Elgoibar y Eibar.
Un pueblo atrapado por la fiesta
En el camino han quedado miles de imágenes, momentos imborrables y el convencimiento de estar reflejando con su cámara el sentir de un pueblo que se abandona a la fiesta al ritmo de Mauxitxa cada 25 de agosto.
También quedaron atrás dos cámaras y tres objetivos, rotos por golpes y caídas en el incontrolable desmadre festivo.
Arrillaga ha retratado con su cámara durante 18 años cómo se vive en Elgoibar el Día del Txiki.
Un libro en perspectiva
Son, en definitiva, víctimas colaterales de un proyecto que pronto podría adoptar la forma de un libro.
"El trabajo está terminado y maquetado. Ahora estamos a la espera de un patrocinador para hacerlo realidad”.
Mientras llega ese momento, pasar por el Pilón a partir del 4 de noviembre se presenta como una ocasión única para admirar el trabajo del fotógrafo elgoibartarra.