La sorpresa aguardaba, como cada año, en algún lugar de la fiesta. A las 20.30 horas de este viernes, con la Herriko Plaza de Arrasate completamente abarrotada y sin un hueco libre, las miradas se han dirigido hacia la hornacina iluminada de la patrona de las y los txikiteros: Maritxu Kajoi. Unos minutos después, la sorpresa ha quedado desvelada: la fuente ha vuelto a manar vino.
El milagro es uno de los grandes símbolos de Maritxu Kajoi. En este 50 aniversario, la multitudinaria fiesta ha querido recuperar uno de los episodios más llamativos y recordados de sus cinco décadas de historia: el milagro de 1981, cuando el vino salió de la fuente de la Herriko Plaza.
Han pasado 45 años desde entonces. Para quienes lo vivieron, aquella imagen permanece en la memoria de Maritxu Kajoi. Esta tarde, la escena se ha repetido ante una Plaza a rebosar.
La Herriko plaza abarrotada para presenciar el milagro.
El txikiteo y el vino, dos compañeros de fiesta
Y no podía haber un vino más ligado a Maritxu que el del txikiteo. El vino de las rondas y de la ruta de bar en bar. La escena tiene, además, su propia banda sonora. La canción de Maritxu Kajoi, la canción de la fiesta, habla precisamente de esa fuente y de ese vino: "Iturria, zer dago? Ardotxo txuria", una letra que se ha entonado por todo lo alto, mientras la euforia colectiva se desataba en los alrededores.
El momento ha reunido también a distintas generaciones de Maritxu Kajoi Komisiñue, al frente de una fiesta que, desde sus orígenes, se ha hecho "desde el pueblo y para el pueblo": "Herrittik eta herrixandako". Es el lema que este año luce el escapulario que, cada primer viernes de octubre, se convierte en uno de los elementos más reconocibles del paisaje de Arrasate, entre una elegancia que forma parte inseparable de la celebración.
Y la fiesta continúa.