Actualizado hace 9 minutos
La campaña DMOCRACIA, impulsada por el Gobierno con motivo del 50 aniversario de la democracia en España, se ha convertido en uno de los temas más comentados de las últimas horas en redes sociales. Concebida como una acción dirigida al público joven, utiliza la estética de la moda y la participación de conocidos creadores de contenido para acercar ese mensaje a las nuevas generaciones.
Aunque muchos usuarios pensaron que se trataba del lanzamiento de una nueva firma de ropa, DMOCRACIA no es una marca comercial, sino una campaña institucional de comunicación protagonizada por varios rostros populares de Internet, entre ellos Marina Rivers. Como explican desde la organización de la acción, los perfiles han sido elegidos por su relevancia en moda y lifestyle, pero también por su capacidad para transmitir los valores del proyecto.
La participación de la influencer ha provocado numerosas reacciones en plataformas como TikTok y X, donde algunos usuarios y diversos medios cuestionaron su implicación en una campaña financiada con fondos públicos. Entre otros comentarios que se pueden leer en las publicaciones de la campaña en redes sociales como Instagram, se pueden leer cosas como: "¿Nos habéis preguntado si queremos destinar 14,6 millones en esto?"."Que vergüenza me daría permitir que se gasten 15 millones en esto y que tengamos la sanidad y la educación como la tenemos" o "¿Cuantas viviendas se podrían construir para los jovenes con esos 15 millones?".
La polémica aumentó después de que distintas voces públicas, entre ellas el eurodiputado Alvise Pérez, realizaran críticas hacia la creadora de contenido, algunas de ellas en términos muy duros.
“Hasta representantes políticos se ven en la libertad de llamarme ‘subnormal’ públicamente”, lamenta Rivers.
Ante el revuelo generado, Marina Rivers, de 23 años, publicó un vídeo en TikTok para explicar cuál ha sido realmente su participación en la campaña y responder a las acusaciones recibidas.
"Hasta representantes políticos se ven en la libertad de llamarme 'subnormal' públicamente", lamentó la influencer, visiblemente molesta por la repercusión del asunto.
Durante su intervención defendió que es legítimo debatir sobre el gasto público, aunque criticó el uso de determinados argumentos para desacreditar la campaña.
"Se puede criticar un presupuesto público, pero la demagogia de 'se podría haber destinado a los niños con cáncer', pues no", afirmó.
Asegura que la contrató una empresa privada
La creadora explicó que no mantiene ninguna relación contractual con el Gobierno y que recibió la propuesta a través de una empresa privada encargada de desarrollar la campaña.
"A mí me llega una campaña de una empresa privada sobre los 50 años de la democracia. Parece que a alguien le sorprende que esté a favor de la democracia o que es importante recordar a los jóvenes lo mucho que ha costado conseguir nuestros derechos", señaló.
Asimismo, aseguró que habría aceptado participar con independencia del partido que estuviera al frente del Ejecutivo, ya que considera que el objetivo de la iniciativa es acercar la historia democrática a los jóvenes.
Uno de los aspectos sobre los que también quiso pronunciarse fue el económico.
Marina Rivers recordó que el presupuesto destinado este año a publicidad institucional asciende a 270 millones de euros, aunque insistió en que esa cantidad no tiene relación directa con su remuneración.
Según explicó, la cuantía correspondiente a su participación no superará los 200.000 euros y, una vez descontados impuestos y las comisiones de las agencias intermediarias, calcula que percibirá aproximadamente un 10% de esa cifra.
Marina Rivers ha sido elegida, entre otras cosas, por su capacidad para transmitir los valores del proyecto.
La influencer aseguró que, tras la polémica generada, ha decidido donar íntegramente el importe que finalmente reciba por su participación. "No sé si será para asociaciones contra el cáncer, contra el cáncer de mama o asociaciones de ELA, pero lo voy a donar", afirmó.