La tensión que rodeó al partido entre Israel e Irlanda, el primero de los dos en los que se verán las caras en el marco de la Nations League, no terminó con el pitido final. La derrota de la selección israelí, que cayó por 0-3 después de recibir los tres goles durante la primera media hora, dio paso a una dura reacción de su capitán, Manor Solomon, que dirigió sus críticas hacia los jugadores irlandeses tras un encuentro marcado desde los días previos por el conflicto bélico que el país israelí mantiene con Palestina.
El actual futbolista del West Ham y exjugador del Villarreal no quiso entrar inicialmente en detalles sobre los internacionales irlandeses, aunque terminó dejando un mensaje contundente. “No quiero hablar de ellos (los jugadores irlandeses). Si dijera lo que pienso, probablemente me suspenderían varios partidos. Obviamente, nos odian. Nosotros no les tenemos cariño”, manifestó en unas declaraciones recogidas por The Times of Israel.
Solomon sostuvo el tono al referirse a un hipotético próximo enfrentamiento entre ambas selecciones. “Estoy esperando al próximo partido contra ellos. Será un partido completamente diferente”, aseguró el capitán israelí.
La comparecencia del jugador estuvo marcada por la defensa de su país y de la selección. “No me interesan. Tenemos un país diez veces mejor que el suyo, más fuerte, un país increíble con gente increíble. Estamos orgullosos de vestir la camiseta de la selección y de ser israelíes. Estamos orgullosos de nuestro Estado y de nuestros soldados. Pueden hacer todas sus artimañas. Somos israelíes y amamos nuestro país. Y siempre será así”, sentenció, incendiando todavía más el contexto del duelo.
Un partido que comenzó a jugarse semanas atrás fuera del césped
Las palabras de Solomon llegaron después de una semana en la que el encuentro había quedado condicionado por el contexto político. Antes del partido se planteó incluso la posibilidad de un boicot y se produjeron distintos gestos de apoyo a Palestina. De hecho, el portero irlandés Gavin Bazunu rechazó disputar el partido. Además, en Irlanda se creó un movimiento de deportistas en contra de la celebración del partido que fue respaldado por parte de la sociedad irlandesa.
Además, el seleccionador de Irlanda, Heimir Hallgrímsson, realizó una declaraciones que aumentaron la polémica. “Estamos jugando contra Israel, no con Israel. No estamos jugando con el genocidio, estamos jugando contra el genocidio. Estamos jugando contra Israel, no con Israel”, dijo. La Federación Israelí de Fútbol respondió acusando de “estupidez, ignorancia e hipocresía” y cuestionó también la legitimidad de que el técnico utilizara el término “genocidio” en relación con el encuentro. Micheál Martin, primer ministro de Irlanda, calificó las palabras de la federación israelí de “inaceptables” y exigió que fueran retiradas. Mientras, Hallgrímsson terminó reconociendo que su intervención había quitado el foco al partido. “Fue una estupidez por mi parte. No fue inteligente”, rectificó.
Luego, cuando el balón se puso sobre el césped, los jugadores irlandeses portaron brazaletes negros en señal de apoyo a las víctimas de Israel en el conflicto bélico, agacharon la cabeza mientras sonaba el himno israelí y el capitán, Dara O’Shea, rechazó dar la mano a Solomon durante el saludo previo al comienzo del partido.
Una actuación "vergonzosa" en lo deportivo
En cuanto a lo deportivo, la noche fue especialmente complicada para Israel. Irlanda resolvió buena parte del partido en apenas media hora, un inicio que llevó al seleccionador israelí, Ran Ben Shimon, a calificar la actuación de su equipo como “vergonzosa”. “Una enorme decepción”, resumió por haber encajado los tres goles de la derrota en los primeros 30 minutos.
El seleccionador reconoció que la preparación del encuentro no había sido la adecuada pese a que él mismo consideraba antes del partido que el equipo llegaba preparado. “Pensaba que nos habíamos preparado correctamente. No lo habíamos hecho”, admitió.
Así, este próximo 4 de octubre ambas selecciones volverán a verse las careras en un nuevo partidode la Nations League y también en un campo neutral. El primer encuentro se disputó en Hungría, en lugar de en Dublín, porque así lo decidió la Federación Irlandesa y así se lo aprobó la UEFA, y el segundo se celebrará en Serbia.