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Doscientas mil personas se han lanzado a las calles para despedir a León XIV este lunes por la tarde, en una intensa jornada que ha terminado en el estadio Santiago Bernabéu, donde le esperaban 80.000 integrantes de la comunidad diocesana, de quienes ha recibido el último gran aplauso de esta primera etapa de su viaje a España.
"¡La iglesia de Madrid ha hecho un golazo!" ha asegurado ante un entregado auditorio el papa, antes de cerrar este martes su visita a Madrid con un acto en Ifema con voluntarios y poner rumbo a Barcelona y después a Canarias.
Los recorridos por las calles
Los cambios en los planes de desplazamientos del papa en la tarde del lunes no han disuadido a los 200.000 ciudadanos -según la Delegación del Gobierno- que se han echado a las calles para arroparle, incluso en la parte del recorrido que finalmente ha hecho en coche cerrado, desde cuya ventanilla saludaba a los congregados que bajo un intenso sol, resguardados con sombrillas, sombreros y pertrechados con sillas plegables y otros artilugios, le gritaban con emoción.
La agenda de la tarde del lunes incluía dos trayectos en papamóvil, uno de los cuales ha sido suspendido, entre la decepción de los centenares de personas que han visto pasar al papamóvil sin pontífice, pero al que han esperado a su paso en vehículo cerrado desde la glorieta de Pirámides -junto al río Manzanares- hasta la catedral de la Almudena-.
También se ha reducido el recorrido en papamóvil desde la Almudena hasta el estadio Santiago Bernabéu, puesto que a la altura del Parque del Retiro ha cambiado a un coche cerrado otra vez, aunque durante todo el trayecto las avenidas seguían abarrotadas.
"Esta es la juventud del papa", "Papa León, te queremos un montón" son algunas de las consignas que han vuelto a corear los ciudadanos al paso del pontífice, que ha seguido bendiciendo a bebés como Hugo, de cuatro meses y medio y cuyos padres han explicado que se han decidido "por casualidad" a acudir al centro de la ciudad, tras haber asistido a la misa del domingo.
También por casualidad se han topado con la comitiva algunos turistas, como Larry y Ángeles de México, que han celebrado haber perdido un tren para ir a Toledo porque así han podido ver al pontífice pasar.
Un baño de masas que ha puesto de manifiesto la repercusión de una visita con numerosos actos privados y públicos, en los que León XIV ha conectado con sus mensajes de alto contenido político, social y apostólico.
Precisamente, el último de este lunes ha sido un encuentro con la comunidad diocesana en el Bernabéu, al que han acudido 80.000 personas -según los organizadores- que le ha recibido al grito de "Contigo León, un solo corazón".
León XIV se ha desplazado en 'buggy' de golf eléctrico fabricado en Burgos para recorrer el estadio, donde se han reunido sacerdotes, coordinadores de consejos pastorales, monjas, jóvenes que se inician en la fe, delegaciones de migrantes y representantes de asociaciones como Cáritas que han escuchado testimonios de fieles y donde han procesionado las imágenes de la Virgen de la Almudena y el Cristo de Medinacel.
También ha habido espacio para la música, con las actuaciones de David Bustamante, Daniel Diges y Diana Navarro, el sacerdote Toño Casado, la Banda Pop Salesianos e Íñigo Quintero.
El rezo en La Almudena
Tras mantener distintas reuniones privadas en la Nunciatura, el papa ha visitado la catedral de la Almudena, para rezar a la patrona de Madrid, y donde ha afirmado: "En nuestras sociedades sigue habiendo muchas murallas" y que "para construir algo hermoso hay que destruir los muros", en referencia a la historia de esta imagen.
"En tiempos difíciles para la comunidad cristiana, para proteger la talla de la Virgen, la escondieron en un recinto de la muralla de la Ciudadela, donde permaneció oculta durante mucho tiempo, hasta que, tras el derrumbe milagroso de una parte de los muros, fue hallada intacta", ha recordado.
En este breve acto, León XIV, tercer pontífice que visita la catedral madrileña, ha regalado la Rosa de Oro a la Virgen de la Almudena, que él mismo ha depositado junto a la imagen. Allí estaba la reina Sofía, a quien también se ha encontrado en la sede de la Nunciatura, junto a las infantas Elena y Cristina y algunos de sus nietos.