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Las inversiones para la transición energética podrían sumar 3.000 empleos en Euskadi

La actividad medioambiental representa el 2,47% del PIB vasco, con la industria y la construcción aportando casi la mitad de esta cifra, según un informe de Laboral Kutxa
Ibon Urgoiti y Joseba Madariaga en la presentación del informe hoy en Bilbao
Ibon Urgoiti y Joseba Madariaga en la presentación del informe hoy en Bilbao / Cedida

Actualizado hace 7 minutos

La transición ambiental ha dejado de ser una tarea de futuro para convertirse en una realidad con impacto directo sobre la economía, el empleo y la competitividad de Euskadi y Nafarroa. Así se desprende del informe 'Empleo y Transición Medioambiental en la CAPV y Navarra', presentado hoy en la sede de Laboral Kutxa de Bilbao por el director de de desarrollo de negocio de la cooperativa de crédito, Ibon Urgoiti, y el director del departamento de estudios, Joseba Madariaga.

El documento, que forma parte de un proyecto de la entidad para abordar las tres grandes transformaciones a los que se enfrenta la sociedad en los próximos años - la demográfica, la medioambiental y la digital - pone el foco en los cambios asociados a la transición medioambiental y su impacto en la economía y el mercado laboral, así como en las nuevas oportunidades que se abren y los retos que se plantean en materia de talento, formación e infraestructuras.

Impacto en la economía y el empleo

Como conclusiones más relevantes, el estudio recoge que la aportación de la actividad medioambiental a la economía de la CAV se sitúa en el 2,47% del PIB - según datos de 2023, los últimos disponibles -, con la industria y la construcción contribuyendo conjuntamente cerca de 1,17 puntos, en torno al 47% del total.

Respecto al mercado laboral, el informe revela un núcleo de 26.643 empleos 'verdes' - el 2,8% del total -, si bien se trata de una medición vinculada a las cuentas de bienes y servicios medioambientales. Esta cifra se eleva a 104.236 nuevos puestos de trabajo en actividades con potencial verde, dato que debe interpretarse en clave de número de personas afiliadas a ámbitos que pueden verse transformados por la transición medioambiental.

Además, de cara a 2030, las inversiones asociadas a la transición energética podrían generar cerca de 2.969 empleos adicionales en Euskadi para los que se van a requerir perfiles técnicos cualificados. Sin embargo, Madariaga ha insistido en que se trata de "una estimación condicionada", que depende de factores como el ritmo de inversión, la regulación, la financiación, la ejecución de los proyectos y la capacidad de las empresas vascas para captar parte de esa actividad.

La transición "ya está en marcha"

En palabras de Ibon Urgoiti, la transición medioambiental "ya está en marcha, aunque de forma desigual" y debe entenderse no como un sector separado, sino como una "cuestión económica" que afecta a la energía, los costes, la competitividad, la inversión y el empleo.

Por ello, el estudio destaca la exigencia de actuar sobre todo el sistema en un contexto en el que la elevada dependencia energética de la CAV, del 90,1%, traslada el debate medioambiental al terreno de los costes, la vulnerabilidad exterior, la seguridad del suministro y la competitividad de las empresas.

"Lo verde no es un sector"

Otro de los mensajes clave ha puesto el foco en que "lo verde no es un sector", en el sentido de que no debe entenderse como una actividad separada ya que está transformando el modelo productivo, atravesando para ello sectores existentes como la industria, la construcción, la energía, el transporte, los servicios y muchas otras actividades, por lo que, en consecuencia, "no crea una economía paralela sino que transforma la economía existente".

A este respecto, el informe advierte que sobre el riesgo de imaginar una economía verde separada del resto de la actividad productiva. "No se trata solo de cuantos nuevos puestos aparecen en empresas que podamos llamar verdes. Se trata también de cómo cambian tareas, perfiles, competencias e inversiones dentro de empresas que ya existen", ha destacado Madariaga.

Energía, emisiones y residuos

A su vez, el informe constata que la transición se demuestra en los planos de la energía, las emisiones y los residuos. En energía, el consumo se ha reducido un 10,2% respecto al periodo 2010-2012, una mejora superior a la media europea, del 6,3%, gracias en parte a los avances en eficiencia que se han producido en la industria, los edificios, los servicios y los hogares. A pesar de ello, Madariaga ha señalado que los objetivos de la UE para 2030 exigen una aceleración del ritmo.

Respecto a las emisiones de gases de efecto invernadero, la tendencia general es descendente con el transporte como excepción relevante al tratarse de un sector donde las emisiones han aumentado un 9,1% desde 2005. En este sentido, el informe advierte que este dato obliga a ampliar la mirada más allá de la industria o la generación eléctrica, hacia la movilidad cotidiana, el parque de vehículos, la logística y la organización del territorio.

Por otra parte, el balance resulta más positivo en el área de los residuos, un ámbito que en la CAV alcanza una ratio de reciclaje y compostaje del 50,3%, prácticamente en línea con la media europea, del 50,1%, y por encima de la estatal, del 41,4%.

Retos en clave de oportunidad

Por último, el estudio detalla cinco retos clave para convertir la transición en nuevas oportunidades de futuro. Así, el primero consiste en asumir que el empleo existente va a cambiar, con nuevas tareas y competencias dentro de los sectores tradicionales. Otro desafío es la necesidad de talento técnico, en el sentido de que se van a necesitar más perfiles de ingeniería mecánica, eléctrica y electrónica, datos, inteligencia artificial, eficiencia energética, redes y mantenimiento, algunos de ellos ya escasos en el mercado laboral actual.

El tercero es la formación a lo largo de la vida laboral para acompañar tanto a quienes se incorporan al mercado como a quienes ya están trabajando, evitando desajustes sectoriales y territoriales. El cuarto reto es lograr una energía competitiva, un aspecto en el que Madariaga ha advertido que "descarbonizar sin desindustrializar exige energía limpia, sí, pero también asequible, estable y segura".

El quinto desafío afecta al propio sistema energético, que necesita más renovables, pero también redes, almacenamiento, flexibilidad, interconexiones y una planificación adecuada de la demanda para evitar cuellos de botella y tensiones de precio.

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A modo de mensaje final, Madariaga ha remarcado la importancia de abordar bien estos retos para que la transición no termine provocando problemas estructurales o desajustes en la economía. "La transición será una oportunidad si conseguimos convertirla en competitividad, empleo de calidad y resiliencia energética. Si se gestiona mal, puede aumentar costes, crear desajustes y debilitar la actividad."

"El reto no es solo avanzar, sino avanzar bien", ha concluido.

2026-10-07T12:51:09+02:00
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