Actualizado hace 30 minutos
Las defensas de los acusados de asesinar al joven hernaniarra de 24 años, Lukas Agirre, en la mañana del día de Navidad de 2022 en la plaza Okendo de Donostia, en los aledaños de una discoteca, para los cuales las acusaciones particulares piden 25 años de prisión y 22 el Ministerio Fiscal, y la mujer acusada de encubrirlos, para la que las acusaciones solicitan tres años de cárcel, han solicitado la libre absolución de todos ellos.
En la sesión vespertina de la decimosexta y última jornada del juicio que se desarrolla por estos hechos en la Audiencia de Gipuzkoa y que ya queda visto para sentencia, el primero en intervenir ha sido el abogado del acusado principal, Juan Román Zubillaga, que ha mostrado sus condolencias a la familia de la víctima y ha solicitado la absolución de su representado.
El letrado ha señalado que el día que sucedieron los hechos, se daba "una situación de agresividad desde el inicio" y "sin ningún género de dudas, hubo golpes" por parte de los amigos de Lukas a los acusados, aunque "no acudió ningún médico forense a dar parte de sus lesiones" como las que, según las fotos tomadas por los ertzainas, se ven en las manos "deformadas" de su cliente.
A su juicio, existe un "grandísimo déficit probatorio" en este caso y se ha dado una "caricaturización" de su cliente, por decir que tiene "ausencias mentales" y "no recuerda" lo que pasó, en "una situación de pánico" y con un consumo de "cantidades ingentes" de alcohol y droga, algo que, a su juicio, no es "descabellado". Además, ha incidido en que en "un escenario muy reducido" y con "todos juntos" en la plaza Okendo, "nadie vio nada" de la agresión a Agirre, algo "incomprensible".
Para el letrado, quizás "hay un factor de silencio" y su representado "estaba en una situación límite" con los amigos de la víctima golpeándole. Tampoco parece, a su juicio, "muy lógico, ni coherente" que uno de los amigos de la víctima viera al acusado principal con la navaja, le empujara y éste cayera al suelo, como testificó, porque "lo lógico" hubiera sido "no acercarse o irse".
Zubillaga ha puesto en valor la actitud "colaboradora" de su cliente, que acude a comisaría con su madre y se somete a "pruebas acusativas" voluntariamente, y ha incidido en que "todo son hipótesis y conjeturas", porque "no hay hechos base probados".
Respecto a la declaración autoinculpatoria de su cliente el día de los hechos en comisaría, ante "un ertzaina adicto a la droga y condenado por cohecho en febrero de 2025" por sobornar a una persona a la que pidió droga a cambio de ayudarle, ha subrayado que "tiene todas las tachas del mundo y ningún valor" y ha pedido que "no se aplique esa prueba como desactivador del déficit probatorio".
Por otra parte, ha considerado que "no tiene lógica" que su representado atacara a Agirre con la navaja, que "le pasa" el otro acusado, cuando "no le conoce de nada", porque, además, es "politoxicómano desde los 13 años", pero "no es un asesino". El abogado ha pedido que, en caso de que el jurado crea que es culpable, se le impute un delito de homicidio y no de asesinato, ya que "no hay alevosía", y con la "atenuante muy cualificada" por su drogadicción. "La conciencia es un juez infalible, hablen en conciencia y no tengo ninguna duda de que ustedes van a ser jueces infalibles", ha finalizado.
Por su parte, Eduardo Santamaría, abogado del considerado colaborador esencial del crimen, también ha reclamado un "veredicto de no culpabilidad" tras colocar en la Sala una cinta de ocho metros con una bandera y un móvil, para representar la distancia entre el lugar donde se encontraron las llaves, teléfono y cartera de su representado y en el que se desplomó la víctima. También ha dispuesto un banco para emular en el que se sentó el procesado tras la primera trifulca con los amigos de la víctima.