Gipuzkoa

Las cantineras del Alarde público de Irun, a escasos días de cumplir un sueño

Maddi Ugarte y Nere Estonba, cantineras de Banda y Bidasoa, atienden a NOTICIAS DE GIPUZKOA a las puertas de uno de los días más especiales de su vida
La Cantinera de Bidasoa, Nere Estonba, y la de Banda, Maddi Ugarte
La Cantinera de Bidasoa, Nere Estonba, y la de Banda, Maddi Ugarte / Unai Macias

Actualizado hace 8 minutos

El 30 de junio es, sin lugar a dudas, la fecha más grande e importante del año para toda la ciudad de Irun. A escasas jornadas de que las calles vuelvan a teñirse de blanco, rojo y negro para celebrar el día de San Marcial, la ilusión y las emociones a flor de piel se apoderan de quienes viven esta fiesta de gran arraigo en la ciudad. Tras semanas de intensos preparativos, y de aún más ilusión, Maddi Ugarte y Nere Estonba, cantineras de Banda y Bidasoa del Alarde público, se preparan para cumplir un sueño de infancia, conscientes de que están a punto de protagonizar uno de los días más bonitos de sus vidas. Serán los San Marciales más especiales de sus vidas, sin ninguna duda. Siempre se disfrutan, pero para ellas este año cada paso será diferente, lleno de emociones, recuerdos y desbordante alegría.

Una ilusión desde txiki

A pocos días del 30 de junio, Maddi, reconoce que poco a poco “lo ves llegar, pero de momento estoy tranquila”. En la misma línea se encuentra Nere, consciente de que “el día del Alarde, por la mañana, me pondré nerviosa segurísimo”. Ambas esbozan una sonrisa de oreja a oreja recordando los tiempos de infancia en los que soñaban con este momento. Nere cuenta que ser cantinera “es algo que siempre me ha hecho ilusión, porque he vivido los San Marciales muchísimo desde txiki como irundarra que soy”. Habituada a salir de soldado, este año afronta el día “desde un papel diferente”, siendo “unos San Marciales especiales”.

Maddi, por su parte, rememora los tiempos de niñez en los que “iba con la banda y el abanico, y este era un sueño que tenía”, y que recordará para siempre porque “de capitana igual puedes salir cuatro años, pero de cantinera uno, y me hace una gran ilusión, es lo que he querido desde txiki”.

La cantinera de Bidasoa remarca la alegría que ha supuesto en su entorno la elección, y por supuesto a ella misma: “Estoy muy emocionada, y mi familia también, estamos disfrutando a tope cada ensayo”, admitiendo que “¡se me pasan rapidísimo!”. Maddi, al no tener ensayos, está "disfrutando de cada momento y cada preparativo”, esperando con muchísimas ganas “la presentación de cantineras del día 28”.

Elección vivida desde dos distintas perspectivas

Cada una vivió el momento de la elección de muy diferente manera. Maddi prefirió refugiarse en casa ante la tensión, “y lo tenía muy claro porque si no me iba a agobiar” admite. Competía en el sorteo con una amiga suya, y habían quedado en que si salía la otra persona se iban a llamar por teléfono. La espera se hizo eterna, porque “veía que pasaban los minutos y no sabía nada”. De hecho, se llevó “un susto”, porque “sonó el teléfono de mi madre”, aunque resultó ser una falsa alarma: “Eran sus amigas”. Pocos minutos después, sonó el timbre de casa “y se llenó de gente, ¡fue una locura!”. Incluso la otra candidata “vino a celebrarlo, creo que es la que más emocionada estaba”. De hecho, hará un tramo al lado suyo en el Alarde.

Nere cuenta que ella decidió esperar “en un bar con mis amigas y algunos familiares”. Sentada con su entorno, en un instante vio aparecer a la compañía “con el ramo de flores, y me hicieron la pregunta de si quería ser cantinera”, esa en la que no se recuerda una negativa. “Fue muy emocionante”, recuerda con una sonrisa.

Ser cantinera implica comenzar los preparativos con tiempo, pero eso va intrínseco en la elección: “Empiezas mucho antes las fiestas”, indica la de Bidasoa, explicando que “al día siguiente del sorteo ya estaba probándome el traje, tenía las botas, chaqueta, y me puse a buscar peluquero y maquillador”. Un mes “en el que estás a tope”.

El Alarde, junto a la familia

Ambas tienen decidido quienes desfilaran junto a ellas en el Alarde. Maddi ha tenido que hacer una selección ajustada, porque al salir en banda “solo llevo un acompañante al lado”. De esta manera, “priorizaré a la familia, porque la cuadrilla es muy grande, aunque lo entienden perfectamente”. Nere, por su parte, está aprovechando los ensayos para llevar al lado a gente "como mis tíos, mis primas y algunos amigos”. El día grande lo tiene ya decidido: “Irán mis padres, mi hermano, las de la cuadrilla y dos primas”.

A este respecto, Nere recuerda precisamente lo emocionante que fue el primer ensayo, con el “momento balcón, cuando salí y saludé a toda la compañía” como momento más emocionante. Para Maddi, ese momento será directamente la Diana, asumiendo que en su caso esa primera toma de contacto “va a ser a lo grande, es que lo pienso y se me pone la piel de gallina”.

Fechas de recuerdos

Los San Marciales siempre son fechas de recuerdos para cualquier irundarra. Nere sabe que se acordará de su aitona, al que “le hubiese hecho muchísima ilusión”, porque “tengo su recuerdo de cuando me hablaba y me decía que era muy bonita y ese tipo de cosas, y me imagino lo que me diría”, y sabe que “estaría súper feliz, y es un buen recuerdo”. Maddi también guardará un espacio para su familia, y se acordará, sin duda, “de la amona, porque en mi casa se ha vivido mucho San Pedro y San Marcial, y creo que en la arrancada, que la voy a hacer con la ama, nos vamos a acordar mucho de ella”.

Ambas serán cantineras en el 30º aniversario del Alarde público. Echando la mirada atrás, Maddi recuerda que “cuando era pequeña este Alarde era mucho más pequeño, y solo pensar en cómo ha ido creciendo es una pasada”, algo que para Nere “es un orgullo”, añadiendo que “es muy bonito pensar que ya llevamos 30 años luchando por un alarde igualitario, y es un año especial por lo que hemos vivido y hasta dónde hemos llegado”.

2026-06-26T11:55:15+02:00
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