Virginia García Pena, especialista en la promoción de la cultura científica y miembro del departamento de Astronomía de la Sociedad Aranzadi, ofrecerá una charla el martes a las 19.00 horas en la sala Modelo organizada por ZarautzOn.
En esta entrevista, la divulgadora explica su trayectoria vinculada a la astronomía y analiza, desde una perspectiva científica y divulgativa, fenómenos como los eclipses solares y lunares, su observación y el interés que aún siguen despertando en la sociedad.
¿Cuál ha sido su camino hasta llegar a la ciencia?
Siempre me interesó la educación no formal, ésa que ocurre fuera de las aulas, donde el aprendizaje es más libre. Pero mi pasión por el cielo es algo casi genético. Siempre le echo “la culpa” a mi abuelo. Era patrón de pesca y en el mar el cielo no es sólo un paisaje, es un mapa. Por él aprendí a reconocer las estrellas desde muy pequeña. Cuando terminé de estudiar Animación Sociocultural, se inauguró el planetario del Museo de la Ciencia y pasé allí ocho años.
¿Recuerda el primer fenómeno que le dejó sin palabras?
Nunca he visto un eclipse solar total. He visto muchos parciales, como el de agosto de 1999, que cubrió bastante sol, pero lo que más me impacta es, sencillamente, una noche de verdad oscura. Sin contaminación lumínica, un cielo estrellado en condiciones es el espectáculo más potente que existe.
¿Por qué nos siguen fascinando tanto los eclipses?
Porque es un evento excepcional. Aunque ocurren unos dos eclipses solares totales al año en algún lugar del planeta, que la sombra pase justo por tu casa es una lotería que toca muy pocas veces. Esa sensación de que “se haga de noche” cuando debería haber sol es algo que remueve algo instintivo en el ser humano.
Virginia García Pena ofrecerá una charla este martes en Zarautz sobre los eclipses.
En su labor divulgadora, habrá encontrado de todo. El eclipse es otra prueba para quienes aún dudan de la forma de la Tierra.
Totalmente. Especialmente con los eclipses de Luna, que siempre van de la mano de los de Sol (con unos 14 días de diferencia). En un eclipse lunar, se ve perfectamente cómo la Luna entra en la sombra que proyecta la Tierra. Si te fijas, esa sombra es redonda y ahí los terraplanistas no tienen por dónde tirar.
¿El eclipse de agosto será espectacular en toda nuestra geografía?
En Gipuzkoa, por ejemplo, no estaremos en la franja de totalidad perfecta. En Donostia o Zarautz, se cubrirá el 99,7% del disco solar. Parece mucho, pero ese 0,3% marca la diferencia entre ver la corona solar o no verla. Para vivir la experiencia total o casi casi total, hay que moverse hacia el suroeste: a partir de Arrasate en Gipuzkoa, en toda Araba o desde Bilbao hacia el oeste.
Tres eclipses en tres años consecutivos.
Estamos ante una trilogía. El de este año será especial por ser el primero, aunque el Sol estará muy bajo en el horizonte y durará poco. El de 2027 será técnicamente mejor, con más duración. Y en 2028 tendremos un eclipse anular, ese “anillo de fuego” que ocurre cuando la Luna está más lejos de la Tierra y no llega a tapar el Sol del todo. Es una coincidencia increíble que pasen por nuestra zona en años seguidos.
¿Cuál es la forma correcta de observar un eclipse?
Hay que usar las gafas de eclipse durante toda la fase parcial. Solo cuando la Luna tape por completo el Sol y ya no veas absolutamente nada a través de las gafas, es cuando puedes quitártelas. Ése es el único momento para ver la corona solar y buscar estrellas a simple vista. En cuanto el Sol empiece a asomar de nuevo por el otro lado, las gafas vuelven a ponerse inmediatamente.
Lleva años divulgando. ¿Ha cambiado mucho la forma en que la gente se interesa por la astronomía?
Muchísimo. Antes era más de texto denso. Ahora, con las redes sociales es más visual. La gente prefiere que le cuenten la historia. La astronomía ahora se consume en podcasts y vídeos. Es fantástico porque sirve para despertar la curiosidad.
¿Vendrán muchos “turistas científicos” a observar los eclipses?
Sí, existen los llamados “cazadores de eclipses”. Hay gente que se recorre el mundo sólo por estos pocos minutos de oscuridad. Es una mezcla de ciencia, turismo y afición. Estos tres eclipses seguidos, además, es algo que llevamos esperando mucho tiempo.
¿Qué le diría a alguien que duda si marcar el 12 de agosto en la agenda o no?
Que se lo apunte. El eclipse comenzará a las 19.30 horas y el máximo es a las 20.28 horas. Para redondear la jornada, esa misma noche también son las Perseidas. Por lo que, el que vaya a ver el eclipse, puede quedarse a ver la lluvia de estrellas fugaces. Astronómicamente, para nosotros, será irrepetible porque después de esta racha de tres años, no tendremos otro igual por aquí hasta cerca del año 2180. No creo que los que lean esta entrevista estén en la Tierra en esa fecha, así que mejor hay que aprovechar éstos.