Actualizado hace 10 minutos
"Financiación sin intereses", "paga en cómodas cuotas" o "0% TIN" son algunos de los atractivos mensajes que nos llegan a través de escaparates, anuncios o páginas webs de venta online. La idea de comprar hoy y pagar poco a poco sin que el banco o la entidad financiera nos cobre de más, resulta muy tentadora. Pero, ¿es esto realmente así? Lo cierto es que nadie regala nada y, en el caso de los préstamos al 0% de interés, pueden esconder ciertas trampas que conviene conocer antes de firmar nada.
Un empleado de banca prepara un contrato para una clienta.
Qué es la financiación al 0%
Cuando se habla de financiación al 0%, lo que se está indicando es que el TIN (Tipo de Interés Nominal) es del 0%; es decir, no se cobran intereses por el dinero prestado, pero eso no significa que el préstamo sea gratuito. Para conocer su coste real hay que fijarse en la TAE (Tasa Anual Equivalente), que incluye intereses, comisiones y otros gastos asociados. Si hay comisiones de apertura, de estudio, de mantenimiento o seguros vinculados, la TAE será superior al 0%, aunque el TIN sea cero.
El gancho psicológico del 'pago fácil'
Uno de los mayores riesgos de este tipo de financiación no está solo en la letra pequeña, sino en cómo afecta a nuestro comportamiento. Fraccionar el pago reduce la percepción real del gasto, de forma que no es lo mismo pensar en una compra de 1.500 euros que en solo 50 euros al mes. Nuestro cerebro se centra en la cuota y evita calcular el coste total del producto o el plazo completo del pago.
Esto hace que consumamos más y que asumamos gastos que, de otro modo, quizá no haríamos. Además, si este aumento del gasto merma peligrosamente nuestra cuenta corriente, esto nos puede llevar a contratar pequeñas financiaciones y a acabar atrapados en una deuda, que nos obligará a destinar todos los meses una parte del sueldo.
Un cliente plasma su firma en un contrato.
Comisiones y costes ocultos
Ten una cosa clara, y es que ninguna entidad financiera te va a regalar nunca dinero. En el caso de la financiación al 0%, si no lo ingresan por los intereses, lo compensarán por otras vías. Entre estas están las comisiones de apertura o de estudio, que se pagan desde el primer momento; los seguros obligatorios, que te pueden obligar a firmar con primas únicas elevadas, o las cuentas asociadas, que te pueden exigir abrir con comisiones de mantenimiento.
En muchos casos, un préstamo al 0% acaba siendo más caro que uno con un interés moderado. Un crédito con un 5% o 6% de interés, pero sin comisiones, puede tener una TAE inferior a la de un préstamo sin intereses cargado de extras.
Otra trampa habitual de estos préstamos al 0% son las condiciones en caso de incumplimiento. Retrasarse en una cuota puede tener como consecuencia el pago de intereses elevados, penalizaciones o incluso intereses retroactivos. Lo que parecía una financiación cómoda y asumible puede convertirse rápidamente en un problema financiero si surge un imprevisto.
¿Son siempre una mala idea?
Lo cierto es que la financiación al 0% no siempre es una mala idea, sino que puede ser útil si se usa con cabeza. El principal consejo es financiar solo lo que puedas pagar al contado; no te endeudes, incluso aunque no te cobren intereses.
En algunos casos, financiar al 0% te puede ayudar a disponer de dinero en efectivo e incluso a invertir el dinero en productos seguros mientras pagas las cuotas. Pero recuerda que esto solo tiene sentido si cuentas con un presupuesto sólido y un plan financiero claro.
Cómo evitar caer en la trampa
Aunque a simple vista un préstamo al 0% te parezca un chollo, lee detenidamente el contrato y revisa la TAE. Calcula el coste total real de la financiación y asegúrate de que las cuotas encajan en tu presupuesto, contemplando incluso posibles imprevistos. La clave está en informarse, comparar y recordar que, en el mundo de las finanzas, si algo te parece demasiado bonito, lo más seguro es que no lo sea tanto.