La revista Viajar ha situado una ruta en lo más alto de su ranking senderista. Según la publicación especializada, la ruta de senderismo más bonita del Estado discurre entre los árboles más altos del mundo y se encuentra a apenas hora y media de Bizkaia. El enclave no es otro que el Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal, en Cantabria, un espacio natural tan inesperado como hipnótico.
El primer paso
El propio medio describe la llegada como una experiencia que descoloca al visitante, porque “el suelo, evidentemente, es cántabro, el olor es atlántico, pero los árboles no encajan en el paisaje mental que uno tiene del norte”. Según Viajar, la impresión inicial no es tanto de asombro como de desconcierto: “son árboles demasiado altos, demasiado rectos, demasiado solemnes”, hasta que, al avanzar, “te empieza a dar igual la lógica y asumes que estás dentro de un bosque que parece sacado de otro continente”.
El Bosque de Secuoyas de Cabezón de la Sal no nació como espacio natural protegido. Su origen se remonta a la década de 1940, cuando se introdujeron secuoyas rojas con fines madereros, buscando una especie de crecimiento rápido para la explotación industrial. El proyecto económico no prosperó, pero el experimento forestal sí.
Las secuoyas se adaptaron perfectamente al clima húmedo de Cantabria, con lluvias frecuentes, temperaturas suaves y suelos profundos. Ocho décadas después, el resultado es un enclave único en Europa, un milagro botánico que hoy sería impensable reproducir.
Uno de los grandes atractivos de esta ruta es su accesibilidad. El recorrido principal es un sendero circular de unos 2,5 kilómetros, prácticamente llano, bien acondicionado y sin dificultad técnica. No requiere equipamiento especial ni experiencia previa, lo que la convierte en una opción ideal para familias, paseos tranquilos o escapadas improvisadas. Tal y como afirma Viajar, “el camino discurre entre hileras de secuoyas altísimas que filtran la luz y generan una atmósfera casi catedralicia”.
Los árboles más altos del planeta
Las secuoyas rojas son la especie arbórea más alta del mundo. En su hábitat natural, en California, superan los 100 metros de altura. En Cabezón de la Sal no alcanzan esas cifras, pero muchas se sitúan entre los 35 y 40 metros, algo excepcional en Europa. Ese detalle cambia por completo la experiencia. No se trata solo de un bosque bonito, sino de caminar entre ejemplares récord a nivel mundial, una sensación que, según Viajar, explica buena parte del impacto emocional de la ruta.
Bosque de Secuoyas