Actualizado hace 8 minutos
Si buscas una escapada cerca de casa con naturaleza, montaña e historia, Urkiola es uno de esos rincones de Euskadi que merece la pena poner en tu mapa de viajes. Situado en el extremo sur-oriental de Bizkaia y en el norte de Araba, el Parque Natural de Urkiola es un espacio protegido de casi 6.000 hectáreas que combina montañas, valles, peñas, hayedos y una tradición cultural ligada a la "vida rural y a la mitología vasca". Tal y como señala la revista Viajar, " te lleva hasta la morada de una diosa y es perfecta para hacer en invierno".
En invierno, explican, “el parque se muestra tal y como es; austero, silencioso y con una atmósfera que impone respeto”, una descripción que encaja a la perfección con el territorio. No es casual que aquí nazca una de las rutas más simbólicas de Euskadi, la que asciende hacia la cueva donde, según la mitología, habita Mari, la diosa que gobierna la naturaleza y los fenómenos atmosféricos. “Este lugar no es moco de pavo”, subraya Viajar, dejando claro que Urkiola exige más de lo que muchos podrían esperar.
Un lugar especial
El artículo recuerda que el Parque Natural de Urkiola fue declarado como tal en 1989, con el objetivo de proteger más de 5.700 hectáreas repartidas entre Bizkaia y Araba. Su relieve es uno de sus grandes rasgos de identidad: “marcadamente kárstico, con grandes paredes de caliza, simas, dolinas y crestas afiladas que explican su fuerte personalidad paisajística”. No es un parque con alturas impresionantes, pero sí uno de los más abruptos del norte, integrado además en la Red Natura 2000, con hayedos, robledales y pastos que conviven con fauna como el corzo, el jabalí o diversas aves rapaces.
Cima del Anboto.
Entre todas sus cumbres, hay una que destaca por encima del resto. “El Anboto no se queda pequeño”, señala Viajar. Con 1.331 metros de altitud, esta montaña se impone no solo por su altura, sino por su silueta vertical y su cara norte, una pared caliza visible desde kilómetros a la redonda. “Es de ese tipo de montañas que te hacen suspirar una vez se observan por primera vez”, afirma el texto. Su peso simbólico es enorme y no es casual que la mitología sitúe aquí el hogar o territorio de Mari: “un sitio digno para una diosa”.
"La morada de una diosa"
La llamada cueva de Mari, ubicada en una de las laderas del Anboto, no es una atracción turística al uso. No está señalizada ni adaptada, y precisamente por eso conserva “un carácter casi intacto”. Según la tradición, Mari es una deidad ligada al equilibrio natural, al clima y a la justicia, y su presencia explicaba tormentas, sequías o cambios bruscos del tiempo. La ruta más habitual para acercarse a este entorno parte del Santuario de Urkiola, situado a unos 700 metros de altitud, con un recorrido de 7–8 kilómetros ida y vuelta y un desnivel positivo aproximado de 600 metros. “No es una ruta larga ni extrema, pero sí lo bastante seria como para tomársela en serio”, advierte la revista, especialmente en invierno, cuando el tramo final puede volverse resbaladizo.
El Santuario de Urkiola