Vida y estilo

La postura al usar el móvil que puede acabar dañando tu cuello

Rigidez cervical, dolores de cabeza y contracturas son algunas de las señales de una dolencia cada vez más frecuente por el uso prolongado de pantallas
Un joven mira el móvil con la cabeza agachada. / Magnific

No hay duda de que el móvil se ha convertido ya en una prolongación de nuestra mano. No podemos vivir sin él; lo usamos a diario para trabajar, hablar, comprar, leer noticias o matar el rato mientras esperamos en cualquier lugar. Una de las consecuencias de este hábito, al que probablemente dedicamos al día más horas de las que debiéramos, es el síndrome de cuello de texto o text neck, una dolencia cada vez más frecuente que ya afecta a adultos, a adolescentes e incluso a niños.

El término fue acuñado en 2008 por el quiropráctico estadounidense Dean Fishman para describir el dolor y la rigidez provocados por mantener la cabeza inclinada hacia adelante durante mucho tiempo mientras usamos el móvil, la tablet o el ordenador portátil.

Puede parecer un gesto inofensivo, pero no lo es tanto y tiene su explicación. La cabeza de un adulto pesa alrededor de cinco kilos en posición neutral. Sin embargo, cuando la inclinamos unos 60 grados -la postura habitual al mirar el teléfono- la presión sobre la zona cervical puede alcanzar los 27 kilos. En ese caso, el cuello está obligado a soportar una carga para la que no está diseñado.

Un hombre se lleva la mano al cuello como signo de molestia. Magnific

Síntomas

Los síntomas suelen empezar de forma silenciosa. Primero aparece una ligera molestia cervical después de pasar mucho rato con el teléfono y después llegan la rigidez, la sensación de contractura en los hombros y en la espalda alta o los dolores de cabeza por tensión muscular. En algunos casos también pueden aparecer mareos, limitación para girar el cuello e incluso hormigueo en los brazos y en las manos si existe irritación de los nervios cervicales.

Los especialistas advierten además de que mantener la cabeza adelantada de forma continuada puede terminar alterando la postura corporal. Es lo que se conoce como síndrome de cabeza adelantada que se hace visible en hombros caídos, espalda encorvada y pérdida de la alineación natural de la columna cervical. A largo plazo, esta situación puede favorecer dolencias como desgaste articular, artrosis cervical o problemas discales.

Aunque cualquier persona puede sufrirlo, preocupa especialmente entre los adolescentes. Pasan muchas horas frente a las pantallas y muchas veces sin tomar conciencia de sus malas posturas. No es raro ver a chavales completamente doblados sobre el móvil en clase, en el sofá o incluso caminando por la calle.

Una mujer con la cabeza totalmente inclinada hacia adelante. Magnific

Diagnóstico

Para diagnosticar el cuello de texto no suele hacer falta ninguna prueba compleja. El profesional sanitario evalúa la postura, la movilidad del cuello y los puntos dolorosos o contracturados, así como los hábitos del paciente, entre ellos cuántas horas al día usa dispositivos electrónicos.

Las radiografías o resonancias solo se reservan para casos concretos, cuando se sospecha que puede haber una lesión cervical añadida o existen síntomas neurológicos importantes.

Tratamiento y prevención

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, el cuello de texto se puede revertir. El tratamiento suele basarse en fisioterapia, ejercicios de movilidad y reeducación postural. El objetivo es aliviar la tensión muscular, recuperar la movilidad y fortalecer la musculatura que sostiene la cabeza y la espalda.

Uno de los ejercicios más recomendados es la retracción cervical, ese movimiento que consiste en llevar la barbilla hacia atrás como si quisiéramos hacer papada. También pueden ayudar los estiramientos suaves de cuello y hombros y las pausas frecuentes durante el uso del móvil o del ordenador.

Y es que la clave, más que en curar, está en prevenir. Es importante tomar conciencia de las posturas y hacer un esfuerzo por cuidarlas. Levantar el móvil a la altura de los ojos, apoyar bien la espalda al sentarse, evitar pasar horas en la misma postura y descansar cada 20 o 30 minutos son pequeños gestos, pero muy valiosos a la hora de evitar este tipo de dolencias.

También conviene limitar el tiempo de uso de pantallas siempre que sea posible. Moverse, caminar, hacer ejercicio y reducir el sedentarismo también ayudan mucho más de lo que parece a mantener el cuello sano.

Hay que recordar que la tecnología nos hace la vida más fácil, pero no a cualquier precio. Escuchar al cuerpo y atender cualquier advertencia que nos lance es esencial para disfrutar de una buena calidad de vida. Tal vez en la juventud no se note, pero con el paso de los años las malas posturas pueden terminar pasando factura y quizás entonces ya sea tarde para poner remedio.

23/05/2026