La industria pesquera europea (Europêche) denunció este lunes que las evaluaciones socioeconómicas que se llevan a cabo en la Unión Europea (UE) sobre los acuerdos comerciales con terceros países para introducir atún en la UE libre de aranceles ignoran sistemáticamente el impacto económico que sufre la flota europea que se dedica a lo mismo.
Según una revisión llevada a cabo por la patronal de esos estudios de impacto, mientras Bruselas protege los productos sensibles de terceros países, desatiende por completo el futuro socioeconómico de su propia flota atunera de larga distancia.
Flotas afectadas
De ello concluyen que la flota de larga distancia de la UE, que opera en aguas internacionales y tiene que cumplir con normativas ambientales, laborales y de seguridad alimentaria estrictas y costosas impuestas por la UE, se ve perjudicada frente a las de terceros países con los que hay acuerdos que les permiten que su atún entre libre de aranceles en la Unión pese a incurrir en problemas como la explotación laboral o de seguridad alimentaria.
Por un lado, acusan a la Comisión de no tener en cuenta el aumento de las importaciones de atún a bajo coste. En ese sentido, se apoyan en los datos oficiales de 2026, que muestran incrementos drásticos en las importaciones de atún (entre un 16 % y un 37 %) junto con caídas notables en los precios de mercado (de hasta un 22 %).
"La Comisión dispone ahora de una herramienta diseñada para alertar sobre aumentos sostenidos de las importaciones que provocan fuertes caídas de los precios. En el caso del atún, ya está viendo exactamente eso, incluidos los lomos y los filetes congelados, los productos que configuran directamente el mercado en el que venden nuestros buques", dice la patronal.
Otro motivo es, argumentan, que pese a que las evaluaciones documentan riesgos de trabajo forzado y problemas de seguridad alimentaria en países como Indonesia y Tailandia, la UE continúa otorgando concesiones y cuotas libres de aranceles.
Además, según Europêche, en países como Indonesia, Filipinas, México y Malasia, la UE no aísla los datos del atún procesado o congelado en sus modelos de impacto, incluyéndolos en categorías generales de alimentos.
"Aparentemente, las preocupaciones documentadas sobre el trabajo y la seguridad alimentaria no impiden que la UE conceda un nuevo acceso libre de aranceles a los lomos y filetes de atún de Indonesia y México", señala la patronal.
"Al mismo tiempo, la propia evaluación de Tailandia de la Comisión califica de 'sensibles' a los productos de base atunera. Es difícil entender por qué esa sensibilidad no activa ninguna evaluación dedicada al impacto en la flota atunera europea de larga distancia", declaró Anne-France Mattlet, directora del Grupo del Atún de Europêche.