La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, ha presentado este miércoles en el Museo San Telmo el anteproyecto de Ley del Sistema Cultural de Euskadi, una iniciativa que pretende establecer un marco común para fortalecer y proyectar el ecosistema cultural del país. En la presentación en la que también ha estado el viceconsejero de Cultura, Andoni Iturbe, Bengoetxea ha informado de que el periodo de alegaciones al texto se iniciará el 20 de marzo.
“Esta ley es una herramienta para que la cultura en Euskadi funcione mejor como sistema: refuerza derechos, sitúa el euskera en el centro y dota de instrumentos reales a la política cultural, respetando plenamente nuestro modelo institucional y sin crear nuevas estructuras administrativas”, ha subrayado la vicelehendakari.
El texto plantea un marco jurídico-político estable para reforzar la coordinación entre instituciones y la cooperación entre agentes públicos y privados, sin crear nuevas estructuras administrativas ni alterar el reparto competencial existente. Su objetivo es ordenar, dar coherencia y fortalecer el sistema cultural ya existente.
La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea
Cinco claves de la ley
El proyecto se articula en torno a cinco grandes características. La primera de ellas es que ordena un ecosistema cultural diverso y refuerza la coordinación y la acción compartida. La segunda es que respeta el modelo institucional vasco, sin alterar competencias: cooperación sí, jerarquías nuevas no. Además, tiene como centralidad el euskera, como lengua propia, patrimonio cultural esencial y eje estructurante de la comunidad. También garatiza acceso, participación, creación y producción cultural en igualdad y sin discriminación. Y, por último, es una ley de futuro, basada en planificación, evaluación, sostenibilidad y transformación digital con garantías.
Compromisos concretos del sistema
Bengoetxea ha añadido que esta ley se traduce en compromisos claros para las instituciones y agentes del sistema cultural. En cuanto a gestión, planificación periódica y seguimiento del sistema cultural apuesta por un Plan de Cultura, al menos cada cinco años, con objetivos, diagnóstico, líneas de actuación, calendario y recursos. Si no se aprueba un nuevo Plan a tiempo, el anterior se prorroga automáticamente.
Y propone planes básicos operativos, como mínimo cada dos años, especialmente para mejorar el funcionamiento del sistema. Tiene en cuenta la transparencia, mejor información y servicio a la ciudadanía. Por ello, las entidades públicas del sistema deben informar de sus actividades y servicios culturales mediante Cartas de Servicios. Y el gobierno una carta vasca de derechos culturales. Por su parte, las entidades privadas integradas o beneficiarias, cuando sea posible y con capacidad suficiente, deben usar documentos análogos para el mismo fin.
La ley contempla datos, más análisis y evaluación para tomar mejores decisiones. Así, el Observatorio Vasco de la Cultura realiza estudios y seguimiento del impacto del Plan de Cultura mediante indicadores. Y las entidades del Sistema Cultural deben aportar al Observatorio los datos e información de que dispongan, para mejorar análisis y políticas.
Por otro lado, los equipamientos e instalaciones culturales se conciben como espacios esenciales para el acceso, la creación, el aprendizaje y la vida cultural. Sus entidades titulares o gestoras deben velar por buenas prácticas de contratación y por el cumplimiento de normativa laboral, seguridad social, prevención de riesgos, igualdad de género, propiedad intelectual y derechos lingüísticos.
Deben cumplir exigencias de accesibilidad universal y medioambientales y alinear la actividad con los ODS (Agenda 2030). También se impulsa además la elaboración de mapas y redes de equipamientos para una distribución equilibrada y un mejor uso de recursos.
“ Entidades titulares o gestoras deben velar por buenas prácticas de contratación y por el cumplimiento de normativa laboral, seguridad social, prevención de riesgos, igualdad de género, propiedad intelectual y derechos lingüísticos. ”
Impulso a la digitalización
Esta norma suma el fomento del uso de tecnologías digitales en toda la cadena cultural, desde crear y producir hasta preservar y difundir. Pero con límites claros: primacía de la persona y respeto de derechos fundamentales, protección de infancia y juventud, propiedad intelectual y datos personales, y no discriminación. Y se impulsa alfabetización digital, con especial atención a grupos vulnerables y conocimiento crítico de tecnologías como la inteligencia artificial.
Además, refuerza el euskera en todos los ámbitos culturales, desde la creación y difusión hasta su proyección internacional. Toma medidas para promover su presencia, conocimiento, transmisión, difusión, visibilidad y uso en todos los ámbitos culturales. Integra programas para crear, producir, distribuir y exhibir contenidos en euskera; y medidas positivas cuando proceda (ayudas, incentivos, reserva de espacios en programación).
En este contexto, hay presencia en entornos digitales y medios, con papel señalado de EITB como medio esencial. Y añade la internacionalización de la cultura vasca, especialmente en euskera, con el Instituto Vasco Etxepare como organismo clave.
Imagen de archivo de una representación del sector cultural vasco y la viceconsejera primera y consejera Ibone Bengoetxea.
Lo que aporta esta ley
A la ciudadanía aporta más garantías reales para ejercer derechos culturales en igualdad. Al sector cultural, estabilidad, planificación y evaluación, con una gobernanza más clara. A Euskadi, mayor coordinación institucional, mejor uso de recursos y cultura alineada con sostenibilidad y cohesión social. Y al euskera y cultura vasca, un refuerzo estratégico como eje de creación, transmisión y proyección internacional.
Entre las novedades que aporta no crea nueva estructura administrativa ni altera competencias, establece planes operativos bianuales, refuerza el Observatorio Vasco de la Cultura y el uso de datos, incorpora la dimensión digital (espacios culturales digitales, alfabetización y enfoque de derechos, incluyendo IA), e ntegra sostenibilidad y ODS en políticas, equipamientos y servicios.
Estructura de la ley
El proyecto se organiza en diez títulos que regulan desde los principios generales y el papel del euskera hasta la planificación, los equipamientos, la financiación, la transformación digital y la protección de los derechos culturales.
El periodo de alegaciones se abrirá este 20 de marzo, en el marco de un proceso participativo que busca incorporar aportaciones del sector cultural, las instituciones y la ciudadanía. La presentación del anteproyecto se produce en un contexto en el que el sistema cultural vasco muestra una amplia participación social y un peso creciente en la economía.
“ Según la Encuesta de Participación Cultural en la Comunidad Autónoma de Euskadi, el 91,8 % de la ciudadanía considera que la cultura contribuye a construir una sociedad mejor. ”
Según la Encuesta de Participación Cultural en la Comunidad Autónoma de Euskadi, el 91,8 % de la ciudadanía considera que la cultura contribuye a construir una sociedad mejor. Los datos de participación muestran también una fuerte presencia de la cultura en la vida cotidiana: el 75,9 % de la población lee libros, el 64,8 % asiste a conciertos, el 63,4 % acude al cine y el 57,9 % va al teatro. Más del 40 % de la ciudadanía realiza alguna práctica artística amateur, como pintura, danza o artesanía.
Economía cultural
La cultura tiene también un peso relevante en la economía vasca. Según el informe sobre el ecosistema de las industrias culturales y creativas elaborado por el Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco y Orkestra – Instituto Vasco de Competitividad, en Euskadi existen 16.886 empresas culturales y creativas con 33.983 empleos vinculados al sector cultural. Así, el sector representa el 3,8 % del empleo total de Euskadi.
El informe señala además que Euskadi presenta una especialización destacada en varios sectores creativos. En concreto, el diseño tiene un peso casi cinco veces superior a la media estatal, y la música tiene un peso más de tres veces superior a la media estatal.
Además, algunos ámbitos han experimentado un crecimiento significativo en los últimos años. El sector audiovisual ha aumentado un 23,8 % en número de empresas desde 2015. Las industrias de la lengua han crecido un 24,3 % en el mismo periodo. El sector de videojuegos ha pasado de 1 a 14 empresas en una década.