María del Rosario tenía miedo de las represalias de su expareja después de denunciarlo y obtener una orden de protección. Así lo ha relatado este martes su mejor amiga en el juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Palma por el asesinato de la mujer, que recibió 66 puñaladas el 10 de diciembre de 2024 en un coche en el que también viajaba la hija menor de ambos.
"Empezó a llorar y me dijo: ‘Ahora me va a matar’", ha recordado la testigo. El acusado se enfrenta a una petición de 27 años de prisión. La amiga ha descrito a María del Rosario como "una buena persona y una buena madre, con un buen corazón" y ha relatado episodios anteriores de violencia. Según su declaración, dos días antes del crimen, el procesado había intentado provocar un accidente con la mujer y sus dos hijas dentro del coche, "para que murieran los cuatro".
La víctima había ido a recogerlo al aeropuerto pese a tener una orden de protección vigente. Según la testigo, accedía a verlo "por las niñas". "Yo veía una relación tóxica. La tenía muy manipulada", ha afirmado.
Los testigos vieron al acusado abandonar el coche
En la sesión también han declarado varias personas que acudieron al lugar donde el vehículo terminó chocando contra otro coche, en el camino de Can Pastilla.
Una vigilante de seguridad de Endesa ha explicado que, al terminar su turno, escuchó una fuerte explosión. Cuando se acercó al vehículo, primero vio a la niña en la parte trasera y después encontró el cuerpo de la víctima bajo el salpicadero, en el lado del copiloto.
Otra testigo ha relatado que vio al acusado salir del coche "como si no fuera con él". Una vecina también ha declarado que el procesado se alejó "tranquilamente", mientras miraba hacia el vehículo.
El relato de la acusación
Según la Fiscalía, el acusado convenció a su expareja para verse e ir juntos en coche a recoger a su hija menor de la escuela infantil. Antes, le pidió que dejara en casa la pulsera de protección.
Tras recoger a la niña, el hombre sacó un cuchillo que llevaba entre la ropa y, según la acusación, asestó 66 puñaladas a la mujer en la cabeza, el cuello, el tórax, el abdomen y los brazos. Algunas le perforaron los pulmones y la yugular. María del Rosario murió pocos minutos después.
La Fiscalía sostiene que el acusado aceleró después de la agresión y provocó varios accidentes hasta que chocó por detrás contra otro vehículo. La bebé sufrió heridas leves. El hombre huyó y fue detenido poco después por la Policía Local de Palma en un parque cercano.