La soledad no deseada es un sentimiento subjetivo que no tiene que ver con vivir acompañado o estar rodeado de mucha gente, sino con la percepción de no tener la cantidad o calidad que uno desea de relaciones sociales. Un problema silencioso que afecta cada vez a más personas en la península, en Europa y en el mundo.
La mitad de los ciudadanos del Estado con problemas de salud mental, más concretamente el 49,1%, se sienten solos frente al 11% de la ciudadanía que se siente así, pero no sufre ese trastorno, según el Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada (SoledadES). "La soledad no deseada suele ser silenciosa, discreta, invisible", ha reflexionado el vicepresidente del Grupo Social ONCE, Alberto Durán, en la presentación del informe este miércoles en Madrid.
El trabajo, elaborado por la Fundación ONCE y Fundación AXA, pone sobre la mesa la relación directa que tiene la salud mental con la soledad no deseada, al mostrar que este sentimiento subjetivo de malestar es casi cinco veces superior entre las personas que tienen problemas de bienestar psicológico. Además, la soledad y la discapacidad siguen teniendo "una relación muy estrecha", ya que es muy superior a la de las personas sin discapacidad, aunque entre 2024 y 2026 se han revertido los papeles ligeramente, algo que también sucede respecto a los problemas de salud mental.
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En total, el 20,2% de la población sufre soledad no deseada, una cifra similar a la de 2024 (20%), mientras que la soledad crónica, la que ocurre cuando una persona tiene sentimientos de soledad y se mantiene alejada de otras personas durante dos o más años, ha pasado del 13,5% al 15,6%. Además, el 24% dice tener problemas de salud mental, en contraste con el 18,3% de hace dos años. Aunque de este porcentaje, solo el 13,3% cuenta con un diagnóstico médico, mientras que el 10,6% tiene únicamente la sospecha de padecer ese trastorno, por lo que "la soledad puede precipitar o exacerbar los síntomas de salud mental, mientras que los problemas de salud mental pueden intensificar los sentimientos de soledad", según un comunicado.
Brecha de género
Respecto a este sentimiento dividido por géneros, el aislamiento involuntario ha disminuido en los hombres del 18 al 16,6%, mientras que entre las mujeres ha aumentado del 21,8 al 23,2%. En cuanto a la edad, se aprecia un "fuerte descenso" de la soledad no deseada en la juventud, especialmente en el grupo de 18 a 34 años, que pasa del 34,6 al 21,2%, mientras que incrementa en las personas de 35 a 44 años, del 20,8 al 25,7%.
"Lo que tenemos y lo que encontramos en las nuevas generaciones de hoy en día es una dificultad muy importante para poder vincularse con otros, y esto también tiene que ver con las sociedades que los adultos hemos construido", ha asegurado la comisionada de Salud Mental del Ministerio de Sanidad, Belén González Callado.
El informe también advierte de una doble dimensión del papel de los entornos digitales en la soledad no deseada, pues "a pesar de que ofrecen oportunidades para mantener el contacto o acceder a apoyos, algunos usos pueden reforzar el aislamiento y afectar negativamente al bienestar emocional". De hecho, casi la mitad de la población considera que el uso de las redes sociales contribuye a una mayor soledad.