La iglesia del colegio Jesuitak Durango, situada en la calle Kurutziaga, vuelve a abrir sus puertas tras haber permanecido clausurada desde 2020. Con esta iniciativa, el centro educativo busca recuperar un espacio con un fuerte vínculo histórico y emocional para varias generaciones de durangarras, poniéndolo nuevamente a disposición de toda la comunidad.
El cierre del templo se produjo en 2020 con la marcha de la comunidad jesuita, que dejó de tener presencia residencial en Durango. Aunque actualmente Koldo Katxo se desplaza desde Loiola para colaborar con el centro, la orden ya no reside en el municipio. Con esta reapertura, el colegio pretende ofrecer un entorno de acogida, espiritualidad y reflexión accesible para cualquier persona, independientemente de sus creencias.
No se oficiarán misas
El templo estará abierto en horario de 10.30 a 13.30 horas, ofreciendo una atmósfera tranquila acompañada de música suave para facilitar el recogimiento personal, la oración o el simple disfrute del silencio. Desde el centro recuerdan que no se oficiarán misas en el recinto.
Para la comunidad de Jesuitak Durango, esta medida supone un paso significativo para reencontrarse con la memoria colectiva del municipio, devolviendo a la ciudadanía un espacio emblemático que ha acompañado durante años la vida académica y social de multitud de familias locales.