Economía

La generación Z prefiere no ser jefe y salir puntual del trabajo

La mayoría de los jóvenes rechaza puestos de responsabilidad por estrés, falta de conciliación o escasa compensación, aunque no renuncia a la estabilidad económica ni al desarrollo individual
Jovenes de la Generación Z, a las puertas de iniciar su etapa laboral.

Salir a su hora, no aspirar a tener un despacho propio, no querer ser jefe... Para mucho jóvenes de la Generación Z (los nacidos entre 1994 y 2010), tener éxito en el trabajo ya no pasa por ascender y ocupar cargos directivos, sino por mantener un equilibrio entre lo laboral y lo personal. A esta forma de entender el trabajo la han llamado minimalismo profesional, es decir, cumplir con lo pactado en el contrato, garantizarse unos ingresos y reservar energías para la vida fuera del trabajo.

Si el minimalismo, según la RAE, es la "tendencia estética e intelectual que busca la expresión de lo esencial eliminando lo superfluo", aplicado al empleo significa prescindir de horas extra, de llevarse tareas a casa o de asumir responsabilidades que no vayan acompañadas de una mejora salarial; en definitiva, hacer lo necesario y nada más.

No es desinterés, tampoco pereza ni falta de ambición, sino un cambio de prioridades en un contexto marcado por la incertidumbre económica, los despidos masivos y la irrupción de la inteligencia artificial (IA) en el mundo laboral.

Una mujer joven trabaja en una fábrica de muebles.

No es rechazo al trabajo

Los datos de distintos estudios apuntan a esa tendencia. En concreto, una encuesta realizada en junio de 2025 por la plataforma de búsqueda de empleo a nivel mundial Glassdoor revela que el 68% de los trabajadores de la Generación Z no buscaría un puesto directivo si no fuera por el sueldo o el cargo, un claro rechazo al tradicional escalafón jerárquico que las generaciones anteriores ascendían con entusiasmo.

Para Chris Martin, director de investigación de la plataforma, este modelo representa "un cambio consciente que nos aleja de la dependencia de un solo empleador, establece límites claros y genera múltiples fuentes de ingresos para la estabilidad financiera". No es, insiste, un rechazo al trabajo, porque el 57% de los jóvenes de la Generación Z tienen más de un empleo, sino a la "cultura del ajetreo".

Motivos de rechazo y prioridades

El debate sobre el liderazgo aparece también en un estudio de la tecnológica Visier con sede en Vancouver (Canadá). De él se desprende que los empleados ya no están interesados en convertirse en gerentes de equipo o en acceder a la alta dirección. Solo un 38% de los empleados sin autoridad que desempeñan funciones específicas aceptaría, frente al 62% que prefiere seguir como está.

Más del 90% de los encuestados por Visier identifica alguna barrera para no querer ser jefe. Entre ellas figuran el aumento del estrés y la presión (40%), la perspectiva de trabajar más horas (39%), la satisfacción con el puesto actual (37%), la falta de interés por liderar (30%) o la prioridad de compromisos personales (28%). Solo el 37% desearía ocupar algún día el puesto de su jefe y el 35% aspira a la alta dirección. Por género, el 42% de los hombres quiere llegar a esos niveles frente al 29% de las mujeres.

El estudio también apunta a que las prioridades de los trabajadores ahora son otras como pasar tiempo con familiares y amigos (67%), cuidar la salud física y mental (64%), viajar (58%) y obtener un aumento salarial (54%). Aun así, el 71% reconoce que una mejor compensación económica podría incentivarles a asumir una gerencia y solo el 12% asegura que nada les convencería.

Trabajadores jóvenes en una agencia de publicidad.

No compensa económicamente

Otro estudio de la consultora TalentÁrea concluye que la mitad de los jóvenes no aspira a un puesto de liderazgo. Un 50% considera que liderar "no compensa económicamente", un 33% lo asocia a una pérdida de conciliación, un 44% lo rechaza por lo que ve en sus actuales jefes y un 10% teme no contar con apoyo suficiente para asumir un cargo directivo.

Demasiado estrés y presión

Por su parte, la empresa de selección de personal Robert Walters añade otra pieza al puzle al señalar que el 69% de los profesionales de la generación Z no quiere asumir puestos de responsabilidad porque los percibe como demasiado estresantes y poco gratificantes. Además, uno de cada tres jóvenes (33%) tampoco considera necesarios estos cargos, ya que reconoce que ante cualquier duda laboral recurre antes a la IA que a sus superiores. Solo el 14% ve adecuada la jerarquía tradicional en las empresas, frente al 30% que se inclina por modelos más planos y colaborativos.

De todo esto se desprende que el minimalismo profesional no significa desinterés por parte de los jóvenes, sino poner límites entre la vida personal y laboral. Esto obliga a las empresas a hacer una reflexión y es si sus modelos de liderazgo se han quedado obsoletos en medio de un nuevo concepto de vida en el que las nuevas generaciones aspiran a trabajar para vivir y no a vivir para trabajar.

08/03/2026